«¿Presión? Yo diría motivación»

Las halterófilas internacionales Irene Martínez e Irene Blanco comparten un entrenamiento de halterofilia con La Voz

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Irene Martinez e Irene Blanco, en A Coruña como en la Blume

La Voz

«La clave de este deporte es la velocidad. Porque si eres torpe, la técnica se entrena y se aprende. Y, si eres débil, la fuerza también se entrena. Pero la velocidad no. O se tiene, o no se tiene».

Son palabras de Ferenc Szabo, entrenador del Club Halterofilia Coruña y director técnico de la Federación Gallega, el hombre que descubrió a las dos mejores halterófilas de la historia de Galicia: Irene Martínez (A Coruña, 1993; actual bronce europeo absoluto) e Irene Blanco (A Coruña, 2002; subcampeona de Europa sub-17). Ambas viven en la residencia Blume, pero compartieron con La Voz uno de sus entrenamientos en A Coruña durante su estancia navideña. En el CAR suelen ser de una media de cuatro horas de duración, seis a la semana (tres días a doble sesión).

«Cuando estás bien, claro que lo notas. Te notas más ágil o levantas el peso con más facilidad», avanza Blanco. «Estás para esto, así que no debería darte pereza, aunque es normal que cuando algo no te gusta te cueste más. Yo intento tomármelo como objetivo y no como pereza», explica Martínez. «Tienes que tener claro el objetivo y, en base a ello, tienes que entrenarte. No le llamaría presión, porque la presión te termina perjudicando. Bajo presión no es bueno trabajar. Más bien es motivación», matiza.

Los entrenamientos se planifican en macros de doce semanas, de modo que se comienza (incluyendo pretemporada) catorce semanas antes de cada competición. La intensidad con la que se emplean en el CAR y la propia vida fuera del hogar familiar les obligaron a desenvolverse por sí mismas y sacudirse el «apuro» con el que levantaban sus primeros pesos en la Blume.

Existen treinta ejercicios específicos para perfeccionar la arrancada y el dos tiempos (los propios de arrancada, sentadillas, tirones, cargadas, jerk y push-jerk, salidas, hombros, push-press, hipertirones, reverencias y saltos). En la sesión que compartieron con La Voz de Galicia, las halterófilas y el preparador pormenorizaron varios ejercicios tipo orientados a potenciar los dos movimientos generales de este deporte olímpico: arrancada (en un solo gesto se levanta la haltera y el peso desde el suelo hasta la extensión total de los brazos por encima de la cabeza) y dos tiempos (en un primer momento, el peso se levanta hasta los hombros, con una sentadilla; después, en la fase de jerk, se yergue el cuerpo para elevar el peso por encima de la cabeza).

Para mejorar la arrancada se realizar arrancadas de fuerza, en las que el atleta no termina en la sentadilla y queda en posición alta. Sirven como calentamiento especial, o entrenamiento propio. Las cargas llegan al 80 % de su marca personal en arrancada, que en el caso de Blanco serían 75 kilos, porque ella tiene marca de 91. Ejecutan series de hasta de seis repeticiones.

El ejercicio de arrancada es la fase principal del entrenamiento, lo más voluminoso y que más concentración requiere. Puede empezar con 70 % de la marca y terminar incluso con el 100 % a medida que se acerca la competición. Las repeticiones, en función de la intensidad, son inversamente proporcionales. «Con 70 % hace series de 4 o 5 repeticiones. Con 80 %, tres. Con 90 % dos....», explica Szabo. Los tirones de arrancada pueden ser rápidos (la barra sube solo hasta el pecho) o lentos (hasta la cadera, con incluso más kilos que su marca en competición; muy importante para guardar bien los ángulos idóneos del cuerpo con respecto a la barra). En la arrancada desde tacos no se hace el primer tirón, se empieza con la barra encima de las rodillas, buscando una posición ideal para mejorar la velocidad y controlar la técnica.

En los ejercicios relacionados con el dos tiempos, las cargadas de fuerza son un propio entrenamiento en sí, mediante tirones lentos, para practicar el primer tiempo. «Ejercicio típico, con más kilos que lo que levantaría en competición, para controlar la posición», define Szabo. La cargada desde los tacos se centra en el segundo tirón y la entrada. «Es muy útil para mantener el control de la técnica y que no se desvíe con la rutina, en el caso de Martínez. También para atletas en fase de progresión como Blanco, con la técnica no consolidada por completo. Es un ejercicio preferente para la corrección», dice el entrenador.

En el jerk desde soportes y push-jerk (en el que los pies quedan en línea con los hombros y el atleta se ve obligado a empujar más la barra y controlar mejor la posición encima de la cabeza) se aísla esta fase de la cargada.

«La halterofilia es un deporte de técnica, pero la arrancada es más técnica que el dos tiempos, en el que domina más la fuerza. No se pueden separar, es regla básica. Si pretendemos desarrollar la técnica, no se puede con kilos insignificantes. Tiene que tener intensidad para que trabajen los músculos que corresponden. La carga debe ser de un 70 % u 80 %», concluye Ferenc Szabo.

En el CAR, como en casa

Blanco y Martínez coinciden en que la cargada es su punto fuerte y el jerk, el contrapunto para mejorar. «Peculiarmente, todos mis atletas destacan en arrancada y su punto débil es el dos tiempos», corrobora Szabo, que elogia la capacidad de trabajo de ambas en una disciplina sacrificada como pocas. «Por el momento de su vida y de su carrera en el que se encuentran, Martínez entrena con más meditación. Blanco va con más velocidad», resume. Cuando se mudaron al CAR, el entrenador mantenía contacto diario, hasta que completaron la adaptación, a pesar de que la tutela pertenece al seleccionador. «Ahora están más en casa allí que aquí», señala. «A mí me encanta entrenarme en A Coruña», matiza Blanco.

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