Gonzalo Caballero: «Intentar ajustes de cuentas ahora es un error del que ya hemos aprendido»

El secretario general del PSdeG se siente apoyado y reconoce que «se pudieron hacer las cosas mejor»

El líder del PSdeG, Gonzalo Caballero, en el parque santiagués del Monte da Almáciga
El líder del PSdeG, Gonzalo Caballero, en el parque santiagués del Monte da Almáciga

Santiago / la voz

Como a miles de gallegos, el coronavirus cambió la vida de Gonzalo Caballero (Ponteareas, 1975). Con el aire triunfal de las dos generales ganadas por Sánchez en medio año y el éxito electoral de las municipales, el líder del PSdeG llegaba a las elecciones de abril con el viento a favor y postulándose a encabezar el cambio de gobierno en la Xunta. La pandemia obligó a aplazar los comicios al 12 de julio, cuando las expectativas terminaron por desinflarse. Ahora recorre los comités provinciales gallegos para analizar porqué los socialistas serán la tercera fuerza en la legislatura que arranca este mes.

—¿Los resultados son un fracaso?

—Todos sabemos que son unos resultados que están por debajo de lo que aspirábamos. Hemos tenido una ligera subida, pero insatisfactoria. Los resultados son una fuente de elecciones para acertar de cara al futuro. Tenemos que fortalecer nuestra posición política para que, cuando se produzca la alternancia de gobierno, podamos liderar una mayoría progresista en Galicia.

—Les tocará hacerlo como tercera fuerza, con el BNG liderando la oposición.

—Ya lo fuimos en el 2016 y en cinco de las once elecciones autonómicas. Tenemos que acertar y trabajar con lealtad y responsabilidad. Somos la única fuerza autonómica capaz de liderar una mayoría de progreso en Galicia. Debemos recuperar espacio, revitalizar la organización, abrirnos a la sociedad y corregir los errores que se hayan producido.

—Las encuestas de Sondaxe venían advirtiendo una fuga de votos respecto a las generales hacia el BNG y, sobre todo, el PP. ¿Por qué no retuvo a ese electorado?

—He leído más de 50 encuestas y todas han fallado. La primera gran conclusión es que se ha producido una abstención histórica. Convocar las elecciones en el seno de un proceso de covid implicaba riesgos en la participación: han votado 340.000 gallegos menos que en las generales de abril, cuando fuimos primera fuerza en Galicia.

—¿Cree que no hubo trasvases hacia otros partidos?

—Lo que sabemos es que 340.000 gallegos no han ido a votar. Eso implica que el PP, por ejemplo, obtuviese 50.000 votos menos que hace cuatro años, mientras el PSdeG los mantiene.

—¿Qué ha fallado entonces?

—La crisis del covid implicó una abstención histórica que explica en buena parte los resultados que se han producido. Hemos fallado a la hora de movilizar al electorado progresista en unas elecciones autonómicas en esta crisis sanitaria. La caída de la participación es más determinante que cualquier trasvase sin encuestas poselectorales.

—Pese a esa abstención, el BNG ha multiplicado sus votos.

—El BNG ha conseguido acaparar a un electorado que había votado a las mareas hace cuatro años, pero el número de votos entre mareas y el Bloque de hace cuatro años es superior a la suma actual de BNG más Galicia en Común.

—¿Por qué el PSdeG no capitalizó la desaparición de las mareas?

—[Hace una pausa] Ese es parte del análisis y las reflexiones que estamos haciendo. Nuestro mayor reto hubiera sido movilizar a ese electorado progresista que se ha quedado en casa. En la campaña de marzo trasladaba que la clave del éxito era movilizar al electorado que en autonómicas no suele ir.

—Apuntaba a una participación del 70 % del censo residente.

—El cambio era imparable. El escenario electoral que teníamos en las elecciones de abril implicaba que Feijoo estaba en situación de perder la mayoría absoluta y de haber un cambio de gobierno en Galicia. Esa ola electoral que venía de las elecciones de abril del 2019, se frenó. La prioridad de los ciudadanos se centró en defender su salud y, por tanto, hubo menos movilización.

—¿Faltaron apoyos dentro del partido para esa movilización?

—Desde que soy secretario general me he dedicado en todas las elecciones a trabajar con máxima intensidad. En las generales y municipales he conseguido resultados históricos para el PSdeG y, en las autonómicas, uno insuficiente. Es cierto que todos podríamos haber hecho las cosas mejor.

—Se criticó la ausencia de los alcaldes urbanos en el comité nacional de la semana pasada.

—Los alcaldes no tienen que ser miembros del comité nacional por ser del partido. De los 111 alcaldes, menos de la mitad son miembros del comité. Ese día hubo un apoyo claro a la dirección, a hacer una reflexión y a mejorar el proyecto, pero también un mensaje muy claro de que el PSdeG no se puede debilitar en una situación así. Intentar batallas cainitas o ajustes de cuentas es un error del que ya hemos aprendido.

—¿Siguen presentes esas luchas cainitas dentro del partido?

—Es normal que, cuando hay un resultado insatisfactorio, haya esas movidillas. Pero conozco bien al partido, tanto a los órganos que lo forman como a la militancia. Poner las batallas al servicio de cambios continuos de liderazgo acabó siempre debilitando el partido. Mi responsabilidad ahora es cumplir como secretario general durante mi mandato y como diputado en la legislatura.

«La militancia no perdona a quien va por los despachos contra el que apoyan las bases»

—En el comité provincial de A Coruña le pidieron más autocrítica.

—Desde el primer momento estoy pidiendo que se haga reflexión y autocrítica. Lo estoy afrontando tras recibir el apoyo de los dos órganos ante los que tenía que comparecer. A mayores, he acudido a otros órganos de rango inferior para dialogar y escuchar a otros compañeros.

—Uno de ellos fue Valentín González Formoso, que reclama un nuevo proyecto. ¿Cómo lo interpreta?

—Todas las aportaciones son bienvenidas, como lo eran para elaborar el programa electoral. Mi voluntad es ser permeable a abrir ese nuevo tiempo político. Pondré toda mi capacidad en pasar del discurso de las generalidades a las cuestiones concretas.

—¿Qué opina de las críticas del responsable de la comisión de ética al PSdeG coruñés?

—Los debates deben realizarse en los órganos de partido. También he leído muchos otros comentarios con otras intenciones. Ya aprendimos en el 2016 [con Pedro Sánchez] que la militancia no perdona a los que intentan en los despachos ir contra quien tiene el apoyo de las bases.

«Para defender los servicios públicos y la igualdad es mejor la marca original que las copias»

—¿Qué futuro tiene Alcoa?

—El Gobierno de España está trabajando y ha mostrado que hay proyectos inversores para dar viabilidad a la planta de Alcoa San Cibrao. Esperemos que el Gobierno de la Xunta contribuya a esa solución. Esa será nuestra posición.

—En A Mariña perdieron votos en todos los concellos salvo O Vicedo. ¿El electorado señaló al Gobierno de Sánchez?

—La provincia tuvo una dinámica muy compleja en estas elecciones. Nuestra número uno [Patricia Otero] se ha pasado media campaña confinada en Burela, eso es una anomalía democrática en cualquier proceso.

—Ya han pactado con el BNG el reparto de la mesa en el Parlamento. ¿Habrá más entendimiento entre los partidos?

—Es lo habitual con tres grupos parlamentarios. Tendremos un compromiso claro por trabajar con responsabilidad para una Galicia mejor. En momentos así haremos una oposición crítica, pero leal en los asuntos fundamentales, como la lucha contra la pandemia y contra la crisis económica.

—En su entrevista con La Voz, Ana Pontón dijo que se iban a ver dos modelos: el del PP y el del BNG. ¿Qué espacio le queda al PSOE?

—Si alguien cree que de esta crisis se sale con políticas neoliberales y conservadoras como plantea la derecha, se equivoca. Si alguien cree que es con recetas nacionalistas, se equivoca. Hay que salir con políticas socialdemócratas. Otras fuerzas quieren aparentar defender los proyectos socialdemócratas, pero evidenciaremos que para defender los servicios públicos y la igualdad es mejor la marca original que las copias.

—Habla de Touriño y Sánchez como candidatos que ganaron tras perder sus primeras elecciones. ¿Aspira a lo mismo?

—A diferencia de otra gente que hace política, tengo mi vida profesional resuelta trabajando en la universidad. Todo lo que hago en la esfera pública es porque creo que es positivo para Galicia. Mi responsabilidad ahora es darle estabilidad a este partido. Hubo unos resultados insatisfactorios, pero mantienen al PSdeG con vitalidad y fuerza. La vida política es muy dinámica y líquida, por lo que prefiero tomar mis decisiones en cada momento. Ni doy un paso adelante ni atrás, cumplo con mi deber con Galicia.

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