El primer paso de un sueño

Fernando Rey Tapias

DEPORTES

Al celebrarse al principio de la temporada, el Open de Australia supone una incógnita sobre el estado de forma de los jugadores. Para muchos, tanto el plazo de descanso y de recuperación de lesiones, como la preparación de la nueva temporada son muy cortos. Si a eso añadimos el calor, los cambios horarios, y una superficie peligrosa coincidiremos en que no es fácil predecir lo que puede ocurrir.

Pese a ello, dada la diferencia de niveles hoy en día en el circuito masculino, y visto el sorteo, sería una gran sorpresa que a la penúltima ronda no llegasen Djokovic y Murray o Tsonga por la parte superior del cuadro, y Federer o Del Potro con Nadal en la inferior. El serbio con el objetivo claro de mantener su supremacía del 2011. El británico, tras dos finales perdidas en Melbourne, persigue su primer grande, mientras el francés tratará de seguir acortando la distancia con los mejores en un ambiente propicio, donde se dio a conocer. Federer pretenderá iniciar el año tan bien como lo acabó, y Del Potro busca confirmar que vuelve a ser el jugador que ya sabe lo que es ganar un grande. Nadal y su tío Toni hacen pasar sus expectativas por realizar un tenis más agresivo, en el que lleve más la iniciativa. Para ello cuidan hasta los mínimos detalles, como aumentar unos gramos en la cabeza de la raqueta, que le puedan dar ese plus de potencia necesario para conseguir más velocidad en sus golpes sin perder consistencia.

Una medida llamativa

Murray ha tomado la medida más llamativa de los últimos tiempos en el mundo del tenis: incorporar al checo Iván Lendl a su cuerpo técnico. Una decisión sorprendente porque el que fue gran jugador ahora nacionalizado norteamericano, una vez retirado, se dedicó más al golf que a la raqueta; y sorprendente también porque el objetivo más importante del escocés es Wimbledon, precisamente el único torneo en el que no pudo triunfar Lendl.

Lo que sin duda le vendría muy bién a Andy es la concentración en la pista, y la dureza espartana en los entrenamientos que caracterizaron la extraordinaria trayectoria ascendente del checo.

Volviendo al inicio, y en contraste con la dificultad del pronóstico del Open de Australia, hay algo incuestionable que lo hace sumamente atractivo, y es que la meta suprema de los grandes campeones es el Grand Slam: conseguir ganar los cuatro grandes el mismo año. Federer, Nadal y Djokovic estuvieron a un paso de lograrlo en el pasado, y sin duda es un objetivo siempre presente en sus mentes al principio de temporada. Un sueño que solo el vencedor podrá mantener después de la final de Melbourne.