La Xunta sacará a concurso la extracción de minerales en Corcoesto, San Finx y Santa Comba por valor de 7.000 millones

X.G. SANTIAGO

ECONOMÍA

La conselleira de Economía anuncia otros 100 procesos para investigar yacimientos en las cuatro provincias

06 may 2026 . Actualizado a las 10:48 h.

La conselleira de Economía, María Jesús Lorenzana, anunció este martes la próxima convocatoria de un concurso para solicitar la concesión de explotaciones de los grupos mineros de Corcoesto, San Finx y Santa Comba, todos en la provincia de A Coruña. Según explicó Lorenzana, esos yacimientos guardan recursos naturales que pueden alcanzar un valor próximo a los «7.000 millóns de euros», con una movilización de 200 millones. La previsión es que las explotaciones generen 250 empleos directos y 750 indirectos.

Lorenzana concretó que en Corcoesto saldrán tres derechos mineros en Cabana de Bergantiños, Ponteceso y Coristanco para la extracción de hierro y oro. En San Finx, Lousame, está previsto obtener volframio y estaño. Por último, en la explotación de Santa Comba, situada en ese concello y en los de Coristanco y Cabana de Bergantiños, se sacará wolframio.

La conselleira explicó que hay «probada existencia» de esos minerares. Así lo indica el estudio de recursos mineros gallegos publicado por la Xunta el pasado mes de marzo, que fue elaborado por la Universidade de Santiago y el Colegio de Geólogos. Ese documento indica que en la comunuidad hay 18 de las 34 materias primas fundamentales definidas por la Unión Europea para su desarrollo industrial.

Lorenzana señaló que los minerales de los tres yacimientos citados tienen relevancia para las industria aeroespacial, de defensa y de automoción, que forman parte de la estrategia de la UE.

Además la conselleira anunció que los segundos concursos mineros, que se publicarán en próximas semanas, incluyen más de cien derechos en las cuatro provincias para solicitar permisos de investigación. Esos derechos cubrirán materias primas tradicionales, como cuarzo, feldespato, granito o caolín, y nuevas «materias primas críticas» que incluyen litio, niobio o tantalio en la Beariz y Beade, o cobre en Becerreá. El objetivo a largo plazo es convertir Galicia en «un referente» en minería metálica.

La conselleira subrayó que los permisos deberán estar vinculadas a la aplicación de planes sociales «punteiros» para garantizar que parte de los dividendos del proyecto impacten de forma positiva en las zonas de explotación. Añadió que esos planes serán «determinantes» para evaluar las ofertas.

Esos programas deberán incluir además previsiones para el momento de cese de actividad de la explotaciones: «Unha mina ten unha vida útil finita, pero hai vida tras a mina».

La titular de Economía defendió la decisión de sacar a concurso esos derechos ante el «novo escenario industrial» que se abre en Europa y reivindicó que Galicia mantenga una posición activa para aprovechar las oportunidades que generará ese contexto. No hacerlo, añadió, supondría seguir dependiendo de países que «non necesariamente aplican os mesmos estándares ambientais e sociais que nós».

Las réplicas de la oposición del BNG y el PSdeG orbitaron en torno a la planta de Altri, que no se ha llevado a cabo, y el temor al impacto de las explotaciones mineras. La socialista Patricia Iglesias reclamó al Gobierno de Rueda que haga pública su implicación en el proyecto de la multinacional lusa, para el que exigió un «carpetazo definitivo». Además, criticó la falta de planificación para explotar las minas y reprochó a Lorenzana que haya un «caos eólico» por la falta de iniciativa y los errores en la gestón de un sector que lleva «17 anos sen modelo».

El nacionalista Brais Ruanova rechazó nuevos proyectos extractivos en la comunidad y que su partido hiciese en esta ocasión un discurso catastroficas. También reprochó al Ejecutivo del PPdeG que no está a la altura para aprovechar de forma viable los recursos disponibles en Galicia y prefiera su explotación por firmas de capital foráneo.«Oxalá fóramos un país máis pobre en recursos», llegó a decir, aunque luego matizó sus palabras señalando que quería resaltar la falta de capacidad de la Xunta. Ruanova también le recordó problemas recientes en los traámites de los proyectos de A Penouta (Ourense) y Muras (Lugo).