Egipto deslumbra al mundo con la inauguración de su gran museo

Miguel Cebrián Gómez
Miguel Cebrián REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

La ceremonia, que contó con la presencia de Felipe VI, abrió las puertas de la mayor colección del planeta dedicada a una civilización

02 nov 2025 . Actualizado a las 09:44 h.

Más de veinte años y diez plagas después —entre las que se incluyen una pandemia y revoluciones—, el Gran Museo Egipcio abre, al fin, sus puertas al público. Erigido como una reverencia a las treinta dinastías de faraones que sostuvieron la civilización del Nilo durante más de 5.000 años, El Cairo invitó este sábado al mundo —representado por más de 80 delegaciones oficiales y 40 jefes de Estado, de gobierno, príncipes y reyes de la actualidad, entre los que se incluyó Felipe VI— a la ceremonia inaugural de unas instalaciones que albergan la mayor colección del planeta dedicada a una sola civilización. Tras el acto, abrirá sus puertas al público el 4 de noviembre.

Mediante imágenes, música en directo y desfiles a los pies de las pirámides, Egipto acoge durante tres días lo que ellos mismos calificaron como «un evento histórico sin precedentes». Aunque abriera parcialmente en el 2023, ayer, bajo miles de miradas, cortaron oficialmente la cinta inaugural del gigantesco tesoro de 500.000 metros cuadrados de superficie —el doble que el Museo del Louvre y el Británico—.

En la ya bautizada como «cuarta pirámide» debido a su estructura triangular, se exponen un total de 100.000 piezas del Antiguo Egipto, un almacén de antigüedades, un laboratorio de restauración y una joya que brilla por encima del resto: el espacio dedicado a Tutankamón.

Estas galerías, de más de 7.000 metros cuadrados y divididas en varias secciones, atesoran por primera vez en un mismo lugar los más de 5.500 objetos del joven rey —incluidas su imperecedera máscara funeraria, su trono y el resto del equipo funerario—.Por otro lado, otro de los hitos que ofrece el Gran Museo Egipcio son dos de las barcas funerarias de Keops, unas construcciones de madera cuyas longitudes rondan los 43 metros y que, como sostienen algunas de las hipótesis, fueron diseñadas para transportar a los faraones fallecidos en su viaje hasta los pies de Ra, el dios sol. Además, una enorme estatua de granito de 12 metros de altura y 3.200 años del emperador Ramsés II preside el Gran Vestíbulo del recinto.

Con esta inauguración, el gobierno de El Sisi, sumido en una crisis política, busca trasladar—y recordar— al mundo la importancia cultural del país e incentivar el turismo al mismo tiempo que se celebra el fin de un proyecto que, durante muchos años, parecía interminable.

La primera piedra del museo se colocó hace 20 años, prácticamente el mismo tiempo que vivió Tutankamón. Muchos fueron los impedimentos, deslices y contratiempos que explican su demora. Tres regímenes distintos, guerras civiles, una revolución y los estragos del Covid 19 parecieron no olvidar la liberación de Moisés. Ahora, curadas de espanto y precavidas, las autoridades egipcias decidieron no compartir información sobre el evento y denegaron la entrada directa a los periodistas que acudieron a cubrir el hito.

Además, las fuerzas armadas controlaron las autopistas de acceso a los aeropuertos y a todos los caminos que conducían a la meseta de Guiza, donde se sitúan las pirámides y, ahora, el Gran Museo Egipcio, considerado ya como una cuarta pirámide más. Sin embargo, en esta ocasión, no existen teorías disparatadas que buscan explicar su origen. Solo se necesitó tiempo, paciencia, unos pocos miles de años y alrededor de 900 millones de euros.