Busca frente al Olympiakos su novena Euroliga
12 may 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Dieciocho años después de su último entorchado continental, el Real Madrid vuelve a una final de Copa de Europa, ahora llamada Euroliga, frente al Olympiakos griego, el mismo rival al que derrotó allá por 1995. El club más laureado de Europa aspira a sumar (21.00 horas, La1 y Teledeporte), su noveno título ante el actual campeón de la competición, que el viernes se deshizo sin demasiados problemas del todopoderoso CSKA de Messina.
Los hombres de Pablo Laso se han plantado en la final tras derrotar al Barcelona y con la intención de romper el maleficio continental del conjunto blanco, que se extiende ya a dieciocho años. «Entrenar a un equipo como el Real Madrid significa presión desde el primer día que llegas al banquillo. Yo no vivo con esa presión. Mis jugadores y yo somos conscientes de lo que es jugar una final de Euroliga», comentó el técnico madridista en la rueda de prensa previa al choque, celebrada en el majestuoso O2 Arena de Londres.
Seis años después de su último título en Europa, la ya extinta Copa ULEB (victoria por 75-87 ante el Lietuvos Rytas), y con solo un integrante de aquel equipo en la actual plantilla, Felipe Reyes, el Real Madrid confía en aferrarse en su excelente juego exterior y a su gran banquillo para conseguir un trofeo que se la ha escapado desde 1995. Enfrente tendrán al vigente campeón de Europa, excelente este curso en la Euroliga.
El conjunto de El Pireo continúa asombrando a Europa pese a haber recortado su inversión y haber cambiado de entrenador, el griego Georgios Bertzokas en lugar del serbio Dusan Ivkovic.
«Nos enfrentamos al equipo más laureado en la historia del baloncesto europeo, un club fantástico. El Real Madrid tiene mucha velocidad, entusiasmo y son muy buenos en el rebote ofensivo», comentó Bertzokas sobre el conjunto blanco. «Tendremos que prestar mucha atención a la parte táctica y a la parte psicológica, esto será algo a tener muy en cuenta mañana. Mis jugadores saben lo que está pasando en Grecia, donde hay un entusiasmo desmedido por esta final. Es el talante mediterráneo», concluyó el técnico heleno.