El duelo Cospedal-Sáenz de Santamaría amenaza con abrir una fractura en el PP

Las dos aspirantes anuncian sus candidaturas con puyas hacia su contrincante


Madrid / La Voz

Suenan tambores de guerra en Génova 13. La decisión de Feijoo de anteponer su compromiso con Galicia a la sucesión de Rajoy al frente del PP ha acabado con las esperanzas de la dirección del partido y de muchos barones de lograr una candidatura de consenso y, en consecuencia, tal y como auguraban varios de estos dirigentes, la batalla está servida. Ayer se produjo el esperado efecto cascada tras el no del presidente de la Xunta con la oficialización de las dos candidaturas de mayor peso: María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría.

Abrió fuego la secretaria general, cargo al que renunciará en cuestión de horas, con un acto en Toledo. Con una escenificación muy similar a la empleada el día anterior por Feijoo en la capital gallega, Cospedal se rodeó de su junta directiva regional para anunciar que aspira a convertirse en «la primera mujer que presida el PP y el Gobierno». Lo hizo con un discurso en el que dejó bien claro que a la hora de tomar su decisión únicamente había tenido en cuenta el cariño al PP, pero admitiendo, aunque de manera velada, que solo se animó a dar el paso una vez que el presidente gallego rechazó participar en la carrera, ya que en el caso contrario le hubiera brindado a él todo su apoyo. Pero Feijoo dijo no, y ante el temor de que el timón de la nave popular acabe en manos de Sáenz de Santamaría, Cospedal movió ficha. «Es una decisión que no se toma en contra de nadie, sería muy mezquino», advirtió, pero a nadie se le escapa que la gran rivalidad cultivada entre ambas a lo largo de años no iba a quedar así. De hecho, y aunque también sin llegar a mencionarla, Cospedal introdujo en su discurso alusiones a su gran rival por la corona de Génova; se pudieron apreciar cuando tocó el tema catalán, la gran mancha en la hoja de servicios de Sáenz de Santamaría, máxima responsable de la fracasada operación diálogo, pero también en otras cuestiones que solo pueden interpretarse como pellizcos hacia apartados en los que la exvicepresidenta cojea.

En primer lugar, evidenciando que ella siempre ha salido en defensa del PP cuando han venido mal dadas, todo lo contrario que Sáenz de Santamaría. «He dado la cara y siempre la daré -dijo-; me la han partido unas cuentas veces y lo volverán a hacer, pero siempre me he vuelto a levantar». En segundo término, se puso como contrapunto al desapego hacia las bases por parte de su rival: «Me siento profundamente orgullosa de conocer muy bien a mi formación política», defendió Cospedal ante un auditorio entregado. 

Contraprogramación

A falta de bases y de dominio territorial, a Sáenz de Santamaría no le quedó más remedio que oficializar su candidatura en solitario. Buscando un golpe de efecto, convocó a la prensa a pleno sol en la Puerta de los Leones del Congreso inmediatamente después de la comparecencia de Cospedal. La exvicepresidenta se presentó como «una militante más» y calificó su candidatura como la de «la humildad, responsabilidad e integridad». Defendió su experiencia tanto en el Gobierno como en la oposición, y fue cuestionada si a la hora de lanzarse a la carrera por los mandos del PP había influido la renuncia del presidente gallego. Se limitó a responder: «Siempre he respetado al señor Núñez Feijoo; él ha tomado su decisión y yo la mía». Tras una breve intervención, buscó la foto con unos niños de un colegio cántabro de excursión en la capital, que permanecían pasmados al otro lado de la calle, hacia donde cruzó para que la retrataran junto a ellos.

Casado rechaza integrarse en otra lista y considera a Feijoo como un referente

Pablo Casado representa la tercera vía en las primarias del PP. Para espantar las voces que apuntan que con su candidatura podría estar pretendiendo una alianza con Cospedal -rechazó una invitación suya a integrarse en su lista- o Sáenz de Santamaría, ayer proclamó su intención de ir a por todas, y que solo hablará de pactos a partir del próximo 5 de julio, «cuando se cuenten los votos» de los afiliados en la primera vuelta de este proceso, en el que solo accederán a la ronda final los dos dirigentes con más apoyos. Casado también fue cuestionado en el Congreso por la decisión del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, que consideró como «un honor para los gallegos», subrayando que el titular de la Xunta es un referente «imprescindible» para su carrera política. Además, no rechazó la posibilidad de sacar la caña: «Ojalá pudiera contar con su apoyo», dijo. 

Apoyo a Feijoo

Casado no decidió que concurriría hasta este fin de semana. Lo hizo de forma sorpresiva. Según ha podido saber La Voz de Galicia, el vicesecretario de Comunicación del PP trasladó todo su apoyo desde un primer momento a Feijoo, invitándole a que se decidiera a dar el salto. Ayer tachó de «sospechoso» los avances en el caso máster: «Hablan de mí justo cuando estaba en las quinielas para la Comunidad de Madrid, cuando estaba en las quinielas para el Ayuntamiento de Madrid y ahora que me presento para el congreso del PP».

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