Carolina Marín: «La medalla que logré en París no está en la vitrina, la llevo en el corazón»
DEPORTES
La campeona olímpica, mundial y europea de bádminton, lesionada de gravedad en París 2024, tiene la ilusión de reaparecer en el Europeo de su ciudad, Huelva, el próximo abril, pero «no es una obsesión»
13 nov 2025 . Actualizado a las 10:23 h.Carolina Marín Martín (Huelva, 1993) va día a día y, aunque tiene en mente estar en el Europeo de Huelva 2026, deja claro que es «una ilusión, no una obsesión». El objetivo de la campeona olímpica, a la que una grave lesión privó de luchar por un segundo oro, es ser feliz, ya sea jugando al bádminton o de otras formas. Y entre ellas están charlas con las que inspira a otros a través de su experiencia, como la que ofreció ayer en el congreso Vigo Global Summit.
—¿En qué momento está tras la lesión que sufrió a las puertas de la final de los Juegos de París?
—Diría que estoy en un momento bonito, porque sigo entrenando a bádminton, recuperándome y escuchando a mi cuerpo, que para mí, es fundamental. Así me encuentro ahora mismo.
—¿Le agobia o le molesta la pregunta recurrente de cuándo va a volver a las pistas?
—¡Me la hacen todos los días! Ya me estáis viendo en las pistas. ¿En competición? No lo sé, voy viviendo el día a día. En todo caso, sería en abril del 2026, pero no es ninguna obsesión, se trata de ir viendo cómo estoy y de la manera que llegaré a ese momento.
—Ha comentado que le gustaría retirarse en esa cita de su ciudad natal. ¿Mantiene esa idea?
—Ahora mismo, no pienso en mi retirada, sino en el día a día, en mi rodilla, en mi salud, que es lo más importante y lo que me va a quedar para el resto de mi vida.
—Confesó que al sufrir la lesión, sí se había visto ya retirada. ¿Cómo se sale de ahí y de dónde se sacan las fuerzas para que hoy el escenario sea otro?
—Sobre todo, cambiando un poco esa visión y ese punto de vista a raíz de enfocarme y ver que podía tener ese objetivo de estar en Huelva. Sabía que en España se iba a hacer un campeonato de Europa, todavía no se sabía el lugar, hasta que, finalmente, ha llegado gracias a mucho esfuerzo en la sombra. Yo dije que me hacía muchísima ilusión que fuera allí y gente por detrás ha ido trabajando para que se consiga.
—¿Qué importancia tiene la salud mental en el proceso?
—Mucha, porque pienso que sin ella, es muy complicado salir de situaciones adversas. La vida me ha puesto varias, muchas piedrecitas en el camino, así que también me he tenido que cuidar mucho esa parte.
—Cuando una lesión se suma a otras anteriores, ¿pesa más haber comprobado que se puede volver o el «otra vez a mí»?
—Físicamente, te ayuda, porque sabes cuál es el proceso, los tiempos, la paciencia que hay que tener para recorrer ese camino. Pero sí es cierto que cada lesión ha sido muy diferente. La última fue en un momento muy dramático, en el sentido de ser tan solo diez puntos de una final olímpica cuando se te rompe la rodilla por tercera vez. Sigo trabajando esa parte mental, sobre todo.
—¿Qué saca de positivo de este último año y pico?
—Muchas cosas bonitas. Jamás podía imaginar la medalla que conseguí después de París en forma de cariño, apoyo y amor. No la puedo poner en una vitrina, la guardo en mi corazón y estoy muy agradecida por cómo la gente ha empatizado conmigo. He pensado mucho en que si Carolina Marín hubiera ganado esa segunda medalla, se daba casi por hecho y me da mucha rabia. Primero, soy persona, y he tenido que superar muchas cosas, ha habido mucho trabajo detrás que muy pocos ven y conocen. A veces, la gente solo critica cuando no hay resultados.
—¿No era consciente ante de hasta qué punto era querida?
—Es que fue abrumador. Y lo recibí estando en un momento tan sensible y vulnerable, que lo agradeceré eternamente.
—Habrá tenido presente su famoso lema, «puedo porque pienso que puedo».
—Por supuesto. Me ha servido a lo largo de mi vida y lo uso mucho en las charlas que doy. Quiero transmitírselo a los demás para que, ya que a mí me ha servido, pueda ayudar a otros.
—¿Cuáles son sus metas deportivas ahora mismo?
—Continuar escuchando a mi cuerpo es la principal. Seguir siendo feliz en mi día a día y disfrutando de lo que hago. Ya sea jugando al bádminton o dando una charla como esta, en un evento con dos premios nobel. Transmitir valores a los demás también es una manera de ser feliz e ir cumpliendo objetivos conmigo misma.
—¿Está presente el miedo a una nueva lesión?
—Siempre lo va a estar. Es algo con lo que una ya convive, pero muchas veces, ese miedo hay que dejarlo aparcado, enjaulado, digamos. Pero, por supuesto, hay muchos pensamientos que se te pasan de vez en cuando por la cabeza.
«No se ha hecho suficiente para promocionar el bádminton»
Marín tiene proyectos de futuro para cuando acabe una carrera en la que no se arrepiente de nada. Lo ha «dado todo» por su deporte y desliza que no se puede decir lo mismo de la Federación Española de Bádminton.
—¿Cómo va su proyecto de crear una escuela de bádminton?
—Es una idea de futuro, más a largo plazo. Hay algo pensado y planteado, pero no se puede hacer de hoy para mañana.
—En lo que ya está inmersa es en esta faceta de conferenciante.
—Sí, me gusta muchísimo transmitir mi experiencia y sentir que puedo ayudar a los demás. Es muy gratificante cuando la gente te da las gracias, ven que hay cosas que pueden aplicar a sus vidas, sean o no deportistas.
—¿Los malos momentos en su carrera le han compensado los malos y los sacrificios?
—Si me preguntas si lo volvería a hacer, por supuesto que sí. Ojalá con menos lesiones, que nadie las quiere, pero la vida te da enseñanzas y aprendizajes. El deporte tiene sus cosas buenas y malas, y está claro que cuando te estás poniendo más allá de tu límite continuamente, te puedes caer. No me arrepiento de nada.
—¿A qué da más valor de todo lo que ha conseguido a largo de su trayectoria?
—Diría que lo más importante es haber ido consiguiendo cada uno de los objetivos que me he propuesto año a año. Desde el primer mundial, hasta Juegos Olímpicos, el tercer mundial, cada uno de los campeonatos de Europa... Junto con mi equipo nos hemos ido marcando objetivos anualmente y los hemos ido consiguiendo. Y me siento muy afortunada por ello.
—¿Cómo está viendo a la salvaterrense Lucía Rodríguez?
—Es una chica que ha avanzado muchísimo, que creo que tiene mucha ilusión y muchas ganas, algo muy positivo. Ojalá que los resultados vengan acompañados de ese aprendizaje que a lo largo de este camino tiene que tener.
—Usted es el mayor referente actualmente en el mundo del bádminton. ¿Quiénes fueron los suyos?
—A nivel de mi deporte, nunca he podido tener un referente, porque desconocía por completo ese deporte. Pero para mí lo ha sido Rafa Nadal, ya no solamente como deportista, que todos sabemos los valores que Rafa tiene, sino sobre todo como persona, que es con lo que yo más me identifico. Una de las cosas con las que más me quedo de él es su humildad. Apesar de todo lo que ha conseguido, sigue siendo la misma persona, de su isla, cercana a su familia. Y para mí, eso es un valor muy importante.
—¿Cómo ve en este momento la salud del bádminton español?
—Lamentablemente, se han desperdiciado momentos en los que, con los resultados que he obtenido, se podría haber aprovechado más el potencial, conseguir más licencias, promocionando este deporte a nivel nacional. Por parte de la Federación, no se ha hecho suficiente. Por mi parte, estoy tranquila he dado todo de mí.
—Tiene que ser doloroso para usted percibir eso.
—Sí, por supuesto. Pero, como decía, una se queda tranquila consigo misma porque no es mi trabajo. Mi trabajo yo lo he hecho y lo he cumplido. Ellos son los que tienen que plantearse la manera en la cual esto debe seguir creciendo.