El autor del triple asesinato de Guadalajara dice que mató a sus víctimas mientras iba drogado

La Voz REDACCIÓN / AGENCIAS

ESPAÑA

Sesión del juicio del triple crimen de Chiloeches.
Sesión del juicio del triple crimen de Chiloeches. Pepe Zamora | EFE

Tras el asalto a una casa, se llevó relojes y dinero en metálico

14 nov 2025 . Actualizado a las 18:19 h.

El principal acusado del triple asesinato de una familia, los padres y la hija, en su vivienda de Chiloeches (Guadalajara), ocurrido en abril del 2024, reconoció ayer ser el autor de los hechos, aunque dijo que no recuerda cómo fue debido al efecto de las drogas que consumió, según declaró ayer durante la quinta sesión de su juicio.

El declarante —que además se apoderó de una caja de relojes, joyas y dinero en efectivo y quemó la casa— aseguró que fue a la vivienda «a por dinero y fuera», no tenía «pensado matar a nadie», por lo que el hecho de llevar una bayoneta lo achacó a que «siempre» lleva «algo, una navaja o la bayoneta», pensando en que le podía ser útil en robos. Afirmó que desconocía que había personas dentro de la casa, en la que había estado con anterioridad el novio de la hija asesinada y que es otro de los acusados en la causa.

El principal acusado indicó que consume drogas desde los 14 años, una adicción que se incrementó en los meses antes de los crímenes. En cuanto a la noche del suceso, señaló que inicialmente se equivocó de casa y entró a otra en la que saltó la valla. A continuación, retrocedió y entró en la del crimen, donde hizo ruido, se golpeó con un cajón y de repente notó «empujones». «Era muy grande y no sé ni dónde le di ni nada. Estaba histérico, loquísimo», relató para añadir que no recuerda nada de cómo asesinó a la madre y a la hija ni de cómo quemó la casa y que los detalles que conoce es porque lo ha visto en la investigación. «Yo daba a todo lo que se movía y gritaba», dijo.

El presunto asesino subrayó que tenía deudas por drogas y necesitaba el dinero porque temía a sus deudores. Por último, se mostró «profundamente arrepentido» y pidió perdón al hijo que sobrevivió, Yeray, a su familia y a los otros dos acusados.

Por su parte, otro de los acusados, el novio de la chica asesinada, afirmó que no tenía constancia de ningún plan de robo, que la única información sobre la posesión de relojes del padre de la joven fue en una conversación en la que ella lo dijo delante de sus amigos. Por último, el tercer acusado relató que le propuso varios robos al principal acusado, con quien compartió coche esa noche, sin tomarlo en serio: «Siempre lo hablábamos yendo hasta arriba de droga y nunca luego hacía nada».