Así son Enrique Riquelme y David Mesonero, los «niños» a los que Florentino Pérez reta para la presidencia del Real Madrid

José A. González / Javier Varela COLPISA

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Enrique Riquelme y David Mesonero.
Enrique Riquelme y David Mesonero. COX

El presidente de Cox-Energy y el directivo de Iberdrola son los empresarios a los que el mandatario blanco invitó «a que se presenten»

13 may 2026 . Actualizado a las 19:00 h.

«Hay unos niños que quieren presentarse. Les invito a que se presenten». Los destinatarios de ese afilado mensaje que lanzó Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, son Enrique Riquelme y David Mesonero. Al primero, Pérez lo bautizó como «ese señor que habla con las eléctricas y tiene acento mexicano». Riquelme, aunque tenga «acento sudamericano» -luego rectificó el presidente del conjunto blanco- es nacido en Cox (Alicante), tiene 37 años y se ha ganado un lugar entre los empresarios españoles que más rápido han escalado en el negocio internacional de la energía.

El «acento mexicano» se debe, sobre todo, a su carrera empresarial, construida en América Latina, donde ha levantado su imperio de las energías verdes, el tratamiento de agua y las infraestructuras. En los círculos financieros y energéticos, a Enrique Riquelme Vives le llaman el 'Tiburón de las renovables', y no precisamente por su suavidad negociadora. Hijo de un ex consejero del club blanco durante la etapa de Ramón Calderón, Riquelme empezó a construir su fortuna mirando al sur: primero Brasil, donde llegó justo cuando el país necesitaba infraestructuras a marchas forzadas para el Mundial y los Juegos Olímpicos; luego Panamá, donde una fábrica le sirvió de base para proveer de arena a las obras de ampliación del Canal.

Antes de cumplir los treinta ya había irrumpido en el capital de Ezentis, desembolsando más de 12 millones para convertirse en su principal accionista. La aventura no cuajó, pero le se hizo un hueco en el mundo empresarial español. El gran salto llegó en el 2023, cuando adquirió lo que quedaba de la antigua Abengoa, entonces en concurso de acreedores, presentando la oferta ganadora. Un año después sacó su compañía, Cox, a bolsa. Y hace apenas dos semanas cerró la operación que ha terminado de definir su dimensión: la compra de Iberdrola México por 4.200 millones de dólares, con el respaldo de Citi, Goldman Sachs, Barclays, Deutsche Bank, Santander y BBVA.

Es, en definitiva, un perfil poco habitual en el ecosistema madridista: joven, internacionalizado y ajeno a las familias que históricamente han orbitado alrededor del club. Socio desde niño, lleva años dejando caer la posibilidad de una candidatura. En 2021 ya sonó su nombre, aunque Florentino fue reelegido sin oposición. Cinco años después, la situación parece distinta.

El yerno de Sánchez Galán

Si Riquelme es el del «acento mexicano», el nombre tras el «que habla con las eléctricas» es David y de apellido Mesonero. Aunque en el sector se le conoce por ser el director de Desarrollo Corporativo de Iberdrola y, sobre todo, el yerno de Ignacio Sánchez-Galán, presidente de la energética y con quien Florentino Pérez mantiene una relación cuando menos tensa.

En enero, tras la derrota en la Supercopa ante el Barcelona, el despido de Xabi Alonso y la caída en Copa ante el Albacete, David Mesonero publicó un mensaje en LinkedIn que no pasó desapercibido en el palco del Bernabéu. Pedía «una discusión serena sobre qué modelo de club queremos» y hablaba de «una pérdida progresiva» en el cuidado de los valores del club. Aclaró que no pretendía hacer «una crítica velada a la actual junta directiva», pero Florentino Pérez leyó entre líneas sin dificultad. No era un aficionado cualquiera el que escribía.

Licenciado en ADE por ICADE y con un MBA por el IESE, ha construido un perfil híbrido entre ejecutivo financiero y estratega corporativo, con presencia en consejos que van desde Wallbox hasta Electricity North West Limited en Reino Unido, pasando por Neoenergia, WINDAR Renovables, o los ya lejanos tiempos en que fue consejero de El País, el Diario AS y Santillana.

Pero lo que terminó de alertar a Florentino fue otro dato: fue precisamente Mesonero quien lideró, por parte de Iberdrola, la venta de sus activos en México a Cox, la empresa de Riquelme. Una operación de 4.200 millones de dólares que selló algo más que un acuerdo comercial.

El desafío

Riquelme no ha llegado a este momento de improviso. Lleva meses preparándose. En su entorno también aparecen nombres con peso simbólico en la historia blanca: Iker Casillas estuvo en su último cumpleaños, y Sergio Ramos, Miguel Torres y Fernando Sanz también han sido vistos junto a él.

Florentino lo sabe, y por eso no esquivó el asunto. «Que se presente», dijo. Presentarse, sin embargo, es solo el primer obstáculo. Ganar unas elecciones en el Real Madrid implica algo mucho más complejo que avales y fotos con leyendas: tejer alianzas silenciosas entre socios compromisarios, peñas y sectores históricos de influencia. Un terreno en el que Florentino Pérez conserva un dominio casi incontestable. La pregunta ya no es solo si Riquelme quiere. Es si existe el espacio para que alguien distinto pueda convertir el ruido en una candidatura real.