Lucas Vázquez: reivindicación y éxito del gran objeto de debate blanco

El gallego vive su mejor momento como madridista coincidiendo con sus últimos meses de contrato en vigor con el club


Cuando Cristiano Ronaldo se mosqueaba en Chamartín porque el Bernabéu osaba abuchearle —con más o menos razón—, los viejos sabios madridistas confortaban al portugués con lecciones de historia. Ramos o Casillas se encargaban de recordar en público la retahíla de nombres ilustres que salieron entre silbidos alguna vez de Concha Espina. «A mí también me pitaron», dijo Zidane entre micrófonos. El madridismo, o al menos el madridismo con localidad pagada, es así: impaciente, exigente, resultadista y de memoria breve. Demasiado tarde para cambiar a esa parroquia que, por otro lado, ha visto levantar trece Copas de Europa.

Cómo no iban a criticar a Lucas Vázquez (Curtis, 1991). Tenía todos los ingredientes para ser un blanco fácil. Canterano, de provincias, sin padrinos y de «perfil bajo», esa fórmula que se utiliza para referirse a los futbolistas que no dan problemas y que, sin embargo, suena despectiva.

El camino al profesionalismo se lo abrió el Espanyol, que lo fichó de la cantera blanca. Media Liga le hizo falta para convencer a sus antiguos dueños de que debían recomprarle. Un negocio en el que el Madrid perdió medio millón de euros en una de las mejores inversiones de los últimos años.

 Los 11 metros

El primer gran momento de Lucas Vázquez como jugador del Real Madrid sobre el campo fue con las manos y no con los pies. Durante la final de la Champions del 2016 de Milán ante el Atlético el de Curtis se disponía a tirar el primer penalti de la tanda. De camino al área hacía bailar la pelota sobre su dedo índice como un globetrotter. Su tranquilidad en una de las suertes con más presión del juego y su celebración aporreándose el escudo tras marcar inflamó de pasión a la hinchada blanca. Ganó aquella Champions y otras dos, aunque solo en la de Milán se vistió de corto.

Desde aquella Orejona, Lucas Vázquez ha vivido momentos mejores y peores. En los mejores ha sido discreto; en los peores se ha llevado una buena ración de palos. No es fácil predecir cuándo alguien o algo puede funcionar como meme en las redes sociales. Igual que en Twitter hacen gracia los chistes sobre Murcia, también la hacen los errores de Lucas Vázquez.

Pero entre rumores veraniegos, Lucas ha permanecido. En la era dorada de los laterales, Zidane reconvirtió al extremo forzado por las lesiones de Carvajal y la inconsistencia de un Odriozola que, sí, forma parte de la plantilla del Real Madrid. Lucas ha sido titular en todos los partidos europeos del Real Madrid esta temporada excepto en el debut (con derrota) ante el Shaktar y ha sido de la partida en 20 de los 29 encuentros de Liga. El coruñés vive su mejor momento como madridista y se habla de renovación. Los chistes han cesado.

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