Un largo caos de viento y fuego

El avance del incendio en Ponzos obligó a desalojar a medianoche un grupo de viviendas

C.E. M. M. M.A.
Ferrol

Las fuertes rachas de viento registradas ayer, que en la estación cedeiresa de Punta Candieira llegaron a superar los 145 kilómetros por hora, dejaron tras de sí por segundo día otro reguero de incidencias en Ferrolterra, Eume y Ortegal. Desde primeras horas de la mañana los concellos desplegaron operativos con todos los medios disponibles para hacer frente al caos generado por la virulencia del viento. Y la situación llegó a ser especialmente grave en Ponzos, en el municipio de Ferrol, donde anoche fue necesario desalojar un grupo de media docena de viviendas. «En cuanto vimos que el fuego avanzaba, desalojamos de inmediato», señalaba uno de los coordinadores del operativo, al tiempo que subrayaba que «prevenir es lo más importante». La Xunta de Galicia ha activado el nivel 2 de alerta por cercanía a viviendas en esta zona.

Por lo demás, a lo largo del día las intervenciones se centraron, en un primer momento, en liberar las múltiples carreteras y pistas que aparecieron sembradas de decenas de árboles y en retirar elementos desprendidos de las cubiertas de los edificios. En algunos concellos las ramas y árboles arrancados afectaron a los tendidos eléctricos y de telefonía, provocando cortes de luz y obligando a movilizarse también al personal de las compañías suministradoras.

Mientras tanto, los efectivos contraincendios se afanaban en tratar de poner coto a los fuegos forestales registrados en As Pontes y OVal, a los que lo por la tarde se sumó otro en la parroquia fenesa de Magalofes y un cuarto en la zona de A Lagoa, en Ferrol, sin bien este último se controló pronto. Las labores se vieron dificultadas en todo momento por el fuerte viento, hasta el punto de que ayer por la noche seguían activos los incendios de O Val y As Pontes, después de haber calcinado cerca de 200 hectáreas.

En Valdoviño, el viento levantó la cubierta de un edificio del CPI Atios, por lo que fue necesario suspender las clases. Según explicó la jefa de estudios, Ana Ramos, la incidencia se produjo en un parte del colegio en la que están las aulas de materias específicas, que no se utilizan habitualmente, pero fue necesario interrumpir la actividad lectiva porque el edificio se quedó sin luz y había elementos del tejado desperdigados por la zona. El responsable de la Inspección Territorial revisó el centro y se decidió que las clases seguirán suspendidas hasta el lunes, mientras se realizan los trabajos que permitan recuperar la normalidad. En Narón, el personal del Servicio de Prevención, Extinción de Incendios e Emerxencias (Speis) tuvo que retirar una marquesina arrancada por el viento que cayó a las vías del tren en las proximidades de la calle Bouzas. La estructura metálica impedía la circulación de los trenes.

El viento también hizo añicos en dos ocasiones la puerta acristalada de la entrada principal del consistorio naronés. La primera, el miércoles por la tarde y ayer por la mañana, recién repuesta, volvió a fracturarse. Cedeira tampoco fue ajena a las incidencias, como el vuelco de una embarcación, el desprendimiento de uralitas de un edificio, de una antena parabólica de otro, una valla publicitaria que abolló tres coches y hasta un hórreo se vino abajo.

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