Una vecina del hombre hallado muerto en su piso en Oleiros: «É normal que a forense non entrase, había montañas de lixo, na nosa casa tiñamos moscas»
OLEIROS
El fallecido vivía solo, se comunicaba «por carta» y sufría síndrome de Diógenes
14 ene 2026 . Actualizado a las 17:16 h.Teo dio el primer aviso el lunes. El olor, describe esta vecina, era más fuerte de lo normal. «No felpudo había moscas. No meu piso, que vivo arriba, tamén, cando nunca tiñamos. Cando din a alerta á Policía Local, non me fixeron caso. Logo, chamei á comunidade de veciños. Había días que non o viamos, igual dúas semanas. El andaba nun patinete e o Dióxenes comezou a manifestarse hai un tempo», describe la residente de este inmueble en Beiramar, en Perillo.
Fue el martes por la tarde cuando se personaron servicios de Emerxencias de Oleiros, la Guardia Civil y la forense. Sin embargo, no pudieron proceder a levantar el cadáver por la situación en la que se encontraba la vivienda.
«É insalubre para nós, os veciños, e inhumano para el que o deixasen así. Sabendo que estaba falecido, toda a noite así», exclama Lucía, otra vecina del inmueble. «Este martes pola tarde o cheiro era tan desagradable que non puiden comer na casa. Tiven que marchar», denuncia Teo.
Las vecinas son críticas con la actuación del Concello. «O persoal de limpeza que mandaron esta mañá, xa tiña que estar aquí o martes. O martes pola tarde só veu unha persoa, en vaqueros, a abrir o piso, cando sabía o problema que tiñamos», insiste Lucía.
A primera hora de este miércoles, antes de las 09.00 horas, llegaban los operarios municipales. Una hora más tarde, sobre las 10.00, empezaron a llenar el camión de carga de la basura y los enseres del fallecido, incluido su patinete, con el que era frecuente verlo. «Era moi reservado, só se falaba cunha veciña por carta», precisa Teo. El olor que desprendían los residuos impregnaba toda la calle, hasta la acera de enfrente. «Imaxínate isto dentro do edificio, onde todos os pisos temos calefacción central todas as tardes, e coa súa vivenda sen ventilar», remarca Teo.
El fallecido tenía 77 años y vivía en uno de los bajos del edificio que da a la concurrida carretera nacional, la N-VI. Tan comunicado y tan aislado. «Tenía alguna familia, no hijos, pero no tenían apenas trato. Él era propietario y vivía desde hace muchos años aquí», cuentan las vecinas.
Desde el Concello de Oleiros indican que no tenían constancia en Servizos Sociais de este caso, sobre el que no hay denuncias ni expediente abierto. La actitud del Ayuntamiento, indican, es la de colaboración, y por eso este miércoles enviaron a una empresa de limpieza, cuyos técnicos trabajan con equipos de protección.
Poco antes de las 10.30 horas, se procedió al levantamiento del cadáver y los servicios funerarios se llevaron el cuerpo sin vida del hombre.
Muerte por causas naturales
A falta de los resultados de la autopsia, todo apunta a que se trataría de una muerte por causas naturales, informa la Guardia Civil. El martes, la Policía Local de Oleiros les dio aviso. De forma conjunta, procedieron al acceso al interior de la vivienda, donde confirmaron la presencia del cuerpo sin vida. El piso, certifican los agentes, estaba gravemente afectado por «una gran acumulación de basura y escombros», lo que dificultó el acceso el martes. Tras realizar esta unas primeras labores de limpieza, «en la medida de lo posible, con el fin de permitir la entrada del médico forense, dichas actuaciones resultaron insuficientes para garantizar un acceso seguro», sostiene la Guardia Civil.
Consultada la autoridad judicial competente, se acordonó la zona durante la jornada de ayer (martes). Este miércoles, desde primera hora, se está procediendo a la limpieza del domicilio «con los medios adecuados», indican. Esto, «con el objetivo de poder acceder al cuerpo, preservando en todo momento el lugar donde se encuentra». Tras el levantamiento del cadáver, «se llevará a cabo la limpieza correspondiente del resto del inmueble», explican.
Para Teo y Lucía, que siguieron desde fuera todo el proceso, al ser el olor más intenso con la puerta de la casa abierta, la situación comenzará a ser a partir de ahora más llevadera. «É unha pena terrible que pase isto hoxe, que non se leve un control destas persoas que están soas», asiente Lucía. «Traballo con xente maior e isto é moi triste. Agora, o que pedimos os veciños é que se garanta a salubridade no edificio, tense que facer unha limpeza e desinfección profunda», pide Teo, que añade: «E levar outro tipo de controis, para que isto non se repita».