El láser, más allá de la depilación

El láser gana terreno en el mundo de la estética. Además de ser ya uno de los métodos más utilizados para la depilación, su uso para otros objetivos como el rejuvenecimiento facial, la liposucción o incluso la ginecoestética se extiende cada vez más entre quienes quieren retar al paso del tiempo con un aspecto más joven

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L a cirugía estética sigue creciendo a un ritmo del 7,2 por ciento, desde 2012, según la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), porque, además de nuestro aspecto, nos importa corregir los defectos de envejecer. Mientras un 30% de españoles ha solicitado tratamientos de medicina estética en algún momento de su vida, la tendencia global asegura que la demanda seguirá de racha ya que nos vamos familiarizando más con su amplia oferta cada vez más cercana. Aunque los líderes siguen siendo las sustancias inyectables como la toxina botulímica, en estética, dispositivos como el láser ganan terreno.

Pero ¿qué es un láser? Es una luz monocromática con una sola longitud de onda, en vez de varias como la luz natural, y que muestra más o menos afinidad por ciertos pigmentos cutáneos según se trate de melanina, agua o hemoglobina (color rojo). Por eso entre ellos hay diferencias y, a mayor longitud de onda, penetran más en la piel.

Su capacidad abrasiva nos obliga a ser cautelosos a la hora de escoger el especialista que antes del tratamiento debe informarnos del tipo de láser que usará, un dato que consta en el consentimiento informado que se entrega al paciente. Conviene pedir una segunda opinión para asegurarnos de que ese tipo de láser es el más adecuado a nuestra biología y problema a tratar, ya que, por costes, no todas las clínicas poseen todo el abanico, nos constatan. También el centro estético debe reflejar en nuestra historia clínica si estamos tomando medicación porque algunos fármacos pueden interferir con ciertos láseres sobre todo los relacionados con los pigmentos. Algunos desaparecen del cuerpo en 24 horas y otros en seis meses desde la última ingesta, como la isotretinoina para el acné que se acumula en la grasa del organismo pudiendo provocar reacciones de fotosensibilidad lumínica. Por tanto, ojo.

Para saber si seremos los candidatos idóneos para un determinado tratamiento con láser, la medicina estética se guía por la clasificación que el dermatólogo Fitz Patrick hizo sobre los 6 fototipos en los que divide la raza humana siguiendo parámetros como el color del pelo, la piel o los ojos. «Los más propicios son los fototipos 2, 3 y 4 (siendo el 1 el albino y el 6 de raza negra subsahariana). Pero depende de qué estemos hablando. Un láser de CO2 para un rejuvenecimiento facial es adecuado para todos los fototipos del 1 al 4», explica el doctor Agustín de la Quintana, profesor de laserterapia y al frente de la clínica madrileña Kalinay (Coslada).

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