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Dos familias pugnan por ser los dueños de la primitiva perdida en A Coruña
GALICIA
El juicio contra el lotero comenzó con los herederos de dos posibles ganadores enfrentados por demostrar sus versiones y llevarse los 4,7 millones de euros
16 abr 2026 . Actualizado a las 12:58 h.Ya empezó el juicio de la primitiva premiada con 4,7 millones y la sensación que dejó la primera sesión celebrada este lunes en la Audiencia Provincial de A Coruña es que va a dar para mucho. Porque son varias las cuestiones que habrá que resolver. Más allá de la culpabilidad o inocencia de los acusados, la jueza tendrá que decidir a qué manos irá ese dineral.
Y este lo disputan dos acusaciones particulares y cada cual tiene su versión. La de la familia de Manuel Ferreiro y la de José Luis Alonso no se parecen en casi nada. Solo en que ambos sellaron sus boletos en la administración de Carrefour. A partir de ahí, sus historias divergen. Ambos fallecieron y ahora son sus allegados los que se personaron en el juicio para reclamar el premio como legítimos herederos. Este lunes ya tuvieron sus primeros desencuentros en una sesión que se centró en las cuestiones previas, en las que las partes plantearon nulidades o impugnaciones —todas ellas rechazadas por la presidenta del tribunal—, y en las que presentaron nuevas pruebas. Fue admitida la planteada por la abogada de la familia de José Luis Alonso, que entregó el extracto bancario que demuestra que el hombre estuvo aquella mañana en la administración de Carrefour, donde se selló la primitiva.
En la sesión, las acusaciones particulares tiraron de hilos distintos para convencer a su señoría de que el lotero, Manuel Reija, y su hermano Miguel, delegado de Loterías en A Coruña, son culpables de estafa y blanqueo de capitales, y que las familias a las que representan son las herederas legítimas del premio.
¿Qué dice la familia de Manuel Ferreiro? Pues que era jugador habitual y el 26 de junio del 2012 selló una primitiva en el despacho de Carrefour. Pocos días después acudió a un bar de la calle Antonio Noche, donde el dueño le dijo que no tenía premio. Al tiempo vio los números del boleto agraciado y coincidían con algunos que él siempre jugaba. Acudió al establecimiento a pedir explicaciones y lo encontró cerrado para siempre. Ahí presentó una denuncia, siendo la primera y única persona que lo hizo antes de anunciarse que el Ayuntamiento buscaba al dueño de un boleto premiado en el sorteo del 3 de julio del 2012.
Confabulación
La hipótesis que manejaba el fallecido es que, tras descubrir el bote, «el dueño del bar le comunicó al entonces delegado de Loterías [Miguel] que tenía una primitiva con 4,7 millones. Él avisó a su hermano, que se personó como la persona que encontró el billete. La abogada de la familia, Belén Canosa, ya dijo en su día que podría haber una conexión entre el dueño de aquel bar y el lotero, de ahí que el boleto apareciese en el despacho del acusado.
Por su parte, el abogado de la hija de José Luis Alonso y la letrada que defiende los intereses de su madre, que son los mismos, cuenta con el respaldo de la investigación policial, en la que se constata que son ellas, «inequívocamente», las herederas del premio. Opina lo mismo la Fiscalía. Los agentes, como las acusaciones particulares de la viuda y la hija, siempre defendieron que Alonso acudió a la administración de Carrefour en la mañana del 26 de junio del 2012 y que días después se personó en la administración del acusado para comprobar si los billetes que jugaba tenían premio. El lotero, «actuando de mala fe, le dijo que solo tenía un premio de 3 euros uno de los billetes».
Una vez que la policía supo que las 11 huellas halladas en el billete no correspondían a ninguno de los reclamantes, a los investigadores se les ocurrió que la persona que había acudido a la administración de San Agustín a comprobar si tenían premio sus cuatro boletos podría jugar siempre los mismos números. Así que solicitaron a Loterías que les facilitase las administraciones que sellasen esas mismas combinaciones en aquel período de tiempo.
El nombre de José Luis Alonso
Así se supo que aquellos números habían sido jugados muchas veces por una misma persona antes y después de aquel sorteo. Tanto en administraciones coruñesas como en una de Fuerteventura, Mallorca, Caldas de Reis y Torremolinos. El inspector jefe no se quedó ahí. Tras comprobar que ninguna de las personas que presentó una demanda para reclamar el premio había estado en esas localidades, tuvo la brillante idea de estudiar todos los viajes del Imserso que habían partido de A Coruña a esas ciudades. También se comprobaron los hoteles. Y en todas aparecía un nombre. El de José Luis Alonso.
Mientras, el abogado del lotero, Jesús Ángel Sánchez Veiga, adelantó que hay dos escritos de acusación excluyentes entre sí. «Tanto el delito de estafa como el de apropiación indebida requieren un titular legítimo de un título al portador. Para que haya una estafa tiene que haber un legítimo estafado», dijo.
El despacho de Loterías de Manuel Reija amaneció vandalizado
El caso de la primitiva millonaria ha mantenido en vilo a la opinión pública coruñesa durante más de una década. Este fin de semana, la administración de loterías de San Agustín, que todavía regenta Manuel Reija, amaneció vandalizada. En la fachada y sobre la reja metálica del establecimiento aparecieron pintadas con el mensaje «Lotero, ladrón» escritas en color rojo.
Minutos antes de las 10.00 horas, los hermanos Reija hacían su aparición en los juzgados de la fábrica de Tabacos. Lo hicieron por separado y arropados por sus respectivos equipos jurídicos. Manuel, para quien la Fiscalía solicita seis años de prisión, y Miguel, que se enfrenta a la misma pena por su presunta colaboración al omitir controles, entraron en el edificio con semblante serio pero aparentemente tranquilos. Pese a la nube de periodistas y cámaras que los aguardaba, evitaron realizar declaraciones sobre el fondo del asunto, limitándose a agradecer la presencia de los medios antes de cruzar el umbral hacia la sala.
No quisieron perderse el juicio, que es público, reclamantes que aún hoy mantienen que el premio les pertenece. En primera fila se sentó Antonio García, que en su momento indicó no solo que el boleto que atesora 4,7 millones de euros es suyo, sino que puede demostrarlo y que, en la parte de atrás del papel, tiene unos garabatos dibujados.