Adiós a Míster Pérez, un hombre bueno y trabajador que recorrió los cinco continentes desde Cariño

A. CUBA CARIÑO / LA VOZ

CARIÑO

Luis, en el muelle de Cariño, su pueblo, hace una década
Luis, en el muelle de Cariño, su pueblo, hace una década JOSÉ PARDO

Luis Pérez Yáñez, Luis de Pinguita, patrón y motorista, falleció el 21 de noviembre, a pocos días de cumplir 93 años

05 dic 2025 . Actualizado a las 18:07 h.

La de Luis Pérez Yáñez, Luis de Pinguita, «foi a historia dos vencidos, dos vilipendiados, dos eternos olvidados; posguerras, traballo duro, miserias, tristezas, dichas e desdichas, naufraxios varios e moitas millas náuticas, toda unha historia de supervivencia nun mundo cruel, mais nunca o inxusto lle foi indiferente, e digo nunca porque moito foi o vivido», escribía su hijo Emilio el 2 de diciembre. «Hoxe faría 93 outonos... nunca te vamos a esquecer, señor Luís. Iso si, o ben gozado xa quedou pola popa. Sempre serás un mestre da vida, un loitador, un home cheo de sorrisos e de sal, de mar con Omega-3», añadía.

Su padre falleció el 21 de noviembre y fue enterrado en su pueblo, Cariño, donde tanto le querían. Hace una década contaba que había empezado a ir al mar con su abuelo, con solo 13 años. «Miña nai tivo 14 fillos e cando quedou viúva, con 39 anos, quedamos dez irmáns orfos», apuntaba. Explicaba que de niño trabajaba, con sus hermanos, en el mar y en el monte, «cun arenque e un cacho de pan, parando a beber no regacho». Durante las más de cuatro décadas que dedicó al mar, este patrón y motorista recorrió los cinco continentes.

Recordaba que había sufrido una perforación intestinal en aguas canadienses y le había operado un médico chino en Port aux Basques, al sur de la isla de Newfoundland, donde pasó 20 días sin que su familia tuviera noticias suyas y sin poder beber agua hasta que aprendió a decir water.

También relataba cómo en 1968, en vez de irse a casa de vacaciones, acabó en Nueva Jersey, empleado en una factoría, donde descubrió el trabajo en cadena, y en las pocas horas libres, en una panadería. Allí era Míster Pérez y en menos de dos años ganó seis mil dólares para construir su vivienda en Cariño. Era conversador y afable. Todo un señor.