John Acquaviva: «Hoy, la técnica del DJ se limita a un botón»

FUGAS

Tras pasar por los más importantes clubs y festivales del mundo, el fundador de Beatport y de sellos tan influyentes como Plus 8 Records actúa el sábado 3 en Santiago, en el marco del festival Danza Natura

02 oct 2026 . Actualizado a las 10:01 h.

Aunque la evolución actual de la profesión no sea de su agrado, el concepto de DJ moderno no sería el que es sin las aportaciones que a lo largo de tres décadas ha ido desarrollando John Acquaviva (Orsara di Puglia, Italia, 1963). Figura clave en la cultura del baile y en la música electrónica desde que en 1989 fundó, junto a Richie Hawtin, Plus 8 Records, uno de los sellos más influyentes del mundo. Acquaviva fue también uno de los creadores de Beatport, el portal que a día de hoy sigue siendo la principal referencia mundial de distribución de música electrónica.

A punto de cumplir 63 años, y después de haber marcado una huella indeleble con sus sets en los más importantes clubs y festivales del mundo, John Acquaviva esquiva hoy los grandes eventos. «Yo soy feliz volviendo a mis orígenes en los clubs. No necesito mucha gente ni me interesa ganar más dinero. No me gusta que la gente venga a mis sesiones porque soy una leyenda. No quiero que la gente me diga: «¡Eres mi DJ favorito!». Lo que quiero es que me escuches y que al final de la noche me digas si te gustó o no. Yo soy un creador, no un conquistador», explica.

Quizá por ello acepta con especial ilusión propuestas como la que este sábado 3 lo traerá al Sosa Bar, en Santiago, en el marco del festival Danza Natura. «Para mí, Santiago es muy particular. No solo por la música, sino también por la historia, de la que soy un apasionado».

—Numerosas reseñas e incluso en su propia web lo citan como visionario. ¿Qué piensa cuando lo lee o lo escucha?

—Quizá sí fui un poco visionario. Y agradezco que me lo digan, pero ya no me motiva. Yo soy un creador, que es muy diferente a ser un visionario.

—También se destaca de usted que en el ámbito tecnológico ningún otro DJ ha realizado contribuciones tan significativas a la evolución de las técnicas de actuación en las cabinas.

—Resulta irónico porque cuando ahora hablan de técnica, se están refiriendo a un botón. En las cabinas actuales no existe la técnica. Es solo espectáculo. Pero, ¿dónde está la música?, ¿dónde están los artistas? Y que conste que no me estoy lamentando porque yo ya tengo una historia y no hago nada por ser famoso ni porque mi nombre sea el más grande en un flyer. Ni siquiera tengo gabinete de prensa. Por supuesto que yo también tuve mis sueños y realicé muchos espectáculos. Pero ya no lo hago.

—¿Se perdió la pasión cuando los DJs se convirtieron en superestrellas?

—Es triste, pero hoy en día cuando hablas con un DJ, de lo que menos te habla es del arte del estudio, de como grabar una sesión, de como trabajar con músicos... Te hablan solo de su marca. Eso es lo único que les apasiona.

—Hay quien considera obsceno que un DJ pueda ganar cientos de miles de euros por una sesión de hora y media en un festival.

—Que pena que yo no gane ese dinero (se ríe). Pero sí, claro que hay quien lo gana y soy amigo de todos ellos. A mí no me falta dinero porque no lo he gastado a lo loco como otros DJs. Yo empecé a trabajar a nivel internacional en 1990. Estuve en la primera división durante más de 30 años y fui uno de los mejores DJs del mundo, pero nunca gané 100.000 dólares.

—Alguien como usted, que ha sido protagonista en primera línea de la evolución en los últimos 30 años del mundo de la música electrónica, cuando mira hacia adelante, ¿qué ve? ¿Hacia dónde vamos? 

—La cultura DJ está en su tercera generación. Yo empecé en la era analógica. Después, con Ritchie Hawtin, fui parte del cambio hacia la segunda generación cuando empezamos a soñar que la tecnología podía ser la base de la música. Y lo triste es que la tercera generación no recuerda el pasado. Picasso no llegó al cubismo sin saber de dibujo clásico. Pero los DJs de tech house actuales no saben de música ni tienen la más mínima idea de la historia de la música. Están grabando y utilizando samplers sin saber de dónde vienen. ¿Y cómo se puede construir un futuro cuando no sabes de dónde vienes? Algunos DJs tienen la suerte de ser ricos y saben cómo usar Instagram y a sus influencers. Pero eso no tiene nada que ver con el arte. Y no es una crítica, es la realidad. A estas alturas de mi vida, yo no tengo envidia de los demás. Soy John Aquaviva y vivo en otro mundo, entre el pasado, el presente y el futuro.

—¿Está al tanto de lo que hacen los músicos y los DJs jóvenes?

—Me conecto con las nuevas generaciones a través de lo que yo descubro o de mis amigos que me dicen: «Tienes que escuchar a este artista porque es importante» y no a un estúpido DJ de tech house que es igualito a cualquier otro. Me encanta la música pero no especialmente la electrónica. Me encantan las músicas de todo el mundo. La música Gnawa de Marruecos, la de Túnez, la de Oriente Medio... Muchos de mis artistas favoritos son de esos países... Pero también me gusta Camarón o Elis Regina. Y me encantaría en estos días ir a un bar a escuchar música gallega.

—¿Cómo va a ser su sesión del sábado en Santiago?

—Yo empecé a pinchar en 1982 con vinilos. Y ahora, una sesión es como un concierto, con todo programado. Yo no llevo nada programado. Yo soy un DJ de otra época. Viajo con un disco duro con 15.000 canciones. Con temas nuevos y antiguos y los voy seleccionando en función del momento y de lo que veo en la gente».

  • SANTIAGO. SOSA BAR. SÁBADO 3. 10,87 EUROS