La Agencia Internacional de la Energía reparte culpas y destaca la desconexión errónea de las eléctricas el día del apagón
ECONOMÍA
El organismo apunta a que la seguridad del suministro no solo depende de la generación, sino también de la calidad del funcionamiento de la red
12 nov 2025 . Actualizado a las 13:14 h.Las causas del apagón siguen sin resolverse. Hay cerca de una decena de informes de diferentes organismos y empresas analizando las razones que llevaron al peor apagón eléctrico de la historia reciente en España el pasado 28 de abril. En esta ocasión es la Agencia Internacional de la Energía (AIE) la que, en su último estudio, considera que el cero total registrado en la península ibérica demuestra que la seguridad del suministro depende no solo de la generación, sino también de la calidad de la operación de la red y del comportamiento de todos los activos conectados, ya que el incidente se desencadenó por «una rápida sucesión de fallos técnicos», incluyendo la desconexión errónea de generadores, a pesar de que los niveles de tensión aún no habían superado los umbrales establecidos.
La «sucesión de fallos técnicos» que tuvieron lugar el día 28 de abril es la causa en la que coinciden la mayoría de los informes, y el de la AIE también lo indica así. En su documento Perspectiva Energética Mundial 2025 recoge las conclusiones de los expertos europeos (Entso-e) e indican que, en los minutos previos al apagón, el sistema eléctrico «se volvió inestable, con fluctuaciones inusuales en la tensión y el flujo de potencia».
El organismo que dirige Fatih Birol, adscrito a la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) incluye en el informe publicado este miércoles un capítulo específico sobre este incidente, que afectó a más de 50 millones de personas en España, Portugal y el sur de Francia, en el peor suceso de este tipo en Europa en décadas, según concluyó el informe europeo.
La «inestabilidad» del sistema de la que habla el informe fue seguida de un «fuerte aumento de la tensión» que hizo que los sistemas de protección se desconectaron, pero de forma «errónea», ya que dichos niveles de tensión «aún no habían superado los umbrales establecidos por la normativa», destaca la AIE. De este modo, a medida que se desconectaban más centrales, la tensión aumentó aún más, lo que provocó «una cascada de desconexiones adicionales», mientras que cientos de megavatios (MW) de fuentes distribuidas más pequeñas se desconectaron inesperadamente, lo que dificultó aún más la respuesta de los operadores del sistema.