La Xunta bonificará la retirada de eucaliptos con 500 euros por hectárea

La medida, válida durante cinco años, se aplicará en territorios de Red Natura


a coruña/ la voz

La conselleira de Medio Ambiente e Ordenación do Territorio, Beatriz Mato, anunció ayer la puesta en marcha de una iniciativa de compensación para estimular la sustitución de los eucaliptos por vegetación autóctona o para lograr su eliminación en aquellas zonas en las que por naturaleza no existía ningún tipo de plantación. Esta medida pretende, por un lado, recuperar el patrimonio natural de los bosques gallegos y preservar su naturaleza y, por otro, contribuir a paliar el cambio climático, al tratarse «de áreas de gran absroción de carbono», en palabras de la conselleira.

Actualmente, la presencia de eucaliptos dentro de la Red Natura gallega es de 6.758 hectáreas, lo que supone el 1,9 % del total de la superficie protegida de Galicia, según informó Mato.

3.000 posibles beneficiarios

Para promover su eliminación, la Xunta otorgará a los interesados 500 euros por hectárea, durante los primeros cinco años, que pueden ampliarse después durante un año más, en el que la cuantía pasaría a ser de 200 euros por hectárea. En concreto, se estima que unas 3.000 personas podrían beneficiarse de este plan para el que el ejecutivo dispone de un presupuesto de 2 millones de euros. «O máis alto que a Unión Europea permite», matizó la conselleira. Propietarios, arrendatarios y gestores de terrenos forestales de las zonas elegidas para esta actuación podrán optar a esta compensación económica. «

Cremos que as máis beneficiadas serán as comunidades de montes, pola súa extensión», expuso Mato. Aclaró que lo primero que deberán hacer los interesados en beneficiarse de esta medida será «mostrar o seu compromiso para substituír os eucaliptos por vexetación autóctona ou para a súa eliminación».

En concreto, la iniciativa se llevará a cabo en las zonas 1 y 2 de la Red Natura, que se corresponden con aquellos territorios catalogados con un nivel de recuperación muy alto, en el primer caso, y las señaladas con un nivel medio-alto, en el segundo. «Eliximos estas zonas, de montaña, porque son as que presentan maior grao de naturalidade e queremos evitar a dispersión do eucalipto nestas áreas nas que se estima que hai un total de 3.900 hectáreas que teñen plantación de eucaliptos». Se trataría de la mayor superficie de terrenos forestados con eucaliptales de la comunidad, incluyendo la zona de las Fragas do Eume y la Serra do Xistral, según indicaron la conselleira y Ana María Díaz López, directora Xeral de Patrimonio Natural.

Desde la Consellería de Medio Ambiente aclararon que «se subvencionarán unicamente as plantacións de dúas especies con carballo, rebolo, sobreira, carballo albariño, aciñeira e tamén o bidueiro». El motivo de elegir estas especies es que está constatado «que son as máis características desta zona», señaló la conselleira, que además hizo hincapié en las zonas «de turbeiras, onde non tería que haber por natureza eucaliptos, pero a realidade é que os hai». «Por iso queremos eliminalos na súa totalidade», aclaró. Dichas áreas «presentan unha grande importancia ecolóxica e xogan un papel fundamental na mitigación do cambio climático, ao ser consideradas como un dos maiores centros de absorción de carbono, por absorbelo e almacenalo».

Los territorios

En las áreas seleccionadas para llevar a cabo las actuaciones se encuentran «6.100 hectáreas de turbeiras e 15.000 de queirogais húmidos», según los datos facilitados ayer por la consellería que dirige Mato. Dentro de esos territorios, los más amplios corresponden a Serra do Xistral, en la provincia de Lugo; San Sadurniño, A Capela y zona de Toques, en A Coruña; Pena Trevinca, Serra do Xurés y Macizo Central en Ourense; y Serra do Cando, en Pontevedra, según palabras de la conselleira. Además, adelantó: «Dende a Xunta estamos traballando na ampliación da porcentaxe de Rede Natura nesas zonas, incluíndo as turbeiras como zona protexida».

Sitúan el foco de la lucha contra los incendios en el abandono del rural

Los sindicatos demandan que se avance hacia un «servizo público» como un solo cuerpo con mando único y con efectivos muy profesionalizados

d. s.

La mitad del territorio gallego se corresponde con terrenos agrarios abandonados o con suelo forestal que carece de la gestión adecuada. El dato lo aportó ayer Roberto García, secretario xeral de Unións Agrarias, a la comisión parlamentaria de estudio sobre los incendios forestales para remarcar que, si de verdad se quiere acabar con la lacra de los incendios, hay que empezar por tomar medidas que contribuyan a combatir el abandono del rural.

García abrió la sesión de comparecencias de ayer, por la que también pasaron José Carlos Rocha (UGT) y Alejandro Rodríguez (Comisiones Obreras), que coincidieron en demandar que se avance hacia un «servizo público» de la lucha contra los incendios, como un solo cuerpo con mando único y con efectivos muy profesionalizados.

El responsable de Unións Agrarias hizo más hincapié en mostrar una radiografía del mundo rural para abordar algunos de los problemas que generan «vulnerabilidade» ante los incendios. Explicó que desde la entrada en la Unión Europea se redujo el 90 % de la población agraria -«unha desagrarización tardía, pero abrupta», dijo-, que generó amplias bolsas de abandono.

Así que Roberto García entiende que hay que gestionar de forma ordenada todo ese espacio como condición indispensable para prevenir los incendios.

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