Excluidos de su oposición por el retraso en un tren a Santiago

Dos candidatos no llegaron a leer su examen porque el viaje desde A Coruña se prolongó casi dos horas


Once de la mañana. Luis y Ana se suben a un tren en A Coruña. Según lo previsto, a las 11:28 deberían estar en Santiago de Compostela. Allí están convocados para leer el examen de las oposiciones de Educación que realizaron el fin de semana. Están citados a las 13:00 en el Tribunal 4, ubicado en el colegio Eduardo Pondal. 

A los pocos minutos de trayecto, el tren se para. La situación se repetirá en multitud de ocasiones a lo largo de la siguiente hora. Tiempos muertos sin saber por qué no avanzan y, cuando lo hacen, circulan a una velocidad anormalmente baja. Hacia las doce de la mañana aún no han recorrido la mitad del trayecto.

Ana ya hace rato que ha pedido a su madre que avise al tribunal de oposición de que el tren está sufriendo problemas. Desde otro vagón, Luis ha llegado a comentar con el revisor la posibilidad de bajarse e intentar encontrar otro modo de llegar a la capital gallega. Los nervios se apoderan de ellos conforme avanza la aguja del reloj.

Hacia la una el tren entra por fin en la estación compostelana. Rápidamente solicitan un justificante de lo sucedido y, tras encontrarse en el recibidor de la estación, ambos cogen juntos un taxi para dirigirse al colegio. «Corrimos como locos» asegura Ana. Según Luis, eran las 13:10 cuando entraron al Eduardo Pondal. Ya habían sido llamados por el tribunal de oposición. Pidieron hablar con alguien y salió la presidenta del mismo. «Díxonos que como non estabamos no momento do chamamento, quedabamos excluídos directamente», cuenta Luis. «Ni siquiera quiso saber si teníamos un justificante, solo dijo que no habíamos cumplido las normas y que estábamos fuera», explica Ana.

Con un palmo de narices, sin poder entrar a leer el examen y excluidos de la oposición que estuvieron meses preparando. Así se han quedado por el momento estos dos candidatos a profesores de inglés en Educación Secundaria. «El examen me había salido genial, tenía ganas de leerlo, me había presentado otras veces pero en esta realmente veía posibilidades», se lamenta ella. «Non é xusto, a convocatoria pon que os que non se presenten ao chamamento quedarán excluídos pero tamén pon que agás que sexa por forza maior. Teño o xustificante da avaría do tren, saín con tempo, non é que fóra pouco previsor, estaba atrapado alí ¿non é forza maior?», incide el.

Ana señala que en su vagón viajaban otros opositores afectados también por el retraso, pero de los que no sabe cuál fue su suerte porque estaban convocados en otros tribunales. Es el caso de otra joven que también busca plaza como profesora de inglés pero que debía leer en otro colegio compostelano. Llegó allí sobre las 13:15 pero a ella sí le permitieron entrar. «Cuando me dijeron que podía leer, me eché a llorar de la presión que había sufrido en el tren», relata. Asegura que los miembros de su tribunal fueron «encantadores», que incluso le recomendaron que esperase unos minutos para entrar y se relajase. Con todo, cree que el agobio de la mañana le pasó factura: «sin duda los nervios me afectaron, no leí igual», dice.

Reclamación ante el tribunal

Ana y Luis ya han contactado con sindicatos educativos para saber qué pueden hacer tras lo sucedido. El primer paso es presentar una reclamación ante el tribunal. «Hai que ver o caso, pero non é o mesmo chegar tarde por falta de previsión que por un problema grave nun medio de transporte público como semella ser este», señala Luz López, secretaria xeral de la Federación de Ensino de CCOO de Galicia.

Por delante restan dos semanas más de lectura de exámenes. Ana confía en que puedan readmitirlos y fijar para ellos una nueva fecha. Si no hay solución para sus casos, seguirán reclamando: «isto debe cambiar, non debería repetirse algo así», afirma.

Explicaciones de Renfe

Los retrasos se debieron a unos trabajos que afectaron al enclavamiento -el control electrónico de la circulación de los trenes- de la estación de Cerceda-Meirama, lo que incidió en el tráfico de trenes entre Uxes -muy cerca de la estación de A Coruña- y Ordes desde las 11.30 horas. Esta avería en las instalaciones hizo que no funcionara ninguna señal en este recorrido, lo que obligó a los maquinistas a circular con marcha a la vista, una fórmula de conducción diseñada para este tipo de apagones de señalización que impide a los trenes superar los 40 kilómetros por hora. En algún momento, además, hubo que cortar una de las dos vías. El ADIF trabaja en la solución de la avería, pero de momento no hay previsiones al respecto. Estas complicaciones causaron retrasos medios de algo más de una hora y hubo que organizar transbordos en autobús por la falta de trenes en la estación de A Coruña.

A última hora de la tarde los trenes afectados eran 24, veinte de media distancia que unen las ciudades del eje atlántico y otros cuatro de larga distancia. En total hubo 2.600 viajeros afectados por los retrasos, según la información proporcionada por Renfe

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