Siempre los mismos errores


No lo estamos haciendo bien, y la historia de cierres de empresas emblemáticas que deterioran nuestro sistema económico se repite una y otra vez.

La captación de empresas y el desarrollo de un tejido productivo propio no están siendo un objetivo prioritario. La industria que ha llegado se subvenciona y se capta sin compromisos. Es prioritario facilitar que las empresas que quieran estar en Galicia sigan estándolo, y ha de hacerse con objetivos y estrategias decididas, pensando en el medio y el largo plazo. Tenemos muy cerca, en Portugal, un claro ejemplo de cómo se puede conseguir.

Otra clave de futuro está en el desarrollo del capital humano, con especial atención a la demografía, sin duda el principal problema al que se enfrenta la comunidad. Si no queremos morir como país, la única forma de parar el golpe que para nuestra economía y nuestro futuro supone este descalabro demográfico es la planificación de una inmigración cualificada. Hace falta inversión para ello. Como también para el desarrollo de unas infraestructuras y unos equipamientos competitivos. Desgraciadamente, a día de hoy siguen siendo deficitarios. Ni los tres aeropuertos gallegos juntos, a pesar de las subvenciones a las compañías aéreas, consiguen competir con el vecino de Oporto. Galicia carece de un aeropuerto que sea realmente internacional porque no hay voluntad real para ello.

Si hablamos de infraestructuras por carretera, seguimos estando fuera del mapa europeo, los costes de las autopistas juegan en contra de los costes de producción industrial y empresarial, y suponen una merma de nuestra competitividad. Lo mismo ocurre con nuestros puertos, y mención aparte merece la red ferroviaria de alta velocidad, que sigue sin llegar y que parece que no llegará nunca.

Al margen de todas estas carencias, que se prolongan de manera preocupante, Galicia debe apostar por la diversificación del sistema productivo y la internacionalización de las empresas. Sin desarrollo completo de las cadenas de actividades empresariales más vinculadas con nuestro potencial endógeno no es posible crear empleo. El incremento del valor agregado bruto (VAB) es la única posibilidad de atraer inversiones y personas (reitero la idea de que sin inmigración no se corrige el problema demográfico a medio plazo), y sin población, no hay país, ni competitividad, ni futuro.

Por Jorge G. Gurriarán Catedrático de Organización de Empresa

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