La obra de teatro, que cuenta cómo un velatorio se convierte en un juego de sospechas entre ocho hermanas, se estrena este domingo en la Casa da Cultura de Sada
10 ene 2026 . Actualizado a las 18:15 h.Ocho mujeres se reúnen en casa tras la repentina muerte del hombre que las unía a todas, su padre. Sin embargo, lo que iba a ser un velatorio íntimo pronto se convierte en un juego de sospechas, secretos y mentiras. Todas esconden algo. Todas tienen un motivo. Nadie una coartada. La cuestión ya no es quién miente, sino quién dice la verdad. La impetuosa Susana decide entonces tomar las riendas de la investigación para —literalmente— hacer cantar a sus hermanas y desvelar sus más oscuros secretos, incluidos los de ella misma. De esta manera, espera encontrar al culpable del asesinato de su padre.
Con esta premisa comienza Todo mujeres, una comedia musical con mucho misterio que se estrena este domingo en la Casa da Cultura de Sada a las 19.00 horas (con entrada gratuita). Es este un proyecto que adapta la obra Ocho mujeres de Robert Thomas que ha sido impulsado por las compañías EntrePatas Teatro y Teatro Artesán, dos grupos amantes de las artes escénicas que, aparte de compartir escenario, coinciden en su filosofía de que el teatro amateur gana mucho más desde la colaboración que desde la competencia.
La obra cuenta con Juan de Mondego en la dirección de escena y Laura Bello —quien además interpreta el papel de Charo— en la coreografía y la dirección de actores. El reparto lo completan Yomara Monteiro (Susana), Iria Arcos (Catalina), Ana Mosquera (Gloria), Belén Pedreda (Matilde), Isa Rosón (Aurora), Icía Lourido (Lola) y Aurora Rodríguez (Paloma).
«Todo mujeres es una mezcla entre una novela de Agatha Christie y un musical. La trama gira en torno a la investigación de un asesinato, aunque todo está contado con mucho humor», explica Laura Bello, que dirige y actúa al mismo tiempo por primera vez. «Ha sido un reto hacer las dos cosas, porque tengo que estar todo el tiempo entrando y saliendo de escena y de mi personaje para corregir la coreografía, pero el proceso al final ha resultado muy llevadero y agradable. Estuvimos trabajando sin descanso desde septiembre», señala la intérprete.
Otro aspecto reseñable de la obra es la colaboración armónica entre diferentes generaciones de actrices, lo cual aporta profundidad y frescura a cada escena. «La intérprete más joven, Icía Lourido, tiene 15 años, mientras que la mayor, Aurora Rodríguez, tiene 65. Es muy interesante el hecho de que se hayan juntado varias generaciones para crear una obra que es apta para públicos de todas las edades», apunta Bello, de 23 años. «Al principio tenía miedo de que se formaran dos grupos muy separados, pero hemos acabado siendo como una familia», elogia la también coreógrafa.