Decenas de autómatas de Server Robotics, aliada con Uber Eats, circulan por las aceras de Miami para entregar pedidos de comida
03 mar 2026 . Actualizado a las 08:39 h.¿Peligra el oficio de repartidor de pizzas en Miami? Una caja con ruedas pintada de verde y blanco corretea por una acera de Miami Beach, antes de llegar al puente de Cayo Vizcaíno. Es solo una visión fugaz, apenas un par de segundos en medio del bullicioso tráfico, pero es evidente que se trata de un robot que transporta paquetería o encargos. Pocos minutos después, otra máquina similar cruza por medio de los coches detenidos en un semáforo en el barrio de negocios de Miami. Unas manzanas más adelante, otros tres cajones móviles esperan aparcados en la esquina de un callejón a ser activados cuando surja un encargo. Lo llaman la automatización sostenible de la última milla, ya que supuestamente estas máquinas eléctricas ayudan a reducir la huella de carbono en el centro urbano y apoyan al comercio de «proximidad».
Los robots de reparto para entregar comida a domicilio ya funcionan con normalidad en la mayor ciudad de Florida. Operan en las millas de oro, repletas de oficinas, apartamentos y restaurantes, en zonas como el paseo marítimo de Miami Beach o el barrio de negocios de Brickell. Se usan para repartir pizzas, principalmente, y cada máquina tiene un nombre de pila que lo identifica como si fuese un conductor de Uber: Sasha, Grayson o Abigail. Sus diseñadores los han dotado de un aspecto antropomórfico, con ojos en la parte frontal. Lucen dos faros traseros, se mueven sobre cuatro ruedas y cuentan con antena para el posicionamiento GPS.
El cliente hace un pedido en una app y la máquina, dotada de inteligencia artificial, se lo sirve en un plazo de 20 o 30 minutos. Opera solo en entornos urbanos y muy céntricos porque su circulación se ciñe a las aceras y pasos de cebra. Algunos vídeos muestran en internet cómo las ruedas de un repartidor autónomo quedan encajonadas en un canalón y un peatón caritativo lo libera.
Estos robots han sido implantados por Serve Robotics, la empresa de reparto autónomo por aceras. Los apoyan aliados e inversores como el fabricante de chips Nvidia o la firma líder de reparto de comida a domicilio, Uber Eats. Esta última pretendía en el 2023 poner en marcha una flota de 2.000 robots por varias ciudades de Estados Unidos. De hecho, estas entregas sin intervención humana también operan en Los Ángeles y San Francisco.
Los hosteleros de Miami ensayan desde hace cuatro años el uso de estos autómatas que, a juzgar por lo visto, ya son un elemento más del paisaje urbano.
En el cajón de cada robot caben unas cuatro pizzas o una bolsa con un par de hamburguesas con bebida. El vehículo autónomo las entrega en el lugar que le indica el cliente, que está siempre geolocalizado a través de su señal GPS. El usuario teclea una contraseña en el capó de la máquina, la tapa de la caja se abre y recoge su pedido de comida. El pago se hace a través de la plataforma.
En su ruta, la máquina circula a una velocidad moderada, acelerando si la acera está despejada. Se detiene cuando un peatón pasa a su lado, frena ante un obstáculo, como una farola, una papelera o una caja de cuadros eléctricos, lo sortea pausadamente, y sigue su marcha. Algunos vídeos muestran como algunos viandantes se asustan al toparse cerca con el objeto. Otros lo observan alucinados o lo persiguen por la calle para grabarlo con su móvil y subirlo a redes. La caja mecánica cruza siempre por los pasos de peatones y espera a que se encienda la luz verde. A veces, da giros en una esquina para reorientarse.
La eclosión de estas máquinas evidencia que la automatización está fraguando en Estados Unidos. La mayor ciudad de Florida también permite a operar a Waymo con coches autónomos pero su presencia no es tan visible como la de los robots de reparto de comida Quizás en las tardes de lluvia torrencial en Miami Beach, los repartidores de pizzas agradezcan la existencia de estos ingenios dotados de inteligencia artificial.