Huelva se suma a León en la guerra contra Galicia para liderar el negocio de los aviones no tripulados
ECONOMÍA
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Pide al Gobierno que incluya su proyecto, el más firme competidor de Rozas, en los Presupuestos Generales del Estado
16 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Galicia ha hecho una apuesta seria por asentar una nueva industria en torno a los aviones no tripulados. Se llama CIAR (Centro de Investigación Aeroportada de Rozas), nació en febrero de este año y ya es la envidia de muchas comunidades.
Hace unos meses, León abrió la batalla por el liderazgo nacional del sector, al ganar la sede europea de la Asociación Internacional para Sistemas de Vehículos no Tripulados (Auvsi, por sus siglas en inglés), que es una organización con más de 7.500 miembros repartidos por 60 países que promueve el uso de las nuevas tecnologías, la robótica y los drones.
Ahora Andalucía se suma a la contienda y lo hace públicamente. El pasado lunes, el delegado de la Junta en Huelva, Francisco Romero, reclamó al Ejecutivo central que incluya el proyecto CEUS (Centro de Excelencia de Sistemas no Tripulados), previsto en la localidad de Moguer (Huelva), en los Presupuestos Generales del Estado (PGE); y lo hizo arremetiendo contra la comunidad gallega. «Que no haga [el Gobierno] como hasta ahora, mirar para Rozas, en Galicia, para realizar el proyecto allí más por cuestiones políticas que técnicas».
Competencia abierta
CEUS prevé un presupuesto de 40 millones de euros, de los que 32 los aportará el Ministerio de Economía a través de fondos europeos, 6 la Junta de Andalucía con la Agencia IDEA, y los 2 restantes, el Ministerio de Defensa mediante el INTA.
Es el más firme competidor de Rozas, ya que, según el proyecto, contará con una pista de 2.000 metros de largo con capacidad para aeronaves de hasta 14 toneladas, así como con todos los espacios e instalaciones necesarios para el ensayo y prueba de las aeronaves militares y civiles que allí se certifiquen. ¿Quién tiene las de ganar? Fuentes del sector explican que CEUS se volcará en la aviación militar, mientras que Galicia apuesta al cien por cien por el uso civil. Aclaran que, si en algo se distingue Rozas del resto de las bases de drones, es en que está respaldado por la iniciativa privada, con dos empresas como Indra e Inaer apostando fuerte. Algo que tampoco tienen los demás proyectos es la financiación garantizada: un presupuesto de 115 millones de euros (40 millones públicos y 75 del sector privado hasta el 2026).
Por último, la gran baza gallega es la gran cantidad de empresas que están surgiendo en este sector. En poco más de un año ha pasado de contar con 15 operadores a sumar al cierre del mes de octubre un total de 110 empresas autorizadas por AESA, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea.