Alcoa asegura que el complejo da números positivos y ve a Aluminio «competitiva» con ayudas y el alto precio del metal
ECONOMÍA
La compañía afirma estar «muy contenta» con el arranque de la fundición de San Cibrao, pero insiste en que la energía a largo plazo es un problema a solventar
20 jul 2026 . Actualizado a las 09:31 h.Alcoa presentó en la noche del jueves sus resultados del segundo trimestre del año, un período lucrativo para la multinacional. La compañía, que superó los 407 millones de dólares de beneficio neto entre abril y junio, ensalzó de nuevo a la planta de aluminio lucense de San Cibrao, a la que —con el precio del metal al alza y garantizadas ayudas del Estado— ve «competitiva en este contexto».
«Estamos muy contentos con el arranque en la fundición» española, dijo el presidente de Alcoa, William Oplinger, que insistió en la idea de que el reinicio de la actividad de la planta de aluminio fue «sobre todo seguro, pero también en tiempo y dentro del presupuesto». Las 512 cubas de la electrolisis, capaces de fabricar 228.000 toneladas al año de lingotes para fundición, tochos para extrusión y placas para laminación, están operativas desde abril.
Al reactivar la producción, Alcoa recibirá del Gobierno en el 2027 —en materia de compensaciones por los costes de emisiones indirectas de CO2 repercutidos en la electricidad— unos 65 millones de euros por su actividad en el presente año. A esa cuantía habría que sumar lo percibido por la interrumpibilidad, la disponibilidad de las grandes consumidoras para desconectarse de la red en situaciones de crisis.
Alcoa cerró coberturas financieras para lograr temporalmente un precio eléctrico estable, pero el problema de la planta de aluminio es el largo plazo, con parques eólicos vinculados al suministro todavía por aprobar. «Tenemos energía hasta el 2027, pero necesitamos un abastecimiento que permita» mantener esa competitividad, apuntó Oplinger.
Con el precio del metal superando estos días los 3.150 dólares la tonelada, «entre abril y junio, el EBITDA —beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones— de la planta de aluminio cubrió por completo las pérdidas de la fábrica de alúmina», manifestó Molly Beerman, directora financiera de Alcoa, que sin embargo volvió a sembrar dudas sobre la refinería.
«Si tomas todo el complejo de España como referencia, sigue consumiendo efectivo por las pérdidas de la refinería, así como por la inversión realizada en la ampliación del depósito de residuos —la balsa de lodos que Alcoa está ampliando, con otro recrecido en tramitación—. La fundición de aluminio también lo ha hecho por la acumulación de capital de trabajo necesaria para el arranque. Así que en materia de EBITDA San Cibrao lo está haciendo bien en conjunto, pero tenemos trabajo en cuanto al flujo de caja», dijo Beerman. La empresa pretende ser «neutral» en ese apartado a finales del 2027, cuando expira el pacto con sus trabajadores.
La compañía firmó con su plantilla un acuerdo para un cese temporal de la actividad en la planta de aluminio, a cambio de mantener los empleos en dicha fábrica y volver a producir tras efectuar reformas —a pesar de percibir 40,4 millones del PERTE (Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica) de descarbonización industrial, la empresa no ejecuta por ahora el horno de cocción de ánodos grandes comprometido—. Sin blindaje en el 2028 para los 550 empleados de la fundición, la compañía decidirá entonces si «vende o sigue operando» esta instalación y si «cierra o mantiene» la refinería de alúmina.