Una larga lista de excepciones suaviza el cerrojazo

Las empresas que no hayan podido cerrar de inmediato disponen del día de hoy para paralizar su actividad


madrid / la voz

La economía del país entra hoy en estado de «hibernación». Eso en palabras del Gobierno. Porque lo cierto es que el temido cerrojazo no lo es tanto. Una larga lista de excepciones lo suaviza. Y se «hiberna» para redoblar la lucha contra la pandemia y acelerar el cambio de tendencia de la curva de infectados —el objetivo último es aliviar la presión sobre las ucis y evitar el colapso—. Con ese objetivo se aprobó ayer en un Consejo de Ministros extraordinario el giro de timón que la víspera anunció Pedro Sánchez: que hasta el 9 de abril los trabajadores de las empresas que no presten servicios esenciales tendrán que quedarse en casa. La fórmula para ello es un «permiso retribuido recuperable» para reducir al máximo la movilidad ciudadana, en concreto un 85 %, como si los días laborables fueran fines de semana.

«El Gobierno prioriza el interés general por encima del particular», subrayó la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, destacando que con esta fórmula, «nadie pierde derechos», ni empresarios ni trabajadores. Estos son los detalles de la medida:

¿En qué consiste?

En casa, con sueldo, pero no de vacaciones. El permiso articulado por el Gobierno supondrá que los trabajadores afectados se quedarán en casa, pero seguirán percibiendo su sueldo íntegro. No serán, sin embargo, vacaciones, ya que las horas no trabajadas —8 días laborables, estima el Ejecutivo— deberán devolvérselas a la empresa antes de que concluya el ejercicio. Cada compañía decidirá cómo. La medida afecta a todos los trabajadores de sectores no esenciales. Pero, no a quienes teletrabajan, ni tampoco a los que estén ya sujetos a un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) —si es de reducción de jornada, se acogerán al permiso retribuido en la jornada restante—, ni a los que disfruten de permiso de maternidad o paternidad o estén de baja. Y durará casi dos semana. Pero solo 8 días laborables. Comienza a aplicarse hoy y se extenderá hasta el 9 de abril incluido, primer festivo nacional de la Semana Santa.

¿Quiénes podrán trabajar?

Los servicios esenciales y una lista de excepciones. El texto legal permite continuar con el trabajo presencial a quienes desarrollen su labor en servicios considerados esenciales, como todos los relacionados con la sanidad, la alimentación o la producción y suministro de bienes de primera necesidad. También figuran en el anexo del decreto como eximidos de la nueva restricción los servicios veterinarios, de limpieza, mantenimiento o reparación de averías, vigilancia y seguridad privada, suministro y depuración de aguas, correos, importación de material sanitario, así como el transporte o las actividades de hostelería y restauración que realicen entregas a domicilio.

Del mismo modo, están entre las consideradas imprescindibles las empresas audiovisuales y de telecomunicaciones, además de medios de comunicación públicos y privados, así como quienes los imprimen, distribuyen y venden.

Otros servicios, por su parte, deben reducir su actividad «al mínimo imprescindible» para atender «cuestiones urgentes» y «esenciales». Es el caso de bancos, aseguradoras, gestorías, notarías o asesorías, además de abogados o procuradores. «Esta actividad y este mínimo de plantilla o turnos tendrá como referencia la mantenida en un fin de semana ordinario o en festivo», recoge el texto definitivo.

Otras actividades, como el servicio doméstico, o industrias que, como las papeleras, siderúrgicas, electrointensivas, altos hornos o minería, estaban permitidas en un primer borrador del decreto, desaparecieron del final.

Un día de moratoria

Para determinados sectores y a petición de Feijoo. La insólita demora en la publicación de la norma no solo disparó la incertidumbre sobre su alcance y qué trabajadores tendrán que quedarse en casa desde hoy, sino que evidenció —como denunció el presidente de la Xunta— que muchas industrias o el sector de la construcción no podían parar de forma brusca. Por ello, Feijoo reclamó al Gobierno una moratoria de 24 horas que hiciera posible organizar los cierres, algo que finalmente se incluyó en el texto. Así, hoy se permite la presencia de trabajadores para aplicar el paro «sin perjudicar de manera irremediable o desproporcionada la reanudación de la actividad empresarial».

Sectores que mantienen la actividad

Sanidad y primera necesidad

  •  Firmas de abastecimiento.
  •  Producción y distribución de bienes, servicios sanitarios y material médico.
  •  Centros de abastecimiento y producción de bienes y servicios de primera necesidad, como alimentación, bebidas, alimentación animal, productos higiénicos, medicamentos y productos de protección de la salud. Servicios funerarios.
  •  Atención sanitaria a animales.
  •  Abastecimiento, depuración y saneamiento de agua.
  •  Servicios de limpieza, mantenimiento de averías urgentes y recogida de residuos.
  • Hostelería y restauración, solo para entregas a domicilio.

Industria y transporte

  • Mantenimiento de empresas manufactureras de suministros para el desarrollo de actividades esenciales.
  • Transporte de personas y mercancías y las que aseguran su mantenimiento.
  • Logística, transporte, almacenaje, tránsito aduanero y firmas que participan en el corredor sanitario.
  • Distribución de productos adquiridos por Internet, comercio telefónico o correspondencia.
  • Centros de investigación y biotecnológicos vinculados al COVID-19.
  •  Recogida, admisión, transporte y entrega de servicios postales.

Seguridad e inmigración

  •  Instituciones penitenciarias, protección civil, cuerpos de seguridad, salvamento, extinción de incendios, seguridad de minas, tráfico, seguridad vial y seguridad privada.
  • Mantenimiento del material y equipos de fuerzas armadas.
  • Protección y atención de víctimas de violencia de género.

Servicios sociales

  •  Servicios de atención a mayores, menores, personas dependientes o con discapacidad.
  • Centros de acogida a refugiados y estancia temporal de inmigrantes, y atención humanitaria.

Justicia

  • Abogados, procuradores, graduados sociales, traductores, intérpretes y psicólogos que asistan a procesos judiciales.
  •  Despachos y asesorías legales, gestorías administrativas y de graduados sociales, y servicios de prevención de riesgos laborales.
  • Notarías y registros.

Medios y telecomunicaciones

  •  Puntos de venta de prensa, medios de comunicación y agencias de noticias.
  • Empresas de telecomunicaciones, audiovisuales y de servicios informáticos esenciales.

Banca y seguros

  •  Servicios financieros, seguros.

El comercio electrónico y su reparto a domicilio también escapan de la restricción

El comercio electrónico y, en consecuencia, el reparto de sus productos, queda excluido de un cerrojazo que ha quedado aguado por sus numerosas excepciones. La decisión coincide con las quejas de los colectivos de repartidores, que denuncian la carga que padecen con el incremento de ventas por el confinamiento, a la que añaden la falta de medidas de protección.

En relación a ello, el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, pidió ayer un impuesto especial «de confinamiento» a las plataformas digitales, que emplean repartidores a domicilio para las entregas, por entender que «se están enriqueciendo exponencialmente durante este tiempo». «A quien le suene mal, que lo llame donación obligada», defendió.

Los autónomos, «a la ruina»

Las nuevas medidas del Gobierno no han gustado a todos por igual. Mientras que los sindicatos las aplaudieron como un paso más para frenar la propagación del virus, la patronal alertó de podrían profundizar aún más una crisis económica que será intensa. También las organizaciones de autónomos, como ATA o la Federación de Autónomos de Galicia, arreciaron en sus críticas al Ejecutivo, al que acusan de haberles dejado «en la cuneta» y de abocarlos «a la ruina».

Para Lorenzo Amor, presidente de ATA, la nueva vuelta de tuerca en la paralización de la actividad va a ser la tumba de muchos emprendedores, ya asfixiados. Aunque subraya que han acatado «con responsabilidad» las medidas sanitarias contra la epidemia, reducir más la movilidad tendrá un «impacto sin precedentes», y reclama medidas que lo suavicen. «Ayer nos prohibían despedir y vertían sospechas sobre los que crean empleo. Ahora a muchos les prohíben trabajar y no tendrán permiso retribuido ni ayuda», lamentó.

Los profesionales en teletrabajo siguen activos y no podrán acogerse al permiso

Es la mejor opción para lo que persigue el Gobierno: evitar la exposición al contagio afectando lo menos posible a la economía

f. b.

El teletrabajo queda fuera del parón decretado ayer por el Gobierno. Los profesionales que venían desempeñando su actividad profesional desde casa, deberán continuar haciéndolo de la misma forma que hasta ahora, por lo que no podrán acogerse al permiso retribuido recuperable.

El objetivo del Gobierno con este nuevo paso para reforzar las medidas de confinamiento pasa por intentar reducir al máximo el número de contagios, y, en la medida de lo posible, que esto afecte lo mínimo a la economía, por lo que teniendo en cuenta estas dos variables, los trabajadores a distancia se convierten en la opción ideal.

El decreto aprobado ayer en el Consejo de Ministros excluye del permiso retribuido a aquellas personas «para las que sea posible el desarrollo de la actividad en la modalidad de trabajo a distancia», y hace referencia al artículo quinto del decreto publicado en el BOE el pasado 17 de marzo de medidas urgentes extraordinarias para hacer frente al impacto económico y social del COVID-19.

España está en el vagón de cola de los países europeos en implementacón del trabajo a distancia  En este último se dispone que los centros de trabajo deberán intentar «mantener la actividad por mecanismos alternativos, particularmente por medio del trabajo a distancia, debiendo la empresa adoptar las medidas oportunas si ello es técnica y razonablemente posible y si el esfuerzo de adaptación necesario resulta proporcionado. Estas medidas alternativas, particularmente el trabajo a distancia, deberán ser prioritarias frente a la cesación temporal o reducción de la actividad», reza el texto.

El problema para muchas empresas es que a España le sorprendió la crisis del coronavirus en el vagón de cola de los países europeos en lo que referente a la penetración del teletrabajo en la economía. Entre sus compañeros de viaje, el otro país más afectado hasta la fecha: Italia.

Menos del 8 %

Según un informe elaborado de Adecco, solo el 7,9 % de los trabajadores ocupados en España están capacitados técnicamente para poder desempeñar sus funciones profesionales desde su domicilio, una media sensiblemente inferior a la de Galicia (10,3%), pero superior a la del país transalpino, con solo un 5,5%. Esta pobre implantación del trabajo a domicilio en España hasta la fecha ha supuesto que algunas de las pocas compañías que están haciendo su agosto particular en medio de unas condiciones económicas tan adversas como las actuales sean las tecnológicas que cuentan con la facultad de preparar equipos y asesorar a empresas para su adaptación.

La maquinaria de Hacienda no para: los impuestos hay que pagarlos, y en plazo

M. M.

La Administración facilitará que se cumpla con el fisco a través de soportes telemáticos

Para Hacienda no hay hibernación que valga. Los impuestos hay que pagarlos. Y hay que hacerlo en los plazos fijados. Me nudo es el fisco. Inmisericorde. Hasta en plena pandemia. Eran muchas las voces que en los últimos días pedían clemencia. Clamando por un aplazamiento. Y el fisco, que nones. Puede que alguno todavía albergara esperanzas. Pero ayer Montero, la ministra del ramo, se las hizo trizas. Ni una concesión más que las ya hechas. A lo más que llegó Montero fue a garantizar que facilitarán «de todas las formas posibles el cumplimiento de todas las obligaciones fiscales a través de soportes telemáticos para evitar que haya desplazamientos». Y eso, después de recordarles a los contribuyentes que el Gobierno ya aprobó el aplazamiento de las deudas tributarias para pymes y autónomos, con un máximo de 30.000 euros y por un período de seis meses, los tres primeros sin intereses, así como el primer tramo de avales por importe de 20.000 millones de euros para garantizar la liquidez de las empresas, que también ayudará a que puedan cumplir con sus obligaciones fiscales.

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