El número dos de la Gürtel y exsecretario del PPdeG: «Ahora soy un apestado social»

María Salgado
María Salgado REDACCIÓN / LA VOZ

ESPAÑA

Crespo y su letrada, llegando a la Audiencia Nacional.
Crespo y su letrada, llegando a la Audiencia Nacional. Alberto Ortega | EUROPAPRESS

Pablo Crespo confiesa que «manejaba todos los fondos de Correa en Suiza»

22 oct 2025 . Actualizado a las 08:54 h.

Tiene 65 años, ha pasado nueve entre rejas y la Fiscalía Anticorrupción solicita para él otros 77 de prisión. El pontevedrés Pablo Crespo —quien fuera mano derecha del exconselleiro Xosé Cuíña y secretario de organización del PPdeG— declaró este martes durante casi cuatro horas como número dos del caso Gürtel y admitió «con rubor» todos los delitos que le imputan, con el fin de conseguir una rebaja de pena, en el último juicio y pieza principal sobre esta trama de sobornos a cargos del PP en ayuntamientos y comunidades autónomas para lograr adjudicaciones de contratos desde 1998 al 2009. «Ahora soy un apestado social, pero antes no lo era. Para mí es una obligación y un alivio confesar y reconocer todo lo que he hecho; no tengo nada que ocultar y he sido junto a Francisco Correa el máximo responsable de cuantos delitos aquí se han relatado», aseguró, según fuentes jurídicas, durante la segunda sesión celebrada este martes en la Audiencia Nacional, en San Fernando de Henares (Madrid).

«A nivel de estructura, yo manejaba todos los fondos de Correa en Europa, en Suiza» que provenían de «actividades ilícitas, como era la percepción de comisiones por obras públicas o el fraude a la Hacienda Pública», añadió. Este patrimonio oculto, no declarado y percibido por adjudicaciones irregulares alcanzó, según el sumario, casi 31 millones de euros, y la defraudación tributaria, 24,8.

El expolítico gallego —que obtuvo en el 2023 el tercer grado penitenciario tras cumplir la mitad de su condena máxima por otras piezas de la Gürtel— afirmó en el banquillo de los acusados que para rebajar el importe de los impuestos que por ley procedía soportar ordenó «la emisión y el pago de facturas compensatorias», lo que generó «dinero en efectivo ajeno al circuito legal», que luego Correa movía a Suiza, Mónaco, Miami (EE.UU.), Panamá y las Islas Caimán.

«Falsificar» la residencia

Crespo explicó que un registro por otro procedimiento en el despacho del asesor fiscal José Ramón Blanco el 7 de julio del 2008 hizo saltar todas las alarmas. Preocupado por que la Agencia Tributaria descubriera que Correa no había hecho la declaración de la renta en España al menos desde 1999, cuando creó su entramado empresarial, encargó varias «estrategias» de defensa al abogado Manuel D. S., también investigado, pero ya fallecido. Una de ellas era conseguir ilícitamente un permiso de residencia «antedatado» en Panamá, para lo que le pagaron 250.000 euros —aunque no prosperó— a la ciudadana de este país centroamericano Carmen Leonor H. L., quien es una de los cinco investigados, de un total de 25 en esta pieza, que no pactaron con la Fiscalía. Tras no recuperar el dinero ni poder denunciar lo que consideraban una estafa, tampoco lograron la residencia en Argentina, ya que les exigían la misma cifra. Al final, señaló, pusieron todo el patrimonio de Correa a nombre de su primo Antoine Sánchez —otro de los cinco no arrepentidos—, al que le hicieron firmar un documento privado para que no reclamara las propiedades.

El pontevedrés, que en un escrito remitido al tribunal antes de esta vista oral reconoció que perseguía «el máximo de opacidad», indicó que usaba cuatro teléfonos móviles porque sospechaba que lo escuchaban y pese a que Correa le decía que estaba «paranoico».

Cuando ya declararon 16 de los 20 procesados confesos, este miércoles continuará el juicio a este grupo criminal, que, según el juez instructor José de la Mata, blanqueaba y defraudaba dinero de forma «masiva, permanente y a escala industrial».