Sánchez e Iglesias lo dejan para el jueves

El candidato expuso un programa basado en seis ejes: empleo y pensiones, revolución digital, cambio climático, feminismo, lucha contra la desigualdad social y europeísmo

Pedro Sánchez es ovacionado por su grupo parlamentario tras su discurso en el Congreso
Pedro Sánchez es ovacionado por su grupo parlamentario tras su discurso en el Congreso

Madrid / La Voz

Resulta complicado saber si existe algún tipo de avance en las negociaciones que los equipos del PSOE y de Unidas Podemos mantienen en las últimas horas de cara a allanar un pacto de Gobierno que posibilite la investidura de Pedro Sánchez. Ferraz y Princesa manejan sus encuentros en la trastienda con una discreción casi paranoica. Sin embargo, a la vista de lo sucedido en la primera jornada del debate de investidura, todo apunta a que el entendimiento entre ambas fuerzas políticas está todavía muy verde y pendiente de un fino hilo. 

Buena prueba de ello es que el candidato socialista dedicó más esfuerzos a marcar las considerables «diferencias» entre socialistas y los del partido morado que a ensalzar sus puntos en común. Dentro de esas diferencias, Sánchez hizo especial hincapié en lo mucho que discrepan a la hora de abordar el desafío secesionista en Cataluña: «No hay presos políticos en España», defendió con rotundidad.

Lo que quedó muy claro ayer es que, en caso de que finalmente no haya acuerdo, ni unos ni otros quieren quedar señalados como los culpables de una hipotética repetición electoral el 10 de noviembre. «Nosotros queremos gobernar con ustedes. Y esa mano la tienen tendida», dijo Sánchez a la bancada de Unidas Podemos tras agradecerle a Iglesias «su paso a un lado». Sin embargo, justo después volvió a desplegar la alfombra para poder pisar si fracasan las negociaciones. «Entre llegar a un acuerdo para conformar un Gobierno de coalición como ustedes lo están planteando, y que ustedes voten con la ultraderecha bloqueando el Gobierno de España, hay otras muchas opciones», mencionó el candidato socialista, destacando entre su paleta de grises un acuerdo que se ciña exclusivamente a salvar la investidura «y evitar lo que ocurrió en el 2016 con el voto en contra al PSOE».

Las diferencias entre los socialistas y Podemos salieron a relucir en el turno de tarde, cuando Sánchez replicó la breve intervención de Iglesias. Pero en la sesión matinal ya ofrecieron pistas de que las conversaciones no marchan por buen camino. El candidato socialista apenas arrancó un tímido aplauso de la bancada de Podemos cuando envió un «abrazo» a los familiares de las últimas víctimas mortales de violencia machista. Durante el resto de su intervención, Iglesias se dedicó a consultar su móvil y a atusarse la perilla. Los guiños a Podemos, como la mejora de las condiciones de «las kellys» de los hoteles, o el compromiso de derogar la ley mordaza, no le supieron a nada. 

Reforma de la Constitución

Aunque hasta la votación del jueves no se saldrá de dudas, el acuerdo con Unidas Podemos parece complicado. Lo que ya puede descartarse es la abstención del PP y Cs. Sánchez volvió a apelar ayer a Casado y a Rivera para evitar el bloqueo, pero lo cierto es que sonó más bien a una estrategia para anunciar su intención de reformar el artículo 99 de la Constitución y adecuar la elección del presidente al formato de los ayuntamientos, en donde se garantiza la gobernabilidad. «Los ciudadanos no deben nunca más sufrir la amenaza de una repetición electoral», dijo antes de estructurar su programa en seis ejes: empleo y sostenibilidad de las pensiones, abordar la revolución digital, actuar contra el cambio climático, la igualdad entre hombres y mujeres, poner fin a la desigualdad social y el fortalecimiento de Europa.

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