«Los vecinos siguen erre que erre sin querer el ascensor, y para mí salir de casa sigue suponiendo 40 euros al día»

Belén Escudero no puede salir de casa sin la ayuda de una empresa de ambulancias

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santiago / la voz

La mayoría son personas mayores con problemas de movilidad, pero no son las únicas. Belén Escudero no llega ni a los 50 años, pero también está encerrada en casa por no contar con un ascensor. Vive en el barrio de Conxo, en Santiago, en un tercero, y tiene esclerosis múltiple. Desde hace años pelea junto a su madre para que la comunidad acepte instalar un ascensor, pero no han logrado el apoyo suficiente de los vecinos: «Siguen erre que erre, y a mí salir de casa me supone 40 euros al día». Cuarenta euros porque para desplazarse necesita que cada mañana venga un trabajador de una empresa de ambulancias que la baja y la sube en una silla adaptada: «Los cinco días de la semana que voy a Foltra -una clínica ubicada en los alrededores de Santiago- ya son fijos, y si el fin de semana quiero hacer algo tengo que volver a recurrir a la empresa, en la que son muy agradables, pero que supone un dineral», explica. 

«Necesito el ascensor para no sentirme enjaulada» Belén Escudero tiene esclerosis múltiple. Vive en un tercero sin ascensor y tiene que pagar 40 euros al día para poder salir de casa. Las leyes actuales no la amparan y sus vecinos se niegan a costear la obra. Creen que Belén pide demasiado

La situación de Belén es complicada, porque en su caso no se trata de que no se pueda instalar un ascensor, sino de que los vecinos no la apoyan. En la última reunión de la comunidad volvió a obtener una negativa por respuesta, por lo que recurrieron a la Consellería de Política Social. La Xunta se comprometió a que la comisión técnica de accesibilidad elaboraría un escrito para remitir al Concello de Santiago y explicar el caso de Belén, y que cuando tuviese una respuesta se pondría en contacto con ellas. Así que de momento están a la espera.

Belén asegura que tienen derecho a exigir que se instale el ascensor. «En la Xunta nos dijeron que la ley marca muy claramente las cosas, y en situaciones como la nuestra, la mía por la minusvalía y la de mi madre por la edad, tenemos más que derecho», explica.

El problema es quién asume el coste del ascensor. Es un proyecto caro porque necesita que se haga una pequeña obra, y aunque la ley obliga a instalar el ascensor si hay una persona mayor de 70 años o con alguna discapacidad, los vecinos solo están obligados a pagar una anualidad de la comunidad para instalarlo.

Existen ayudas para colocar ascensores en edificios que no cuentan con él, pero Belén cree que los vecinos no pueden aducir razones económicas para no hacerlo, porque todos los pisos menos dos -son dieciocho en total- están alquilados a estudiantes y llevan años así, «y además para instalar un ascensor hay subvenciones y plazos, no hay que pagar de golpe todo, por lo que las razones económicas que aducen no convencen». Belén, profesora de secundaria, confía en que la situación se resuelva, aunque cuando se le pregunta si ha habido novedades en el último año admite que «la respuesta es muy cortita: no».

Miles de edificios gallegos con vecinos mayores carecen de ascensor

JUan Capeáns/ Miguel AScón
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El alcalde de Ourense acata la sentencia que le obliga a ceder suelo para instalar uno

Los gallegos envejecemos. Y los edificios en los que vivimos, también. De hecho, tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, la edad media de los inmuebles se ha situado por encima de los 40 años, y los que se van más atrás de los setenta en su fecha de construcción es habitual que carezcan de ascensor. Auténticas ratoneras vivientes como la del número 13 de la calle Vasco Díaz Tanco, en Ourense. Allí vive Milagros Iglesias, presidenta de la comunidad vecinal que ha logrado por vía judicial que el Concello le ceda suelo público para poder instalar un ascensor.

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