El fiasco con los decretos de vivienda agita el adelanto electoral

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez Eduardo Parra | EUROPAPRESS

El Gobierno no logra aprobar ninguna de las dos iniciativas y sectores del PSOE apuestan por aprovechar el malestar social para convocar ya los comicios

03 oct 2026 . Actualizado a las 12:29 h.

Los siete diputados de Junts tenían en su mano el futuro del decreto antidesahucios presentado por el Gobierno. Y los posconvergentes deslizaron su pulgar hacia abajo, dejando herida de muerte una legislatura a la que, en el mejor de los casos, ya solo le quedan los minutos basura. La doble derrota del Gobierno en el Congreso, con un primer decreto que registró 172 votos a favor y 178 en contra, y un varapalo aún más severo en el segundo, que planteaba contratos de alquiler indefinidos, con 166 a favor y 184 en contra, evidenció que, en este momento, Pedro Sánchez no tiene una mayoría capaz de llevar la legislatura hasta el final.

Este viernes, en un gesto inusual, Sánchez hizo un último intento de presionar a Junts pidiendo intervenir al final del debate, lo que no estaba previsto. Su esfuerzo fue inútil.

Pero el escenario podría cambiar muy rápido porque son muchos los socialistas que reclaman ya al presidente del Gobierno que convoque elecciones de inmediato. Y el jefe del Ejecutivo lo está sopesando. El propio Sánchez pareció dar una pista cuando concluyó su intervención pidiendo a los grupos que «hagan lo correcto porque la historia les juzgará, antes de lo que creen». 

Ventana de oportunidad

Pocas oportunidades mejores va a tener para llamar a las urnas que la que se le presenta ahora, con el debate centrado en la vivienda, la derecha votando en contra de medidas para impedir los desahucios y con las consecuencias del fracaso de los decretos sociales opacando la crisis de Ceuta en los informativos.

La posibilidad de un adelanto electoral era este viernes un clamor en el Congreso. Varios ministros y destacados dirigentes socialistas habrían solicitado a Sánchez que aproveche la oportunidad para convocar elecciones.

Pero la maniobra no estaría exenta de riesgos. Muchos calculan que el estallido social que ha generado el desahucio de Maricarmen va a movilizar a la izquierda, pero el procedimiento para celebrar unas elecciones es largo y ese efecto puede quedar diluido en el tiempo.

La crisis de la vivienda es, según todos los últimos sondeos, la mayor preocupación de los españoles. Y esa circunstancia hace que muchos socialistas vean una ventana de oportunidad convocando de inmediato y culpando al PP, Vox y Junts de impedir medidas que pueden paliar las consecuencias de esa crisis.

En el caso de que Sánchez rompiera su palabra de llevar a término la legislatura, la primera fecha disponible sería la del 29 de noviembre, teniendo en cuenta que deben transcurrir 54 días desde el momento en el que se convocan los comicios hasta la celebración de las elecciones.

Para votar en esa fecha, Sánchez tendría que convocar un Consejo de Ministros extraordinario el lunes, publicar la convocatoria en el BOE el martes y fijar las elecciones para 54 días después, es decir, el 29 de noviembre. La opción siguiente sería votar el 6 de diciembre, día de la Constitución.

Nadie en el PSOE se ha pronunciado públicamente en este sentido, pero dirigentes del partido creen que Sánchez podría dar ese golpe de efecto. En el análisis influye el hecho de que para el Gobierno sería mucho peor el escenario de convocar elecciones después de una nueva derrota parlamentaria que le impida aprobar los Presupuestos. Al contrario, con un adelanto inmediato Sánchez podría convertir unos Presupuestos históricamente expansivos en un programa electoral.

Fuentes del partido ni confirman ni desmienten que Sánchez esté decidido a adelantar los comicios, pero la decisión podría estar en función de cuál sea la respuesta social tras lo ocurrido en el Congreso. 

Díaz habló con Sánchez

La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, desveló que había hablado antes de la votación con Pedro Sánchez, pero eludió confirmar si habían tratado un posible adelanto electoral, señalando que «jamás» desvelará las conversaciones con el jefe del Ejecutivo. Díaz y Sánchez mantuvieron también otra reunión con el pleno ya en marcha, antes de que se consumara la doble derrota. La vicepresidenta segunda se limitó a señalar que la convocatoria de elecciones es una prerrogativa del presidente del Gobierno y que respetará la decisión que adopte. Admitió, eso sí, que el rechazo de las derechas a los decretos de vivienda supone «un punto de inflexión» en la legislatura.

El dilema de Sánchez tiene que ver precisamente con la debilidad de Sumar, a quien una convocatoria de elecciones cogería sin un líder claro y en pleno proceso de transformación en lo que puede acabar siendo el frente amplio.

El escenario sería propicio para el PSOE, pero no para Sumar, que prefiere esperar al primer trimestre del 2027 antes de abandonar el Gobierno. De los cinco ministros que tiene ese espacio político en el Ejecutivo, solo dos, Ernest Urtasun y Pablo Bustinduy, tendrían opción de presentarse de nuevo a las elecciones. Díaz ya ha anunciado que no será candidata, lo mismo que Sira Rego, y Mónica García será la candidata de Más Madrid en las autonómicas.

Bustinduy aseguró, pese a todo, que las fuerzas de izquierda están preparadas ante un adelanto electoral y recalcó que los próximos comicios «serán un referendo» sobre la vivienda. El ministro, que defendió el decreto que pretendía convertir en indefinidos todos los contratos de alquiler, admitió que el «run run» de un posible adelanto electoral «está por todas partes». Los partidos de Sumar se reunirán este domingo para analizar la situación política y tomar decisiones para estar preparados ante cualquier escenario, incluida la posibilidad de un adelanto electoral. Fuentes de Sumar admitieron que se está evaluando ya cuál es el mejor momento para convocar los comicios y, aunque reconocieron que están «exhaustos», piden no apresurarse.

Tampoco Podemos quiere elecciones inmediatas. Su líder, Ione Belarra, aseguró que su formación está «lista para las elecciones», pero reivindicó que la gente «no quiere elecciones, sino soluciones» a la crisis de la vivienda.

Sánchez es consciente de que sin un buen resultado de los partidos a su izquierda sería imposible volver a formar Gobierno. Pero en su decisión influyen además multitud de factores. Entre otros, los casos de corrupción que afectan al PSOE. La posibilidad de que, en medio de la carrera electoral, el partido acabara siendo imputado por una presunta financiación irregular es uno de ellos. Algo que resultaría muy negativo para los socialistas. 

Argumentos en contra

Dirigentes del PSOE apuntan también que Sánchez no adelantará los comicios con su esposa a la espera de juicio y que optará por mantenerse en el poder hasta que Begoña Gómez sea juzgada por un jurado popular. Una posible absolución serviría al Gobierno para reiterar que existe una conspiración de jueces y políticos para inventar casos contra un Ejecutivo progresista.

Tampoco entre los socios de Sánchez hay entusiasmo sobre la conveniencia de convocar elecciones. El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, pidió al presidente que actúe con «cabeza fría» y tenga en cuenta que «no tienen nada a su izquierda para poder sumar» si disuelve las Cortes. Rufián insistió en pedir prudencia porque «hay mucha gente de izquierdas» que no quiere votar al PSOE «y no tiene a quién votar», aunque dijo entender la «euforia» que puede suponer «machacar a la derecha».

Lo cierto es que tras el fracaso de los dos decretos sobre la vivienda la legislatura carece ya de recorrido, una vez constatado que Junts está permanentemente en la oposición y que el Ejecutivo carece de una mayoría estable para cambiar nada. No habrá, por tanto, Presupuestos ni tampoco reforma de la financiación autonómica, dos de los grandes objetivos marcados por Sánchez para el final de la legislatura, por lo que el presidente no tiene ya, en realidad, demasiados alicientes para alargarla. Sea cual sea su decisión, el jefe del Ejecutivo tiene todo el fin de semana para madurarla junto con sus asesores.