«Meu Deus, por favor, que chova!»

La ausencia de pastos y la escasa cantidad de miel y castaña ahogan a ganaderos y productores


Redacción / La Voz

Si se traza una línea desde Bande hasta Viana do Bolo y se colorea la zona sur así marcada se ve perfectamente cuál es el territorio más afectado por la sequía. Los verdes pastos han pasado a mejor vida y los sustituye la tierra seca. Ya hay quien habla de que el paisaje es desértico, y no le sobra razón. La situación de muchos ríos y riachuelos también es muy gráfica. El agua se aleja cada vez más de la ribera y en el mejor de los casos el canal solo circula por la parte central. En otros, ni eso.

En este entorno malvive el ganado, que apenas tiene donde comer. Pero no es el único sector tocado. La producción de miel es irrisoria: se podrá recoger este año tan solo un 20 % de la producción normal. Y la de la castaña, igual. Las heladas de principios de mayo ya había castigado los árboles, pero la ausencia de lluvia les ha dado la estocada final.

Recorrido por la «zona cero» de la sequía en Galicia En la comarca de Viana dice que hace semanas que ya es otoño. El color predominante es el tostado: campos secos y árboles que han perdido sus hojas sin antes dar su fruto. Recorremos la zona de mano de ganaderas, agricultores y productores de miel

Antonio Pérez lleva 32 años al frente de una explotación láctea y dice que no recuerda un año igual: «Viñan uns anos bos con moito pasto e outros non tan bos, pero coma este, así de catastrófico, ningún. Miña nai, que ten 93 anos, non acorda que secaran as fontes como está a pasar», dice este ganadero de Viana do Bolo que reconoce que siempre en septiembre hay algo de sequía: «Pero o da primavera foi bestial. En abril, as vacas ían pastando e a terra xa ía secando. Despois a xeada queimou todo», asegura Antonio, que el año pasado recogió 1.300 rollos de hierba de su propia cosecha: «E este ano en total foron 342 rolos», indica tras reconocer que considera un mal trato optar por vender el ganado: «Vendín cinco, pero como moito sacas 500 euros por cada unha. E non me podo desfacer de máis gando», explica Antonio, que ya está utilizando las reservas del invierno para alimentar a sus vacas: «Haberá que ir ao banco e pedir créditos. Non queda outra, porque as vacas teñen que comer sempre igual para dar leite. Non poden comer menos. Teñen que comer de día e de noite», aclara.

Desde julio con suplementos

Otra ganadera que también reconoce que la situación es límite es Nieves Fernández. No tiene vacas, sino ovejas, y ya no sabe adónde ir para que coman: «Levamos dende xullo dándolles follatos dos castiñeiros como suplemento diante da escaseza de pasto, pero claro, tampouco podes cortar ao tolo. Teño que andar máis de cinco quilómetros para que teñan algo que comer», explica esta mujer que lleva veinte años en el sector y que asegura que su situación es aún más delicada, al dirigir una explotación ecológica: «Teño un problemón, porque só comen de suplemento herba seca e palla, centeo se algunha está preñada, e cando teña que mercar o suplemento, a ver onde me fago coa herba ecolóxica», asegura esta vecina de Viana que todavía alberga alguna esperanza de que el otoño alivie un poco esta situación: «Tiña que chover. Meu Deus, por favor, que chova! Se non chove vai ser moi duro e é moi triste ver as ovellas chegar pola noite despois de todo o día buscando pastos sen atopalos», exclama.

La sequía de los embalses a vista de dron Sobrevolamos la presa de O Con, en Vilagarcía, una de las que más está sufriendo las consecuencias de la falta de lluvias. Este es su aspecto a vista de pájaro

Nieves compagina su explotación ganadera con la producción de castañas, otro de los sectores más gravemente afectados: «A castaña, fatal. A xiada fixo moito dano, pero despois coa seca... Non sabemos como virá. Será pouca. A que saíu cedo, esa xa nada», dice.

Mínima producción

Laura Diéguez lleva también toda la vida dedicándose al cultivo de la castaña, y reconoce que la producción de este año será mínima: «Xa o inverno foi malo porque veu moi cálido, pero a xiada queimou a madeira e o brote. Contabamos con media colleita, pero coa seca quedará o 20 % do que normalmente se produce. Ademais, vai ser moi pequena e non vale para vender. Só sacaremos nas zonas onde non afectou tanto a xiada e que están en lugares máis húmidos e sombríos. No resto, a produción será cero», explica esta mujer que lleva más de 25 años en este negocio y que ya alberga pocas esperanzas de que el año se vaya a solucionar: «A solución é complicada. Tiña que chover moito, pero encima a castaña veu moi adiantada. Normalmente, recollémola a partires do 15 de outubro, e este ano xa imos ter», reconoce.

Quien ya tira la toalla y da por perdida la producción es Daniel Rodríguez. Este joven apicultor de 24 años asegura que apenas ha podido recoger un 20 % de su producción habitual. Y es que a las abejas también les afecta la sequía: «Non choveu e non houbo suficiente néctar, pero nin para min nin para elas. Estounas alimentando eu para que poidan aguantar, porque como veña un inverno moi malo, morrerán», asegura. Las pérdidas económicas de Daniel son cuantiosas: «Non me dá nin para cubrir gastos, pero eu polo menos vivo cos meus pais. Para que te fagas unha idea, o normal é que colla 30 quilos por colmea e este ano non collín nin tres», dice.

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