Lo critican, pero hay cola para hacer dúos con él

El rey del reguetón actuará el próximo 15 de septiembre en el Multiusos do Sar, a las 22.30


Hace poco más de año y medio, un joven cantante de 22 años debutaba en España en el Barclaycard Center de Madrid. ¿El resultado? Un lleno hasta la bandera. El nuevo rey del pop comercial latino se ganaba su trono. Juan Luis Londoño, artísticamente conocido como Maluma, es el heredero de una corona que en su día ganaron otros artistas del continente suramericano, tales como Ricky Martin o Juanes. El próximo 15 de septiembre, aterrizará en Santiago, dentro de su gira Pretty boy, Dirty boy.

Las cifras no mienten. Cuatro Babys y Felices los cuatro, las canciones que se cansarán de escuchar este verano en la discoteca, ya andan por el millón de reproducciones en YouTube. Pese a la polémica generada por Cuatro Babys el artista (acusado públicamente de machista y al que se le pidió la retirada del videoclip) arrasa como un tren de mercancías. Un fenómeno de masas que convierte cualquier incidente en el sonido del dólar. ¿Qué hizo el colombiano para salir del agujero mediático? Habló Tres meses después. «Estoy cantando lo que le pasa a la gente en las calles, no lo que me pase a mí. Por supuesto no es violenta, es sexual, es sensual, no puedo cantar algo que invite a la violencia». Asunto zanjado y a por el siguiente éxito.

No hay que engañarse. Maluma no es el primer artista de reguetón criticado por sus letras, y no será el último. La virtud de la polémica y el debate choca contra la realidad de los altavoces a las dos de la mañana en cualquier pub. El rey latino manda en las listas, y a la crítica le tocará esperar sentada su abdicación. Nacido en el 94, sorprende su precocidad. Siendo menor de edad, con 17, saltó a la fama en su tierra y apenas un año después aparecía nominado al Grammy Latino como mejor artista revelación. Por si aún había dudas de su salto internacional, se da un agradable chapuzón de dos años en la televisión con La Voz Kids en Colombia como juez y entrenador. Y crea su propia línea de ropa. Su Instagram es una oda a la comunicación actual. Un terreno en el que otros famosos patinan pero que él maneja a la perfección. Fotos sin camiseta pero sin pasarse en el tono, comentarios correctos y devoción a sus fans. No son pocos. Más de 25 millones, y sumando. Una lista grande, tanto como la de los artistas que hacen cola para lograr una colaboración con él. Carlos Vives o Shakira ya lo han hecho. El colombiano se describe como un hombre de cierta fe. Casi espiritual. No es la primera vez que afirma que su carrera no está destinada a conseguir cosas materiales y sus miras no son solo fiestas y conciertos. «Soy un joven que nunca dejó de soñar», declaró a principios de año. Sus amigos y familiares lo tienen como un confidente cercano, amable. Su madre se llama Marllí, su padre Luis y su hermana Manuela. Tomen la primera sílaba de cada nombre. Ma-lu-ma. Así es. Su apodo artístico, su nombre internacional, es el gran homenaje a los suyos.

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Lo critican, pero hay cola para hacer dúos con él