El año de la Bomba Navarro

josé m. fernández REDACCIÓN / A CORUÑA

DEPORTES

Máximo anotador de la Euroliga, MVP del Europeo y culé de por vida, en Santiago superó a Perasovic como segundo triplista de la historia de la ACB

29 nov 2011 . Actualizado a las 11:11 h.

«Un buen chico. Siempre que nos vemos me saluda sonriente. Y después, siempre, me mata». De esta forma se refirió Bozidar Maljkovic a Juan Carlos Navarro en vísperas de que su selección, Eslovenia, se enfrentara a España en los cuartos de final del Europeo de Lituania. Un día después, el capitán de la selección española volvió a destrozar a su amigo Boza con 26 puntos, 17 en un cuarto.

La semana pasada, Navarro se convirtió en el máximo anotador de la historia de la Euroliga; el domingo, frente al Obradoiro, superó a Velimir Perasovic como el segundo triplista de la historia de la Liga Endesa, con 886 (Herreros es el primero con 1.233). Dos muescas más en un jugador que ha estado presente en todos los éxitos del baloncesto español en los últimos doce años, los mejores de su historia.

Acaba de firmar un contrato que lo une de por vida al Barcelona, el club que lo reclutó cuando contaba 11 años y en el que, con excepción de la temporada en la que acompañó a su amigo Pau Gasol en Memphis, ha desarrollado toda su vida deportiva.

«¿No has visto a Juancarlillos?», le dijo el padre de Navarro a Antonio Maceiras, ex director deportivo del Barça y del Real Madrid, en la campaña 1991-92 durante un partido de infantiles. A Maceiras le bastó otro vistazo a la cancha para descubrir a un mocoso no especialmente alto, dos años menor que el resto, pero con un descaro impropio de su edad. Lo reclutó de inmediato. No tardó mucho en ganarse el apodo de la Bomba, pero entonces no con el sentido de su peculiar lanzamiento arqueado, en el que eleva el balón muy por encima de su rival, sino por su innata capacidad para dinamitar los partidos, una cualidad que veinte años después conserva intacta.

Una osadía y descaro que ha marcado toda su carrera deportiva. El talento siempre por encima de un físico no especialmente relevante (mide 1,91). También la semana pasada, el 23 de noviembre, se cumplieron 14 años de su debut en la ACB, de la mano de Joan Montes en un Barcelona-Granada. Ese día, con 17 años, necesitó 10 minutos para anotar 10 puntos. El verano siguiente ganó el Europeo júnior, junto al Mundial de la misma categoría de 1999, la base en la que se han asentado los éxitos de la década prodigiosa del baloncesto español. Y Navarro ha estado presente en todos: en el oro en el Mundial de Japón, en la plata olímpica y en las 5 medallas en los Europeos.

Camino de la leyenda, el Barça ya ha anunciado que la camiseta de Navarro será la quinta que retirará. Ninguna de las cuatro anteriores -Epi, Dueñas, Jiménez y Solozábal- luce un palmarés como el de la Bomba, el MVP del último Europeo, capitán del Barça y de la selección. Seis ligas, 5 Copas, 2 Euroligas, 7 medallas con la selección absoluta... A la estrella más heterodoxa del baloncesto español solo le queda un reto: el oro olímpico. Pero para eso cuenta con Pau Gasol, socio en la cancha y amigo fuera de ella.