Impredecible, apasionante, emocionante

DEPORTES

15 may 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Si hay alguien que puede hablar con conocimiento de causa sobre los entresijos de una final a cuatro ese es Papaloukas. La ganó dos veces con el CSKA de Moscú. Perdió una final con el equipo ruso y otra con el Olympiakos. Y también jugó en las filas del Maccabi. En la presentación de la fase decisiva de la Euroliga, que arranca esta tarde en Madrid, lo resumió todo en una palabra, «impredecible», y recordó que con frecuencia los grandes favoritos se quedan en el camino. Además de impredecible, podría haber añadido apasionante y emocionante, por la calidad de los protagonistas que llegan a la gran cita. Y, en esta ocasión, quizás más que nunca.

El Real Madrid tiene la baza del anfitrión, que siempre puede ser un arma de doble filo. Sabe de primera mano lo importantes que son los pequeños detalles y poder disponer de toda la tropa en buen estado de revista. El año pasado echó mucho de menos al lesionado Draper, y Carroll compareció fuera de forma después de dos meses lesionado. Aun así, se le escapó el título en la prórroga. Quizás el colectivo de este año tenga menos talento, pero no depende tanto de sus lanzadores, mantiene la columna vertebral de campañas anteriores, parece un grupo más recio y el carácter de Nocioni siempre suma.

El CSKA poco tiene que ver ya con el equipo de la extinta Unión Soviética que se nutría del Ejército Rojo. Ahora es el club más pudiente, y esa condición de rico lo convierte en favorito cada vez que llega la gran cita. Por si era poco el arsenal, con la temporada avanzada incorporó a Kirilenko. El plantel que lo tiene todo: talento, músculo y centímetros. En todas las posiciones.

La crisis económica que asola Grecia también se nota en su baloncesto. Pero la genética no depende del talonario, el Olympiakos conserva intacta su identidad y un equipo que tiene en sus filas a Spanoulis nunca es un buen enemigo.

Completa el cuadro de finalistas otro de los pudientes, el Fenerbahce turco, con un grupo muy compensado y un mago en el banquillo: Zelko Obradovic. Hace veinte años ganó el título con el Real Madrid. Una campaña antes lo logró con el Joventut, con aquel histórico triple de Corney Thompson. También había tocado la gloria con el Partizan de Belgrado. Y después conquistó cinco coronas con el Panathinaikos. Obradovic es un enorme estratega en la preparación de los partidos y en la lectura del juego. Y no se lleva mal con la diosa Fortuna.

Lo dicho, una cita impredecible, apasionante, emocionante.

Llull: «Este equipo se merece ganar una Euroliga»

«Este equipo se merece ganar una Euroliga», proclama Sergio Llull, que destaca una de las principales virtudes del Real Madrid para pensar en que la gloria, aunque en el horizonte se vislumbre al temido CSKA, no está tan lejana con las lecciones aprendidas en Londres (frente al Olympiacos) y en Milán (ante el Maccabi): «A hambre no nos puede ganar ningún equipo», asegura el base-escolta menorquín.

«Lo más importante es desear la Final Four más que cualquiera que tus rivales. El hambre por querer ganar es clave», apunta por su parte Dimitris Itoudis, técnico del CSKA.