El futuro incierto de la fábrica de Alcoa crea de nuevo tensión y desamparo en los trabajadores

La votación para reanudar o no la huelga se retrasa para que el comité sondee con Industria el estado del proceso de venta


Viveiro / la voz

La asamblea de trabajadores celebrada ayer en el exterior de la fábrica de Alcoa en A Mariña evidenció que la situación de la planta de aluminio, por incierta, genera tensión entre la plantilla. Unos son partidarios de las protestas y las movilizaciones como medida de presión y otros optan por mantener la paz social para facilitar que continúe la negociación para la venta, al entender que «ya falta poco» para una solución.

Ante esa división de opiniones, la decisión de los mil trabajadores de la factoría industrial se retrasará a una nueva asamblea general convocada para mañana a las 13.30 horas. Antes, hoy mismo, el comité mantendrá una reunión con Raúl Blanco, secretario general del Ministerio de Industria, para que les informe sobre el papel de la SEPI en la operación de venta. Y, sobretodo, sobre la polémica cláusula de responsabilidad de Alcoa en caso de que se materialice la venta de la fábrica de aluminio. A partir de ahí, le tocará a la plantilla pronunciarse.

En la asamblea de ayer, el presidente del comité, José Antonio Zan, de CC.OO., lamentó que hayan transcurrido tres meses sin avances. «Ahora mismo la pelota está en el tejado del Gobierno. Tiene que contestar a la última propuesta de Alcoa: si acepta revisar la cláusula de indemnidad [de responsabilidades en torno a la venta] y si quiere que Alcoa negocie directamente con compradores interesados, que al parecer los hay. Eso dicen. A nosotros nos consta el interés de Alvance [Liberty House], que nos presentó en su día un proyecto serio y pedimos que se tenga en cuenta y se respete», expuso Zan.

«La SEPI ahora se aparta para que Alcoa negocie directamente; se compromete a garantizar que el proceso de venta sea con un comprador fiable», explicaba el presidente del comité. «Ahora nosotros, los trabajadores, tenemos que ser fuertes mentalmente. Hemos pasado lo peor. Si hay que salir a la calle, saldremos. Pero estamos a muy poco de conseguir que la venta se materialice», argumentaba.

La CIG ve la situación desde otro prisma. Desde la central vienen reclamando desde hace semanas movilizaciones para presionar a las partes. «Estamos onde non queriamos estar -manifestaba Xosé Paleo, miembro del comité por el sindicato nacionalista-. Para que serviu a paz social? Para que Alcoa vendera o aluminio que tiñamos aquí a bo prezo. Da venda, nada. Agora estamos máis cerca tamén dunha resolución do Supremo ao recurso que presentou a empresa polo ERE para 500 traballadores».

Por su parte, UGT ve a los empleados «en desamparo» ante la multinacional del aluminio. Critica la falta de avances en los últimos meses entre el Gobierno y Alcoa y lamenta la «ambigüedad» actual del Ministerio de Industria. «No entendemos cómo puede estar sucediendo esto con la última fábrica de aluminio primario de España, una fábrica que, supuestamente, tiene tantos compradores y que es estratégica para el país», expresan. «Es por ello que desde UGT exigimos que se retomen las negociaciones desde la reunión de Nigrán en septiembre del 2020, que el Gobierno sea una de las tres partes implicadas».

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