Fernando Esteso, el símbolo del destape que dejó su huella en la España de los años 80

Javier Becerra
JAVIER BECERRA REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

Fernando Esteso en una imagen tomada en Zaragoza en el año 2016.
Fernando Esteso en una imagen tomada en Zaragoza en el año 2016. Archivo / Javier Cebollada | EFE

La pareja que formó con Andrés Pajares obtuvo gran éxito en el cine nacional

02 feb 2026 . Actualizado a las 08:28 h.

Ocurrió en la bisagra que conectó las décadas de los setenta y ochenta. Las salas de cine españolas se llenaron de películas en las que todo se supeditaba a una serie de escenas con desnudos femeninos. Se habían levantado las restricciones de la dictadura y la posibilidad de mostrar cuerpos sin ropa se convirtió en un reclamo comercial. En ese movimiento, conocido como el destape, brilló inicialmente Alfredo Landa en la parte masculina. Más tarde, el estrellato lo copó la pareja formada por Fernando Esteso y Andrés Pajares, quienes con Los bingueros (1979) encarnaron esa supuesta ruptura de cadenas. Ensalzando el juego (prohibido durante el franquismo) y el sexo, comenzaron una saga de películas que definieron toda una era.

Esteso falleció hoy en Valencia y, aunque su trayectoria abarca mucho más que aquellos filmes, fue inevitable que muchas de esas imágenes saltaran a la mente de quienes vivieron aquel período. Entre los títulos más recordados se encuentran Los Energéticos (1979), Yo hice a Roque III (1980), El liguero mágico (1980), ¡Qué gozada de divorcio! (1981) y Agítese antes de usarla (1983), protagonizados junto a Pajares. A estos se suman otros como El erótico enmascarado (1980) y El hijo del cura (1984), en los que Esteso actuaba sin su pareja artística. La mayoría fueron dirigidos por Mariano Ozores. Esteso, con su físico normal pero tremendamente expresivo, solía interpretar papeles de hombres poco atractivos, atolondrados y con incontinencia sexual: personajes torpes y fanfarrones que acababan en situaciones disparatadas en las que siempre aparecía una mujer con poca o ninguna ropa.

Estas películas, de trazo machista, tuvieron gran éxito en los cines. Posteriormente, en el circuito de videoclubes también, consolidando la figura de Esteso. Pero su carrera había comenzado mucho antes. Nacido en una familia vinculada al folklore aragonés y la jota, con fuerte relación con la música y el teatro, debutó a los seis años como El Niño de la Jota, interpretando piezas musicales. Pronto destacó su faceta cómica, actuando como payaso en espectáculos de variedades. A mediados de los años sesenta se trasladó a Madrid en busca de oportunidades en cine y televisión. Ahí hizo el famoso sketch humorístico del Coñac La Parra.

Esteso junto a Andrés Pajares, quien fue su pareja artística en numerosas películas.
Esteso junto a Andrés Pajares, quien fue su pareja artística en numerosas películas. Archivo / Juanjo Martín | EFE

También incursionó en la música humorística, con temas como El bellotero y La Ramona, muy populares en su momento. Paralelamente, participó en numerosas revistas y obras de teatro de humor, como Ramona te quiero, Ya tenemos risocracia y Las cosas de Fernando Esteso. Sin embargo, su máxima repercusión llegó con el cine de la transición, que se prolongó hasta la consolidación de la España socialista. Incluso se puso detrás de la cámara, codirigiendo y escribiendo Viva la risa (1987), que también protagonizó.

En los años noventa dejó el cine y realizó un breve periplo televisivo como presentador en Telecinco. En 1993 condujo La ruleta de la fortuna y Veraneando, junto a Bertín Osborne y Remedios Cervantes. Esta etapa fue turbulenta: la cadena rescindió su contrato alegando un supuesto «deterioro físico y mental». Esteso denunció la situación y, años después, la justicia le dio la razón, obteniendo una indemnización.

Este episodio lo mantuvo alejado de la actividad durante varios años. En el 2006 regresó junto a Pajares con El Código Aparinci, parodia de El Código Da Vinci. Volvió al cine con Torrente 4: Lethal crisis (2011) y Torrente 5: Operación Eurovegas (2014). En el 2016 estrenó la obra Dos hombres y un vespino y la película Re-emigrantes, recibiendo ese año el Premio Simón de Honor de la Academia del Cine Aragonés.

Más adelante participó en Incestum (2018). También, en la despedida de la vedete Lita Claver, La Maña, con la función Un reencuentro inolvidable, mientras reaparecía en la serie La que se avecina. En el 2021 formó parte de la película Cuidado con lo que deseas y presentó junto a Francisco Arévalo la obra ¿Quién se confiesa primero?, además de intervenir en la serie documental Pajares & CIA.

Tras superar una insuficiencia respiratoria en 2021, regresó al teatro en 2022, de nuevo con Arévalo. En 2023 asistió a la gala de los Goya, donde entregó un premio homenajeando a Carlos Saura y Agustí Villaronga, y estrenó la película Loli tormenta, dirigida por el segundo. Desde entonces permaneció apartado de la vida pública. En una de sus últimas intervenciones, en septiembre en el programa Y ahora Sonsoles, confesó sobre su vida: «A mí me ha gustado beberme mi copa, fumarme mi puro. He probado alguna cosa que no debería haber probado». Estaba a punto de cumplir 81 años.