La creación, sustrato de igualdad

De uno u otro modo las cuatro se han comprometido, desde sus ámbitos profesionales, con la causa feminista. Dar visibilidad a sus proyectos fue solo el primer paso en una carrera de fondo


De entrada Sés ya niega la mayor. «O concepto de creación en feminino é unha estupidez. Eu non escribo cos xenitais. Escribo co meu cerebro, que é igual que o teu». Dicho lo cual y ante la alusión a sus reiteradas llamadas al empoderamiento femenino, asume que «é preciso seguir facéndoas porque as mulleres seguimos sendo seres humanos de segunda categoría». Para Sés, el remedio a esta «estupidez» pasa por «non ver a televisión e ler, ler moito». Solo así, advierte, dejará de confundirse femenino y feminista. «Porque ser feminista non depende da configuración cromosómica».

La falta de oportunidades para las mujeres creadoras es cuestión recurrente. Y de ahí, precisamente, nace una de las señas de identidad de la productora cinematográfica Frida Films. Su responsable, Luisa Romeo, apunta: «Lo que más me interesa es producir a mujeres directoras o cine de autor cuyas protagonistas sean mujeres». Ya lo hizo en María y los demás, en la reciente Trote y lo mantendrá en sus dos próximos proyectos, un largometraje de Juanjo Giménez y la adaptación cinematográfica de La lechuga.

Pone el foco Luisa Romeo en el hecho de que en la última edición de los premios Goya en el apartado de dirección novel hubiese tres mujeres y, sin embargo, no hubiera ninguna en las candidaturas a mejor dirección ni a mejor película. «El cine de más presupuesto, el más comercial, está casi todo hecho por hombres. Entiendo que a lo mejor a las mujeres nos interesa contar otras cosas y de otra manera». Con todo, la responsable de Frida Films atisba razones para manifestarse optimista. «En Galicia las productoras que más estamos trabajando somos mujeres. Eso en España es una absoluta rareza», afirma.

María Vázquez es la protagonista de Trote, la última película de Frida Films, por la que acaba de ganar el Premio Mestre Mateo a la mejor actriz protagonista. En ella interpreta a una mujer que lucha por su libertad en un ámbito tan opresivo como el rural gallego. «O do matriarcado en Galicia é un pouco ficticio. As mulleres non son as que toman as decisións reais», asegura la artista.

Ya en el ámbito profesional, lo que más irrita a María Vázquez es que «para ter as mesmas oportunidades que as dun actor tes que ser moito mais válida ca el e esforzarte o cuádruplo». Algo a lo que la actriz ha sido capaz de buscarle la vertiente positiva. «Síntome agradecida porque ter tido que esforzarme tanto fixo que me dese de conta de canto me gusta esta profesión».

De Carme, su personaje en Trote, reconoce que le costó bastante hacerlo. «Pero estou encantada porque é unha homenaxe e unha maneira de visibilizar a moitísimas mulleres das que nunca se fala».

Visibilidad es la otra gran palabra clave. La que llevó a la ilustradora Laura Romero a poner en marcha el proyecto Músicas Galegas Ilustradas. Laura, que también es bajista en Zënzar, constató que en los escenarios de los festivales en los que actuaba había apenas presencia femenina. «En cambio, comecei a facer unha listaxe e saíronme máis de 200 mulleres galegas músicas ou cantantes». De las que ya lleva retratadas más de un centenar.

Ve Laura Romero mucha más desigualdad en la música que en la ilustración. «En Galicia somos moitas ilustradoras. Debe de ser que se ve un traballo como moi feminino». Si bien apunta que «onde si que se nota discriminación é nos premios ou nas exposicións. Aí case non hai mulleres».

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