Las mil y una marquesinas de Galicia

La Xunta quiere unificar el diseño de estas estructuras, tan variopintas en la comunidad


Redacción / La Voz

Un modelo único de marquesina para todo el entorno urbano y otro modelo también unificado para el área rural. La Xunta quiere que las paradas de autobús sean similares en toda Galicia y resulten coherentes con el paisaje. Los modelos elegidos por el Ejecutivo autonómico ya han empezado a instalarse pero las 180 unidades encargadas por el momento serán solo una gota en el océano de marquesinas de todo tipo y pelaje que salpican el territorio gallego.

Modelo de marquesina que la Xunta implantará en entornos urbanos
Modelo de marquesina que la Xunta implantará en entornos urbanos

Desde las clásicas paradas de fibra patrocinadas por entidades bancarias -como las ya desaparecidas cajas de ahorros-, hasta las paradas de diseño ideadas por Norman Foster para la ciudad de Vigo, pasando por los más simples chabolos de chapa. Parece que todo vale para guarecerse mientras se espera por el transporte público. Aunque hay modelos muy implantados, como el consistente en metal verde con tejadillo anaranjado o los que mezclan tubo metálico con paneles de vidrio, todavía perviven estructuras de aspecto casi vintage.

Las entidades bancarias fueron patrocinadores habituales de este tipo de paradas
Las entidades bancarias fueron patrocinadores habituales de este tipo de paradas
En este punto de Teo se suman al modelo de teja naranja
En este punto de Teo se suman al modelo de teja naranja

Otro de los problemas viene dado por que, además de la Xunta, otras administraciones, como los ayuntamientos y las Diputaciones, e incluso entidades privadas, se encargan de sembrar Galicia de marquesinas, haciendo más complicada la unificación de criterios. Eso, sumado a la no renovación de este tipo de mobiliario en muchos puntos de la comunidad, hace que en pocos kilómetros convivan paradas absolutamente dispares. Para muestra, un botón. En Teo pueden verse al menos tres tipos de paradas instaladas en distintas épocas: la tradicional caseta verde, una más moderna de metal y cristal, y una con una forma que recuerda a la de un hórreo.

 

Tirando de idiosincrasia gallega, en Teo es posible esperar el autobús resguardados en esta marquesina-hórreo
Tirando de idiosincrasia gallega, en Teo es posible esperar el autobús resguardados en esta marquesina-hórreo

Pero si algo caracteriza a las marquesinas gallegas es su capacidad para servir de punto de reunión. Son muchos los vecinos, sobre todo en el entorno rural, que echan la tarde en ellas, conversando y protegiéndose del sol. Tanto tiempo pasan allí que muchas se convierten en segundas casas, con sillas y cortinas incluidas.

Esta imagen tomada en la aldea de Valdolide, en A Pobra de Brollón, muestra claramente la mayor virtud de las marquesinas: ser el lugar de reunión perfecto para una charla vecinal
Esta imagen tomada en la aldea de Valdolide, en A Pobra de Brollón, muestra claramente la mayor virtud de las marquesinas: ser el lugar de reunión perfecto para una charla vecinal
En Coaxe (Catoira), las vecinas se reúnen en las marquesinas para hacer vida social y no falta la cortina para protegerse del sol
En Coaxe (Catoira), las vecinas se reúnen en las marquesinas para hacer vida social y no falta la cortina para protegerse del sol

Feísmo o patrimonio, lo cierto es que Galicia es el país de las mil marquesinas.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
26 votos
Comentarios

Las mil y una marquesinas de Galicia