Los emigrantes gallegos aseguran que viven bien fuera, pero echan de menos Galicia

Emigrantes encuestados por La Voz admiten que en el extranjero tienen mejor calidad de vida

«Para los gallegos, Galicia sin igual», es una respuesta que comparten una gran parte de los 300 encuestados por La Voz a través del portal Global Galicia con la finalidad de realizar una medición sobre la calidad de vida de los gallegos que viven en el extranjero. El 86 % de los entrevistados, que residen en 54 paíse, admiten que el salario que perciben les permite llevar una vida mejor a la que podrían optar en Galicia.

Más de la mitad de los gallegos emigrantes que han participado en este sondeo, el 58 %, presumen de tener una mejor conciliación en sus países de destino y el 46.5 % admiten que el transporte es mejor y más respetuoso con el medio ambiente. Los datos contrastan con el sentimiento de morriña que admiten sentir la mayor parte de los encuestados.

Mejores salarios

«Por hacer el mismo trabajo cobro un 45 % más que en Galicia», explica un gallego que reside en Alemania. La mayor parte de los encuestados coinciden enl destacar que perciben salarios más altos y que, aunque la vida es más cara en otros países, las rentas más altas les permiten subsistir de una mejor manera en el extranjero. «Aínda que aquí a vida é máis cara, os soldos non son comparables cos de Galicia porque nós estamos a piques de comprar unha casa. Algo que, coa nosa idade, non pasa moi a miúdo», presume una pareja de 28 años que vive en el Reino Unido.

«Os horarios respéctanse e as condicións laborais son mellores que en Galicia», explica un gallego que vive en Suiza. Los autónomos son otro tema a debate al cruzar la frontera. «Yo solo pago cuotas en función de lo que gano y, por 20 horas a la semana, puedo obtener 2.000 euros tranquilamente», cuenta un residente en Ámsterdam que asume que su sueldo sería impensable si viviese en Galicia.

Conciliar lejos de casa

En Suecia, los encuestados explican que la baja por paternidad es, para padres y madres, de 15 semanas. «El Estado permite que te ausentes del trabajo si tu hijo enferma y te subvenciona el tiempo de ausencia con un 80 % del sueldo», cuenta un emigrante. Una opinión que difiere de la de otro afincado en Suiza, que se queja de que «as garderías municipais están subvencionadas, pero aínda así son impagables».

El 58 % de los encuestados dicen que la conciliación es mejor en otros países

Los gallegos de otros países como Tailandia denuncian largas jornadas de trabajo e inexistencia de conciliación. La mayor parte de los encuestados coinciden al destacar que la flexibilidad es mayor, especialmente los afincados en Europa, y que, en el extranjero, la jornada de trabajo se respeta más que en Galicia.

En países como Reino Unido, Canadá, Finlandia o Colombia, los encuestados explican que es habitual mover los festivos hacia el final o principio de semana. «No hay tantos festivos como en España, pero si trabajas está increíblemente remunerado», cuenta un gallego desde Noruega.

Sanidad y educación

Seguros y copagos son algunas de las palabras más repetidas por los encuestados. Aunque la situación varía mucho en función del país de residencia, todos coinciden al destacar que la atención sanitaria es mejor, especialmente los que viven en Europa. El panorama varía para los que viven al otro lado del charco. «No hay sanidad pública a no ser que tus ingresos sean nulos o estén por debajo del salario mínimo», explica un gallego afincado en Puerto Rico. Esta es una opinión compartida por otros residentes en países como Tanzania, Argentina o Angola.

En países como Australia, algunas de las empresas se hacen cargo de parte del seguro. «Pago 5.000 dólares al año por un seguro privado para cuatro personas», narra un gallego afincado en Estados Unidos. En Bélgica, por el contrario, explican que el sistema de copago permite que la mutua reembolse parte de los costes médicos.

La educación es otra de las prioridades de los encuestados ya que, en muchos casos, los gallegos que deciden vivir en el extranjero llegan para quedarse. Aunque las opiniones son dispares, los entrevistados asumen que las ayudas para acceder a la universidad son mayores fuera de Galicia y que se prioriza el aprendizaje de idiomas. «Aquí se enseña a pensar y no lo que pensar», narra un gallego afincado en Suiza, que también destaca que «los alumnos de los colegios suizos estudian, al menos, cuatro idiomas». En países latinoamericanos, los encuestados responden que la enseñanza es, en general, peor que en España.

«Se nota la ausencia del mar y tardan en pillar mi humor», «echamos de menos la comida: pulpo, lacón y filloas», «paso menos frío que en Galicia pero o polbo custa 70 euros cando o hai» y «no hay dinero que pague vivir en Galicia, pero aquí cobro 5 veces más» son algunas de las conclusiones de los encuestados que, a pesar de tener mejores condiciones en el extranjero, echan de menos Galicia.

El transporte, un punto fuerte en Europa

Los gallegos que viven en el extranjero encuestados por La Voz explican que en los países europeos los precios del transporte público son más altos y suponen una mejora en la calidad del servicio. «O prezo do billete de bus nunha cidade do tamaño de A Coruña pode custar entre catro e seis euros», explica un gallego afincado en Noruega. «Con diez minutos de retraso, te reembolsan el precio del billete», añade un encuestado que vive en Alemania, mientras que en Eslovaquia los estudiantes viajan gratis. La situación cambia al otro lado del Atlántico. «Las frecuencias son bajas en Canadá», cuenta un residente. En México, por el contrario, algunos usuarios definen el transporte como «sucio, inservible, peligroso e inseguro, además de económico».

El transporte sostenible es también uno de los puntos más destacados por los encuestados: «O tren funciona con enerxía eólica e as bicicletas son o transporte fundamental en Amsterdam. Tamén hai unha gran cantidade de puntos de carga para os coches eléctricos», cuenta un gallego que vive en Holanda y que admite que en Galicia los lugares para cargar los vehículos que son responsables con el medio ambiente son más bien escasos.

 

 Ángel Abuelo Sebio - Estados Unidos

«En unos meses he conseguido más de un millón de dólares en financiación para investigar»

Ángel es un compostelano de 31 años que decidió irse de Galicia en el año 2015. Primero, se mudó unos años a Australia, donde le ofrecieron una plaza para trabajar de profesor. Actualmente, este joven es docente universitario y, al mismo tiempo, veterinario en la industria láctea en Míchigan, Estados Unidos. «Aquí trabajo principalmente con granjas de entre 2.000 y 6.000 vacas y hago labores de consultoría en explotaciones de otros países que tienen hasta 18.000 animales», cuenta.

Uno de los procesos más tediosos a la hora de marcharse fue la homologación de sus títulos universitarios. Tanto en Australia como en Estados Unidos no se puede ejercer en el ámbito privado con los títulos expedidos en España. Hay una excepción, y es que los profesionales universitarios sí tienen permitido colegiarse y ejercer sus funciones en la docencia. «Esto les permite reclutar a los mejores candidatos independientemente de si su título es homologable o no», cuenta.

«Tal y como están las cosas, volver a España sería un suicidio profesional»

A la hora de plantearse regresar a Galicia, Ángel lo tiene muy claro: «Tal y como están las cosas, volver a España sería un suicidio profesional». En Estados Unidos ha conseguido financiación para poder realizar una investigación en su ámbito de trabajo, «lo cual sería impensable en nuestro país», añade el joven. «En unos meses he conseguido más de un millón de dólares para investigar», explica Ángel Abuelo. Además, al otro lado del charco su salario es muy superior al que podría aspirar en Galicia. «En España, en una plaza equiparable a la mía, cobraría cerca de un tercio de mi salario actual y tendría menos facilidades para poder ejercer mi trabajo», lamenta.

Marta Alberte Rey - Baviera

«Tengo horario flexible y más tiempo libre»

Marta se fue de Viveiro hace casi cuatro años para terminar sus estudios de ingeniería industrial en Alemania. Cuando terminó decidió probar suerte en España, pero las condiciones que le ofertaban no eran comparables a las que podía acceder en el país germano: «Hice algunos procesos de selección en España pero, en general, las ofertas para recién graduados en Alemania son mucho más interesantes», explica.

Uno de los aspectos que destaca de sus condiciones laborales en Baviera son los horarios: «Al tener horario flexible tengo más tiempo libre y puedo salir pronto del trabajo», comenta. Otra de las ventajas de vivir en el centro de Europa es la movilidad: «Al estar en el centro viajo mucho más, ir en coche a Austria, Suiza o Chequia es más sencillo».

Marta se plantea volver a Galicia pero no a cualquier precio. «Aprecio la flexibilidad y estabilidad laboral y tener un sueldo que me permita vivir cómodamente», dice.

Damián Paredes - Colombia y Perú

«Comprar medicinas es más complicado»

Hace más de siete años que Damián dejó la localidad pontevedresa de Cangas do Morrazo para instalarse en la capital de Colombia. Actualmente vive a caballo entre Bogotá y Lima, trabajando como gerente de las filiales en estos países de una empresa gallega.

Uno de los problemas que destaca a la hora de vivir tan lejos de casa es el acceso a los medicamentos, ya que no todas las farmacias trabajan de forma concertada con todos los seguros privados: «En Galicia uno sale del médico y puede adquirir sus medicamentos en cualquier farmacia. Sin embargo, aquí debes ir a uno de los pocos puntos de los que dispone cada aseguradora; comprar medicamentos es más complicado», explica.

Emigrar fue complicado al principio, «Dejar todo atrás y volver a empezar en un nuevo lugar es difícil», cuenta. Damián se define como un «gallego de manual» pero no se plantea volver a corto plazo: «No me cierro a quedarme aquí mientras eso me haga feliz», concluye. 

Laura Blanco Bello - Alemania

«La gran diferencia es la estabilidad laboral»

Esta joven coruñesa decidió trasladarse a Alemania hace más de cuatro años. Ahora trabaja como enfermera en la localidad de Stuttgart, donde dispone de una mejor estabilidad laboral y un mayor sueldo: «La gran diferencia es la estabilidad. Aquí en Alemania tienes tu puesto de trabajo fijo en una planta o especialidad, donde tú quieras, y con contrato indefinido», explica.

En el país germano la educación es mucho más barata que en España, «el coste de una carrera universitaria es casi simbólico y en el caso de la formación profesional, los estudiantes perciben un sueldo y cotizan igual que cualquier otro trabajador», cuenta.

Hace unos meses, Laura se casó con un chico alemán, por lo que inicialmente no se plantea regresar a Galicia en un futuro próximo: «De momento, la idea es quedarme aquí, aunque cada vez que pueda seguiré escapándome á terriña», asegura.

Jose António Fraga - Suiza

«Aquí teño máis futuro que en España»

Jose Antonio es mecánico de mantenimiento en una fábrica de hierro para obras en la ciudad suiza de Niederbipp. A los 33 años decidió marcharse de Finisterre para poder tener trabajo y «poder darlle un futuro mellor aos meus fillos».

Su vida en Suiza es muy distinta a la que tenía en Galicia. Tener un horario flexible le permite una mejor conciliación y tener más tiempo para su familia «O ritmo de vida aquí e mellor que o que tiña en España. Aquí podo estar ca miña familia a diario», explica.

En Suiza puede permitirse tener algunas aficiones que no podía disfrutar en Galicia, como cultivar su huerto, cuidar de sus pájaros o viajar: «Teño unha moto e recorro o país sempre que podo », destaca.

Jose Antonio duda que vuelva pronto a Galicia. «Vai ser que non, de momento, e menos polo camiño que esta indo España. Creo que aquí teño máis futuro que en Galicia».

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