El AVE a Galicia, a salvo frente al dopaje presupuestario catalán

Entre Zamora y Ourense se gastaron ya 3.900 millones y solo quedan 495, que se pueden invertir en un solo ejercicio

Viaducto de O Eixo, en el AVE Santiago-Ourense. Tiene 1.224 metros de longitud y cuenta con 25 pilares
Viaducto de O Eixo, en el AVE Santiago-Ourense. Tiene 1.224 metros de longitud y cuenta con 25 pilares

redacción / la voz

Fue precisamente en Cataluña donde surgieron más voces críticas -casi todas desde el nacionalismo- con el nuevo acceso ferroviario a Galicia, en un momento, en plena crisis económica, donde sí se podía hacer daño. Los proyectos son más frágiles al principio, en esos largos períodos de cocina administrativa en los despachos. Cuando hay decenas de tajos adjudicados a empresas, con cientos de trabajadores implicados, se puede jugar con las certificaciones anuales ralentizando la obra, pero difícilmente se puede dar marcha atrás.

El aumento del 18 % de la inversión estatal en Cataluña -la mayoría procedente del Ministerio de Fomento- no tendrá efecto en el AVE gallego, pues nadie escatimaría medios para una obra a la que le queda -con cautelas- un ejercicio presupuestario para ponerla en servicio. Todo lo contrario: políticamente interesa poner toda la carne en el asador para apuntarse el tanto de estrenar la largamente esperada línea ferroviaria gallega. El Gobierno de Pedro Sánchez negó ayer que el aumento de las partidas para Cataluña sea el precio a pagar por el apoyo de los independentistas, pero la oposición tiene claro que la estrategia es evidente: se trata de poner al nacionalismo ante la contradicción de no apoyar unos Presupuestos que serían muy positivos para la comunidad autónoma a la que dicen defender.

«Vamos a tope», dice un alto cargo del ADIF para explicar cómo va el ritmo de las obras del AVE gallego y, por tanto, la ejecución presupuestaria, que durante el 2017 se quedó en algo más de 300 millones de los más de 400 presupuestados. El plazo para acabar las obras entre Pedralba y Ourense es diciembre del 2019, según el cronograma que maneja el ADIF, y el de la puesta en servicio, una fecha indeterminada del 2020, cuando finalicen las pruebas. Antes se acabará el tramo entre Zamora y Pedralba, que ahorraría 50 minutos de media a las ciudades gallegas.

Por tanto, habría que invertir a lo largo del 2019 lo que ha quedado sin ejecutar de los 4.395 millones que cuestan los 310 kilómetros entre Olmedo (Valladolid) y Ourense. En realidad ya se ha completado más del 87 % de esta cantidad, con lo que solo quedarían 495 millones para invertir. Esta cifra es muy similar a la que se presupuestó en los últimos años y es la que se espera para este ejercicio. De hecho, pueden quedar restos para las certificaciones que se paguen en el 2020. Por tanto, el AVE gallego permanecería a salvo tanto en un contexto de unos Presupuestos aprobados que miran hacia la España mediterránea, como en una situación en la que se prorroguen las últimas cuentas del Ejecutivo de Rajoy.

Es evidente que el Gobierno va a primar el corredor mediterráneo en estos Presupuestos. El ministro de Fomento, José Luis Ábalos, valenciano, no ha ocultado la importancia estratégica que le da a este eje ferroviario. Este vuelco de las inversiones hacia el Este no tendría efecto sobre obras avanzadas y consolidadas como el AVE, aunque quizás sí para emprender nuevos proyectos. Que los plazos de obra sean muy ajustados es un asunto diferente. 

Menos obra nueva

El propio Ministerio de Fomento, a través de uno de sus altos cargos, reconoció a En Marea que, en materia de carreteras, las partidas destinadas a obra nueva serían por primera vez inferiores a las de mantenimiento. Pero en este caso confluyen dos factores: el preocupante estado en el que se encuentran las vías después de años de crisis en los que solo se atendieron las reparaciones urgentes; y la preocupación del ministro por la conservación de la red viaria, que relaciona directamente con la seguridad vial.

Parece que los Presupuestos sí incluirán partidas para comenzar a paliar el agravio ferroviario que sufre Lugo. Y, más adelante, habrá que acometer obras pendientes en el nuevo acceso de alta velocidad, como el túnel paralelo del Padornelo, la variante y la estación de Ourense. En cualquier caso, la Xunta estará vigilante. Ayer mismo la conselleira de Infraestruturas, Ethel Vázquez, remitió una carta al delegado del Gobierno, Javier Losada, reclamándole información sobre la marcha de las obras del AVE. Losada informó estos días de los recortes de tiempo que este año traerá la apertura de Zamora-Pedralba para distintas ciudades gallegas. La conselleira cree que estos ahorros no se corresponden con los anunciados por el ministro durante su visita a Galicia y, en paralelo, pide el calendario del período de pruebas de la línea, «así como os informes técnicos relativos aos tempos de recorrido».

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