Cálido homenaje a Fabio, el joven que murió en Malta

El Rápido de Bouzas y el Coruxo entregaron a los padres del chico una camiseta de cada equipo firmada por todos los compañeros

El padre de Fabio recibió en Coruxo una camiseta firmada por todos los compañeros de su hijo
El padre de Fabio recibió en Coruxo una camiseta firmada por todos los compañeros de su hijo
Á. P.
vigo / la voz

La noche antes de morir en Malta, Fabio Soto se reunió con los doce amigos con los que viajaba. Era, dicen ellos, el viaje de sus vidas. Y tanto. Fabio, 17 años, había tomado la iniciativa de organizarlo. Esa noche en Malta hablaron de presente y de futuro. Fabio les contó a los demás lo que significaba cada uno para él. Esa conversación los marcó y este martes sus amigos la recordaron en el campo de O Vao, en Vigo, donde el Coruxo disputa sus partidos. Allí quisieron rendir homenaje al joven vigués que soñaba con ser piloto, que formaba parte de la cantera del segundo club de fútbol de Vigo y que perdió la vida al caer por un barranco en una playa de Malta la semana pasada. «La vida es frágil y hay que vivirla», dijeron ayer sus amigos, después de recordar esa noche.

También su padre quiso recordar a Fabio con el espíritu vitalista de su hijo. Andrés Soto se permitió las bromas, incluso, huyendo de la solemnidad y hasta pintó alguna sonrisa en una grada rota. «Fabio prefería ser actor que espectador, estaba siempre dispuesto a dar un paso adelante, no a esconderse», dijo su padre. El público de O Vao se puso en pie, como en las mejores tardes de los de verde.

La comunidad del Coruxo también quiso participar en el homenaje al canterano. Las gradas llenas dibujaron el «escenario preferido» de Fabio, como dijo el presidente del club, Gustavo Falqué. Si los clubes se dedican a formar jugadores y personas, Falqué dijo que el chaval era el mayor ejemplo por «sacrificio y sentimiento de formar parte de un grupo». El director deportivo del club, Javier Maté, exguardameta del Celta, agradeció que hubiese tanta gente en el partido de O Vao cuando a la misma hora jugaban Bélgica y Francia.  

«Un carácter único dentro y fuera del campo [...]: si tuviera que poner la mano en el fuego por ti, lo hacía sin dudar», alabó Abel Soto, que fue compañero suyo en el Rápido de Bouzas, antes de recalar en el Coruxo. Ambos conjuntos vigueses entregaron a los padres una camiseta de cada equipo firmada por todos los compañeros.

El estadio se llenó de gente joven y no tan joven, amigos y conocidos, compañeros de balón. Una presentación mostraba las fotografías de Fabio Soto sobre el terreno de juego, en su graduación, en las comidas con los amigos y, en definitiva, todos los momentos que fue feliz e hizo felices a los suyos.

Dos farolillos se encendieron para terminar el homenaje. Elevados por el fuego, se despedían mientras sonaba una de las canciones que mejor representaba a Fabio: Young, Wild and Free, de Wiz Khalifa y Snoop Dogg. Joven, salvaje y libre. Ese era Fabio Soto.

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