El guionista César Vidal: «Se ha hablado mucho de la conquista de América, ¿pero qué pasó a la vuelta?»
FUGAS
Aventura e historia se entremezclan en un relato sobre lo que sucedió en España con los vencidos tras lo ocurrido al otro lado del océano
01 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Detrás de la ópera prima de César Vidal Gil hay mucho más que historia. Mucho más que un viaje por uno de los episodios más relevantes de la crónica española. Porque, simplificando mucho el relato, hay quien podría creer que Viaje al corazón de un Dios habla sobre la conquista de América, pero detrás de las 216 páginas que conforman la novela hay mucho más. Temas de estricta actualidad, como el sentido de pertenencia, el saber adaptarse a un lugar ajeno y muchas veces hostil, la fidelidad, el poder o incluso el fanatismo religioso... Todo ello va construyendo las peripecias del joven Tohualica Motecuzoma y su hermana Xipaguazín, hijos de un rey azteca derrotado que acaba convirtiéndose en una especie de trofeo para los conquistadores españoles. Tanto ellos como su séquito de méxicas se ven obligados a iniciar en pleno siglo XVI una travesía —tanto física como espiritual— que los llevará desde su tierra colorida y calurosa a una España gris y sucia profundamente marcada por la Inquisición. «Me apetecía mucho escribir una historia que contara el regreso de la conquista de América, porque se ha hablado mucho del tema de la propia conquista, pero, ¿qué pasó a la vuelta de todos esos sucesos?», explica César Vidal.
Guionista de profesión —en su currículo figuran títulos tan sugerentes como las series Compañeros, Mis adorables vecinos o Sé quién eres y largometrajes como el biopic sobre Maradona La mano de Dios— ese saber hacer queda más que patente en la novela, cuya construcción va llevando al lector por un intrincado camino que evoca mucho a las historias de aventuras. «La idea surge en el año 2010, después de leer un artículo en el que hablaban de un tesoro de los Moctezuma que se había perdido en Toloriu, un pueblo situado en la falda del Pirineo. Se citaba un séquito de aztecas emplumados, llenos de colores, en un entorno sombrío, frío y de nieve. Esa imagen, en pleno siglo XVI en el norte de España me quedó grabada. Estuve un montón de años sin saber exactamente qué es lo que quería hacer, pero tenía la necesidad de que algún día esto fuera un guion o una novela», resume el autor. De hecho, confiesa, es complicado que un productor se deje engatusar y convierta su texto en un producto audiovisual, pero las aventuras de Tohualica y el resto de aztecas es carne de guion de los que dejan al espectador pegado a la butaca del cine.
Red de intrigas
Y es que los protagonistas se ven envueltos desde la primera página en una red de intrigas, de desafíos, de cruzadas entre familias que convierten sus enredos en un relato ágil y absorbente. De su mano camina Juan Grau, un personaje histórico real que, en la novela, debe ocuparse por encargo de Hernán Cortés de llevar a Tohualica y su hermana hasta la corte de Carlos V como una especie de trofeo de la Conquista. «Grau es un español que abandona su castillo, a su familia y se va a América. Es un hombre muy moral y decide embarcarse en la conquista porque quiere hacer lo mejor para su familia, pero a la vuelta se planta y, tras considerar que ha cumplido con sus obligaciones, decide vivir la vida que él quiere», resume Vidal. Y así es como surge un amor no muy bien visto entre el conquistador y la hija azteca del rey derrotado. La relación entre Grau y Xipaguazín permite al lector ver que, incluso en un entorno nuevo y a veces hostil, también se puede desarrollar un sentimiento de pertenencia y encontrar aliados. «A pesar de los problemas que encuentran, en el libro me interesaba mostrar que incluso en estos entornos se pueden extraer cosas buenas. Tienen que sobrevivir en un sitio nuevo, pero en el que encuentran que también esa gente que no pertenecen al mismo lugar que ellos son buenos y también les pueden tener cariño. Es interesante ver que pueden formar parte de una comunidad. Tohualipa, por ejemplo, al inicio del libro no se esperaba sentirse así, pero acaba cogiendo cariño a la misma gente de la que en un principio recelaba», asegura Vidal Gil.
¿Se puede cambiar de dios?
La religión también determina en gran parte la supervivencia de los mexicas, que se ven obligados a renegar del Dios en el que creyeron durante toda su vida por otro por mera supervivencia. Porque Vidal Gil sugiere que pecar o renegar de una deidad puede acabar atrayendo la ayuda de otra. «Me apetecía indagar en el hecho de que tú seas creyente de algo te pueda o no convertir en un héroe, por eso o por el simple hecho de descreer de las ideas de tus enemigos. Estas contradicciones del ser humano me parecen muy interesantes».
¿Qué le gustaría a César Vidal Gil que quedara en el recuerdo del lector una vez que cierre la última página de su libro? «En la dedicatoria pido a mis hijos que traten de ser libres, pero que crean en algo, en la bondad, en la belleza, en el amor... Porque en el fondo creer puede estar bien. Y a los lectores también me gustaría pedirles que, tras leer la historia de Tohualica, se den cuenta de lo desastrosos que son los fanatismos, las creencias radicales. Me gustaría que los lectores entendieran que las ideas y las creencias de los demás deben ser escuchadas. Podemos no estar de acuerdo con ellas, pero lo que nos hace grandes no es construir muros, ni separarnos, ni confrontarnos; sino todo lo contrario, porque eso va en nuestra esencia como seres humanos», sentencia.