El regreso imposible de Beiras

Anova rechaza la propuesta de Podemos y provoca la primera crisis entre los socios

Xosé Manuel Beiras
Xosé Manuel Beiras

santiago / la voz

No sería la primera vez que Xosé Manuel Beiras tiene un desencuentro con Pablo Iglesias. No fue hace mucho que, a raíz del conflicto catalán, el veterano nacionalista gallego le reprochó al fundador de Podemos en las redes sociales que culpase al secesionismo de despertar al fascismo, y en más de una ocasión le tiró de las orejas al partido morado por no dar visibilidad al grupo de En Marea en el Congreso.

Esas trifulcas dialécticas no impidieron que, a la hora de la verdad, Beiras defendiese la postura de los cuatro diputados gallegos que, fieles a la consigna del grupo confederal Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea, votaron a favor de tramitar los frustrados presupuestos de Pedro Sánchez que dieron lugar hace unas semanas al adelanto de las elecciones generales. Entonces, al histórico nacionalista le pareció que «uns cartos a faltar nos orzamentos españois» no era suficiente motivo para romper ese acuerdo con fuerzas estatales que surgió en el 2012 con Alternativa Galega de Esquerda y que no acaba de cuajar. No cuaja pese a las charlas televisivas entre Beiras e Iglesias, tampoco pese a los lazos que unen a Xulio Ferreiro con Gómez-Reino, fundadores ambos de la Marea Atlántica, ni siquiera pese a las magníficas relaciones personales entre la pareja de Galapagar y Yolanda Díaz.

Pero el viejo profesor, y con él Anova, su partido, pasan por alto una y otra vez estos desencuentros en defensa de lo que para él es un fin más elevado, que es el de la unidad popular de las fuerzas de izquierdas, más allá de intereses nacionalistas, como antídoto contra el fascismo, el franquismo, el régimen de 78 y el regreso de Atila, en referencia al posible triunfo de la derecha con el apoyo de Vox.

Por eso Anova abrió negociaciones con Podemos y Esquerda Unida para reeditar la coalición de partidos con la que se presentaron a las anteriores elecciones generales y a la que, con toda probabilidad, no se sumará En Marea, que hace tiempo que no quiere saber nada de las cúpulas partidistas. En las últimas horas se sucedieron los contactos para elaborar una lista común en la que hay muchos aspirantes a la tarta y muy pocos trozos a repartir, porque las encuestas no auguran más que dos o tres diputados a En Marea, y eso, antes de la ruptura.

Podemos fue el primero en lanzar un órdago con una apuesta para el Congreso con dos candidatos: Gómez-Reino (Podemos) y Yolanda Díaz (EU), y otra para el Senado: Xosé Manuel Beiras (Anova). Ese sería el premio de consolación para la pata nacionalista de la triple alianza, cuando hasta ahora Anova tenía dos diputados en Madrid -Alexandra Fernández y Fernán-Vello-, con todo lo que eso supone política y económicamente. A cambio, se le ofrece ese cementerio de elefantes políticos, como se conoce popularmente al Senado, al que mandarían a Beiras sin muchas posibilidades de ganar y con una edad -82 años- difícilmente compatible con los madrugones, los aviones y las largas sesiones en la Cámara Alta. Beiras ya intentó su asalto a Madrid como cabeza de cartel de la coalición BNG-PSG en el año 1982 y perdió. Pero entonces tenía 45 años y toda una vida política por delante, aunque no en el Congreso de los Diputados, sino en el Parlamento de Galicia.

Ruido mediático

No se sabe qué opina Beiras, que guardó silencio este martes. Es posible que se pronuncie hoy en una conferencia en Vigo sobre el escritor José Luis Sampedro, pero como adelanto, ayer se refirió a ello Martiño Noriega, y lo hizo con mucha cautela: «Pola relación que teño con Xosé Manuel e o respecto que lle teño non vou facer ningunha valoración antes de que Xosé Manuel faga a súa análise», si bien aventuró que, por lo que él sabía, «este tipo de cuestións non están nin tratadas, de momento, co propio Xosé Manuel». Por si cabía alguna duda, no tardó en pronunciarse Anova a través de las redes sociales: «En ningún momento se considerou a posibilidade de que Xosé Manuel Beiras fixera parte de ningunha candidatura ao Senado». A la dirección de Antón Sánchez se ve que no le gustó enterarse de tan sorprendente oferta por la prensa, ya que el tuit sigue: «A unidade popular precisa de xenerosidade e acordos, non de ruído mediático».

Ya les pasó con la candidatura que montaron para el consello das mareas, que no se cerró hasta el último minuto por los difíciles equilibrios entre las partes. Pero el tiempo apremia; si hay coalición, el 15 tiene que inscribirse. Con Beiras o sin él.

El adiós

Xosé Manuel Beiras dijo adiós muchas veces en su larga vida política. Le dijo adiós al PSG, al BNG, al Encontro Irmandiño, a AGE e incluso a En Marea. En el 2016, cuando le pasó el testigo a Villares como candidato a la Xunta, aseguró que su carrera política había terminado. Luego dejó la portavocía de Anova y hace unos meses optó por no presentarse al consello das mareas. No parece que vaya a aceptar la oferta de Podemos, aunque con Beiras nunca se sabe porque todas las veces que dijo adiós, volvió.

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