El Barcelona no se rinde con Julián Álvarez

Daniel Panero

DEPORTES

Julián Álvarez, durante la final del Mundial entre Argentina y España
Julián Álvarez, durante la final del Mundial entre Argentina y España AFP7 vía Europa Press | EUROPAPRESS

Deco viajó a Madrid para reunirse con el agente del jugador, avanzar en las negociaciones y la estrategia de los próximos días

05 ago 2026 . Actualizado a las 11:50 h.

El Barcelona no ha dicho la última palabra en la Operación Julián Álvarez. La entidad que preside Joan Laporta ha dado prioridad absoluta al fichaje del ariete argentino pese a las continuas negativas del Atlético de Madrid y Deco ha viajado a la capital para reunirse con el agente del jugador, Fernando Hidalgo, y avanzar en una operación que está encallada desde hace varias semanas. Será la última intentona para desbloquear un fichaje que tiene muchos actores y que va camino de convertirse en el gran culebrón del verano.

Y es que el interés del Barça en Julián viene de muy lejos, concretamente desde que los azulgranas optaron por no renovar a Robert Lewandowski y hacer un relevo generacional en la posición de delantero centro. Tras sondear el mercado, Deco y Hansi Flick decidieron que Julián Álvarez era el elegido y se pusieron manos a la obra para llevar a cabo una operación faraónica que pasaba por convencer al jugador primero y al Atlético después.

Lo primero lo lograron sin demasiados problemas y el propio futbolista dio un paso al frente durante la disputa del Mundial reconociendo su deseo de cambiar de aires. «Creo que no es momento para hablar de esto, pero tampoco puedo esconderme. Trato de ser una persona honesta. Yo hablé con la gente del club, con quien tenía que hablar», respondía Julián Álvarez al término del encuentro de la segunda jornada del Mundial 2026 entre Argentina y Austria. «¿Si llega algo bueno te vas?», le preguntó el entrevistador. Y Julián Álvarez contestó con un contundente: «Creo que lo mejor para todos es una transferencia. Quiero cumplir mi sueño».

Las declaraciones del jugador no hicieron sino extremar aún más las posturas de ambos clubes. El Barça había puesto sobre la mesa cien millones de euros para convencer al Atlético de que lo mejor, dado el paso al frente del jugador, era un traspaso bueno para ambas partes. Mientras, los colchoneros eran conscientes de que tenían la sartén por el mango dado que Julián es un activo importante, que estaba en un gran escaparate como el Mundial y que la deriva inflacionista del mercado solo podía favorecer al club poseedor de los derechos del jugador.

No del Atlético

«Mi voluntad es clara, la del club también, se lo hemos manifestado al jugador, al agente y al presidente del Barça. Queremos seguir contando con él. Recientemente escuché unas declaraciones del presidente del Barça diciendo que la oferta que había hecho al Atlético de Madrid no era infinita y la única respuesta posible es que nuestra respuesta sí que es infinita y es que no queremos transferirlo, y no aceptaremos ni una oferta de 100, ni de 150, ni de 200 millones por Julián Álvarez», se expresó tajante Miguel Ángel Gil Marín para zanjar cualquier posibilidad de traspaso.

El mensaje de Gil Marín tenía como principal destinatario el Barcelona, club que más hincapié ha hecho por hacerse con su fichaje, pero también a todos los rivales en la carrera por hacerse con Julián Álvarez. El Real Madrid entró en la operación de forma sorprendente e inesperada. Lanzó un comunicado tras las elecciones a la presidencia ganadas por Florentino Pérez en el que aseguraba haber hecho una oferta de 150 millones por el jugador, el Paris Saint Germain también se ha interesado tras la marcha de Gonçalo Ramos y el Arsenal es la vía inglesa buscando un futbolista que ofrezca ese plus en ataque a un proyecto cada vez más redondo de la mano de Mikel Arteta. Todas esas propuestas, atractivas al ser de clubes poderosos, están en un segundo plano para un Julián Álvarez que ha priorizado el Barcelona, algo que su agente le ha recalcado a Deco este miércoles haciéndole constar el paso al frente dado por el jugador.

Denuncia del Atlético

La pasada semana el Barcelona recibió la notificación oficial de la denuncia presentada por el Atlético de Madrid ante la Federación Española de Fútbol (RFEF), un trámite que abre ahora el período para que el club azulgrana presente sus alegaciones mientras el intento de fichaje del delantero argentino suma un nuevo capítulo.

La denuncia, anunciada por el Atlético a finales de junio, acusa al Barcelona de haber presionado al futbolista para propiciar su salida con destino al Camp Nou pese a tener contrato en vigor con la entidad rojiblanca hasta el 2030. El club madrileño sostiene que el Barça inició contactos fuera de los cauces permitidos por la normativa y decidió llevar el caso tanto ante la RFEF como ante la FIFA para defender sus intereses.

El tiempo corre

Mientras todos los actores tratan de desencallar la operación, el tiempo corre en contra de un posible fichaje. Julián Álvarez debe regresar a los entrenamientos del Atlético de Madrid el próximo lunes 10 de agosto y tendrá que verse las caras con Diego Pablo Simeone, que sigue contando con él, y con una afición que tendrá que tomar una postura incómoda antes de que cierre el mercado el próximo 1 de septiembre. «Nosotros estamos muy contentos con el trabajo, yo no puedo decir nada más de él porque se ha comportado bien como persona. Las cosas se van a resolver, como siempre se han resuelto en la vida», declaró Simeone en el mes de julio tras las palabras de Julián y cuando todavía parecía muy lejano ese momento de volver a verse las caras en la pretemporada rojiblanca.

El tiempo ha ido corriendo también para un Barcelona que ha puesto el foco en Julián Álvarez y ha dejado pasar otros trenes. La renovación de Ferran Torres está en el aire, tal y como ha reconocido el propio jugador asegurando que «en el fútbol nunca se sabe», y el mercado del nueve se va reduciendo día a día mientras la Premier League paga cifras astronómicas por Morgan Rogers, fichado por el Chelsea por 137,3 millones o Elliot Anderson, traspasado al Manchester City por 135 millones de euros.

El Barça es consciente de que el tiempo va en su contra, que necesita imperiosamente la llegada de un 9, y que no se puede permitir poner todos los huevos ya en pleno mes de agosto en la cesta de un Julián Álvarez que cuenta con un no rotundo del Atlético de Madrid.