Vuelven los plantones que desesperan a la hostelería de Ferrolterra: «Es una falta de respeto total»
FERROL
Frente a medidas más drásticas, como las penalizaciones, el sector combate el «no show» reasignando la mesa tras 15 minutos de cortesía o llamando el mismo día para confirmar las reservas
05 ago 2026 . Actualizado a las 14:21 h.Aunque desde la Asociación de Empresarios de Hostalería de Ferrol e Comarcas subrayan que el fenómeno del no show no es tan habitual en este rincón de Galicia como en otros puntos de la comunidad, lo cierto es que la costumbre de reservar mesa en un local para luego no aparecer ni llamar para avisar ya está provocando más que un quebradero de cabeza en la ciudad naval. Y si no que se lo pregunten a José Martínez, responsable del Café Vanessa de Catabois, o a Sergio Roca, del restaurante Lembranzas de Néboa de la calle del Sol, quienes con la llegada del verano han sufrido este tipo de situaciones, con las consecuentes pérdidas económicas.
«Quien actúa así demuestra una falta total de respeto hacia el sector hostelero. Yo a quienes me hacen no show ya no les vuelvo a reservar, porque las personas que actúan así no merecen nuestro servicio», comenta tajante Sergio Roca. Cuenta el hostelero que desde el inicio de la temporada estival ya le han dejado mesas «colgadas» en tres ocasiones. «Llamas por teléfono para ver qué ha pasado y no te cogen», comenta indignado el responsable de Lembranzas de Néboa, que también se queja de la falta de tiempo con la que avisan los que sí cancelan.
«Entiendo que hay situaciones imprevistas que tienen justificación, pero, al margen de esos casos, lo ideal sería que la gente anulase el día anterior, porque si lo hacen con una hora o dos de margen no te da tiempo a reaccionar. Una vez me cancelaron cinco mesas en el mismo día. Imagínate lo que supone eso para un local como el mío, con solo siete mesas», argumenta Roca.
Medidas adoptadas
Aunque en su establecimiento trabajan con una aplicación de reservas que permite penalizar al comensal con una cierta cantidad de dinero en caso de no asistir sin cancelar previamente, este hostelero ha preferido no activar este servicio, por considerar que se trata de una medida «demasiado drástica». «Al final sería contraproducente y seguramente bajarían las reservas», sostiene.
Por eso, frente a esa alternativa, Roca ha decidido adoptar otras medidas menos «agresivas». La primera, no aceptar reservas de personas que ya le han dado plantón alguna vez. La segunda, anular la reserva tras una espera de 15 minutos de cortesía. Y la tercera, llamar a diario a todas las personas que han reservado mesa para confirmar la asistencia.
Esta última medida es la que también ha decidido adoptar José Martínez, del Café Vanessa de la carretera de Catabois, tras los tres plantones sufridos en el último mes. «El domingo pasado nos dejaron colgada una mesa de cinco personas; el 25 de julio, una para 8 a la comida y otra para 4 a la noche; y en la última jura de bandera, una de seis personas», enumera. Tal enfado le produjo esta forma de actuar que, en las dos últimas ocasiones, decidió subir a redes sociales la imagen de las mesas vacías, «para que la clientela tome conciencia del daño que hacen». Martínez explica que este tipo de situaciones se dan sobre todo en verano y en otras épocas de vacaciones, como la pasada Semana Santa, cuando en un mismo día sufrió cuatro no show.
«Yo entiendo que pueda haber un imprevisto, como que te pongas enfermo o se te pinche una rueda, que es algo que me ha pasado a mí mismo alguna vez, pero no cuesta nada llamar y anular», comenta el hostelero. «Lo peor es cuando esas reservas son para las 14.30 o 15.00 de la tarde, porque a esas horas todo el mundo ha buscado alternativas y ya no te da tiempo a ocuparlas con gente que te aparece por la puerta o llamando a clientes a los que ese mismo día les dijiste que no», añade Martínez.
A partir de ahora, tiene claro que llamará cada día a las personas con reserva para confirmar la asistencia, «y les advertiremos de que si no responden a la llamada daremos por sentado que la reserva queda anulada».
En otros establecimientos, en cambio, se muestran afortunados porque, al menos de momento, «no hay queja» y la clientela, por lo general, «está actuando con responsabilidad y llama con tiempo para cancelar si no puede asistir». Así lo asegura Álex Martínez, de O Bacelo, donde en lo que va de época estival tan solo ha sufrido algún caso de no show «puntual».
Eso sí, como sus compañeros del sector, considera que las penalizaciones no son una opción. «Conozco a un hostelero que puso en marcha esta medida y después la tuvo que retirar porque le bajaron las reservas un 60%», comenta. «En realidad, poca alternativa nos queda. En nuestro caso, avisamos por Instagram de que nos ha quedado una mesa libre o llamamos por teléfono a gente a la que previamente le habíamos dicho que estaba todo lleno por si aún sigue interesada», explica Martínez desde O Bacelo.
Desde la Asociación de Empresarios de Hostalería de Ferrol e Comarcas apelan a la «responsabilidad» de la clientela. «Al no llamar para cancelar no solo se juega con los negocios, sino con el pan de sus trabajadores», subraya la gerente de la entidad, Luisa Barro.