Ni duchas ni piscinas, Vigo adelanta la prealerta de sequía que estudia la Xunta
GALICIA
Con agua para solo cinco meses, la ciudad restringe su uso como ya hicieron otros concellos, como el de Baiona
08 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El invierno más húmedo del último cuarto de siglo, según MeteoGalicia, y que según la Aemet batió el récord histórico de días de lluvia, despertó muchas quejas e hizo que algunos augurasen un verano tranquilo en lo que a consumo de agua se refiere. Pero la realidad pronto ha llamado a la puerta. Esta primavera fue la más seca desde 1990, el verano ha traído sombrillas en lugar de paraguas, y las consecuencias ya se notan. «Tenemos agua para cinco meses apurando al límite las reservas disponibles», indicó el alcalde de Vigo, Abel Caballero. El regidor activó ayer la prealerta por sequía, debido a que el embalse de Eiras, que surte a la urbe, tiene menos agua a estas alturas que el año pasado y que en el 2017, cuando la ciudad vivió una sequía extrema, y una posterior ola de incendios. Esta situación ha obligado al Concello a restringir el uso no prioritario de agua: se prohíben los baldeos, se reduce el riego, se cierran las fuentes ornamentales y las duchas de las playas, y se prohíbe el lavado de coches particulares.
Además, Caballero pedirá a otros concellos del área que hagan lo mismo. «Enviaremos una carta a los concellos de Soutomaior, Redondela, O Porriño, Mos, Cangas, Moaña, Gondomar y Nigrán para que adopten también medidas de prealerta de sequía», apuntó el alcalde, recordando que aunque el sistema de abastecimiento de Eiras se regula desde Vigo, suministra un 40 % de su agua a otros municipios cercanos. Además, el consistorio vigués ha solicitado a Augas de Galicia la reducción del caudal ecológico del Oitavén, el río que llena el ya citado embalse.
Con sus restricciones, Vigo sigue la estela de Baiona, que el lunes emitió un bando prohibiendo utilizar el agua de la red municipal para regar jardines, céspedes, huertas y zonas verdes, llenar piscinas, limpiar calles o terrazas baldeando, y cualquier otro uso recreativo o no esencial del agua. Además, recomendó a los vecinos reducir el tiempo de las duchas, evitar utilizar electrodomésticos sin cargarlos completamente y arreglar las fugas de las instalaciones particulares. El Concello argumenta su decisión por la «persistencia da escaseza de precipitacións e a diminución das reservas hídricas que fan necesario adoptar medidas de carácter extraordinario co obxecto de garantir o abastecemento de auga potable á poboación». El embalse que proporciona agua a la villa, el de Baíñas, estaba a principios de semana al 63 % de su capacidad. Hay que tener en cuenta que Baiona aumenta notablemente su población durante los meses estivales.
Otros concellos como Fornelos de Montes, Santiago, Ponte Caldelas, o Esgos también han ido tomando medidas más parciales o localizadas para reducir el consumo de agua, ante la falta de lluvias. O Riós, por ejemplo, ha anunciado cortes nocturnos para poder recuperar el nivel de sus reservas, mientras que los alcaldes de otros municipios ourensanos han recurrido a bandos para recordar prohibiciones como usar el agua de la traída para regar huertas o llenar piscinas.
La Xunta estudia la situación
La preocupación por las escasas precipitaciones no es una cuestión local. La Xunta de Galicia reúne hoy a la Mesa da Seca para evaluar la situación hidrológica de la comunidad y decidir si activa la fase de prealerta por sequía en las cuencas de competencia autonómica. La decisión se adoptará a partir de los datos aportados por MeteoGalicia y Augas de Galicia, que analizan especialmente la evolución de las cuencas del Lérez, Anllóns y Baiona, consideradas actualmente las más sensibles.
El anuncio lo realizó ayer la conselleira de Medio Ambiente e Cambio Climático, Ángeles Vázquez, que subrayó que una eventual declaración de prealerta no debe interpretarse como un motivo de alarma. «Isto non quere dicir que teñamos que alarmarnos, pero si que temos que ser moi cautos e precavidos á hora de utilizar a auga», afirmó.
Vázquez hizo un llamamiento a la ciudadanía para evitar consumos innecesarios de agua, como el lavado reiterado de vehículos, el llenado continuo de piscinas en lugar de mantenerlas en buen estado mediante cloración o el riego continuado de jardines y huertas en las zonas más sensibles a la sequía. Asimismo, apeló a la responsabilidad de los ayuntamientos en la gestión del abastecimiento.
De hecho, son muchos los concellos que están pidiendo prudencia a su población, aunque aún no hayan tomado medidas restrictivas. Xermade, por ejemplo, prevé enviar un aviso a los vecinos en los próximos días. «Baixan as reservas», afirma el alcalde, Roberto García, preocupado al ver un ambiente de sequía propio de finales del verano, cuando apenas va una semana del mes de julio. El aumento del consumo de agua derivado de las altas temperaturas y problemas relacionados con las averías es lo que más preocupa en este y otros municipios lucenses, especialmente en aquellos con más presencia de ganado vacuno de leche. Es el caso de Castro de Rei, donde se están registrando consumos diarios que se acercan a los cinco millones de litros, más del doble de lo normal. En Pastoriza, el tercer concello gallego en producción de leche, el consistorio manda periódicamente avisos por redes sociales para pedir un consumo responsable. «Hai que ter moito coidado», dice el teniente de alcalde, Marcos García Lombardero.
En la Costa da Morte no está activada ninguna prealerta por sequía, pero sí preocupan los bajos niveles de los principales caudales fluviales del Anllóns, el Río Grande do Porto y el Castro. Sí existen problemas en la urbanización privada del monte Xalo, entre Carral y Cerceda. El lago del que se surten los cerca de 2.000 vecinos que durante la temporada estival residen en O Castelo se encuentra bajo mínimos.
El calor hace que siga descendiendo la reserva hídrica de Galicia y España
Las altas temperaturas estivales han reducido por séptima semana consecutiva la reserva hídrica de los pantanos españoles, que se sitúan en el 77,1 % de su capacidad total con 43.199 hectómetros cúbicos de agua, según los datos facilitados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. La cuenca de Galicia Costa ha perdido en una semana un 1,9 % de sus reservas, y se sitúa en el 67,4 % de su volumen total, mientras que en los últimos siete días las presas de la cuenca Miño-Sil perdieron un 1,2 % y se colocan al 78,4 % de su capacidad. Entre ambas suman unas reservas de 2.837 hectómetros cúbicos de agua.