Muere Christine Ruiz-Picasso, nuera del pintor y principal impulsora del Museo Picasso Málaga
CULTURA
La mecenas ha fallecido a los 97 años en su casa de la Provenza en Francia
07 abr 2026 . Actualizado a las 14:40 h.Luto en la familia Picasso. Christine Ruiz-Picasso, mecenas y gran impulsora del museo del artista en Málaga (MPM), murió este lunes en su casa de la Provenza a los 97 años. Nacida en Francia en 1928 y viuda de Paul Ruiz-Picasso, hijo del pintor malagueño y de Olga Khokhlova, era Presidenta de Honor de la pinacoteca malagueña desde su creación en 2003, ya que fue su generosidad y la de su hijo, Bernard Ruiz-Picasso, que cedieron las 204 obras al museo que permitió el regreso de Pablo Picasso a Málaga.
Al cumplirse el vigésimo aniversario de la inauguración en 2023, el Museo Picasso Málaga selló el reconocimiento a su patrocinadora al bautizar su salón de actos como Auditorio Christine Ruiz-Picasso. En ese momento, su hijo y continuador de la vinculación de su familia con Málaga, Bernard Ruiz-Picasso, reivindicó el papel protagonista de su progenitora al afirmar que «este museo representa muy bien el deseo de mi madre de reconocer a su suegro y a mi padre».
Christine Ruiz-Picasso nunca olvidó el deseo que el propio Picasso les manifestó a su hijo Paul y a ella misma de donar a su ciudad natal, Málaga, obras de su colección personal. Y con el fin de convertir en realidad el deseo del artista, en 1998 donó, con el apoyo expreso de su hijo, la mayor parte de sus obras, de casi todos los períodos, materiales y técnicas, para que Málaga tuviera ese Museo que Picasso soñó.
La mecenas donó en total 133 piezas de arte de su suegro —eran 14 pinturas, 9 esculturas, 44 dibujos individuales, un libro de bocetos con 36 dibujos, 58 grabados y 9 piezas de cerámica—, mientras que su hijo entregó otras cinco pinturas, dos dibujos, diez grabados y cinco piezas cerámicas. Un legado que, en el momento de la apertura del museo, estaba tasado por Sotheby's en 276 millones de euros. «Es un proyecto maravilloso que llega a buen puerto gracias al encuentro del interés publico y el privado», decía en la inauguración una emocionada Christine Picasso. «Es una historia de amor que hoy concluye felizmente con la pintura de Picasso explicándose por sí misma y en la ciudad en la que él quiso que estuviera, de modo que sobran las palabras y debo callar, porque la palabra es hoy su pintura», decía la nuera de Picasso.
Ese mismo año, el Estado español reconoció a Christine Ruiz-Picasso por su generosa contribución al país con la Cruz de Alfonso X, la máxima distinción en el ámbito cultural.