El whisky con acento gallego

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Pepe Albela lleva diez años elaborando el whisky Deleria
Pepe Albela lleva diez años elaborando el whisky Deleria

Pepe Albela presenta su nuevo destilado, que está elaborado con cereales cultivados en la comunidad y envejecido en barricas de tintos como el sousón o el caíño; de él solo han salido a la venta medio centenar de botellas en un pack que incluye una visita a la destilería

01 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Pepe Albela está convencido de que Galicia tiene todos los ingredientes necesarios para ser una tierra de grandes whiskis. «Desde que me fixen destilador sempre vin reflectida en Galicia unha pequena Irlanda», explica ahora el que fuera uno de los creadores de la ginebra Nordés. Ambas regiones tienen influencias de la cultura celta, se dedican al cultivo del cereal y cuentan con tradición destiladora. Así que, en el 2017, encontró el momento adecuado para probar su teoría. Metió en barricas de tintos gallegos su primer whisky, que acaba de salir al mercado, aunque es probable que a estas alturas sea ya imposible hacerse con una botella. Porque de Deleria, que así se ha bautizado, solo se han puesto a la venta medio centenar de ellas. Este proyecto, explica, busca sobre todo la calidad y, por eso, cada año solo habrá 50 botellas a la venta de este whisky pensado, elaborado y envejecido en Galicia. Aquellos que quieran comprarlo, además, tendrán que ir a la destilería porque la botella viene acompañada, entre otras cosas, de un pack que incluye una cata y una visita por las instalaciones que vieron nacer este proyecto.

Solo han sacado al mercado 50 botellas de Deleria. El objetivo es hacer un whisky de una calidad excepcional y fama internacional.
Solo han sacado al mercado 50 botellas de Deleria. El objetivo es hacer un whisky de una calidad excepcional y fama internacional.

Cebada, centeno o trigo cultivados en Galicia están en el origen de Deleria. Todos provienen de las tierras de un agricultor que le provee de esta materia prima y que le ayudó, incluso, a recuperar alguna que otra variedad que no está muy de moda. «O centeo non é moi común na elaboración de whisky, pero apostamos por el porque ten uns matices moi interesantes», relata. Con todos estos cereales hace un mosto que, posteriormente, destila para convertir en un aguardiente blanco de cereales. El siguiente paso es envejecerlo en barricas. En su caso, ha decidido utilizar barricas de carballo gallego que, en su día, se utilizaron para elaborar vinos tintos. «No sur de Irlanda coñecín un proxecto no que envellecían o whisky en barricas de tinto e acordeime de que tiña un amigo na Peroxa que facía tintos», explica. Xabi Seoane, que así se llama este amigo, lo surtió de barricas de sousón, caíño y brancellao, que son las que ahora está utilizando.

Al cumplirse los diez años de este proyecto, «pensamos que xa estaba listo para saír ao mercado», explica. Así que sacaron las primeras 50 botellas, «e deixamos máis whisky nas barricas para que siga envellecendo», relata. De esta primera edición quisieron hacer algo muy especial, por eso las comercializaron en un pack que incluye, además de una botella numerada, una vistada guiada y cata para dos personas en la destilería. «Queremos que o público veña buscar esas botellas e viva en persoa esta experiencia consistente en visitar e catar na destilería de whisky. Parécenos importante que coñeza a historia deste proxecto», afirma. Todo el embalaje se ha cuidado al máximo e incluye etiqueta de papel de hierbas elaborada por Carmen Valcárcel y una maleta de madera obra de Pepe Ferradás que incluye en su interior una lámpara Campo de Cereal del diseñador Arturo Álvarez, dos vasos de whisky y un ejemplar de Memorias dun Neno Labrego.

Albela cuenta que este es «un whisky moi purista». Porque lo normal es rebajar el grado con agua. Pero él no lo ha hecho. «Dábame pena engadir esa auga e que a xente se perdera eses matices que ten», explica. Señala también que es especial y que tenía claro, desde el principio, que nada podía fallar. «Está envellecido en barricas de carballo galego, que é garantía de éxito porque todo o mundo vén buscar esas barricas», asegura. También sostiene que Deleria mantiene los matices de la huella que dejaron en esos toneles los vinos tintos.

Lo que está claro es que este nuevo whisky está siendo todo un éxito pues, solo unas semanas después de ser presentado oficialmente, «so quedan xa catro ou cinco botellas», contaba entonces. Tiene claro que este no es un proyecto de multitudes, sino de mucha calidad y de ediciones limitadas. Por eso cada año solo sacará medio centenar de botellas de este whisky, las necesarias para poder mantener vivo el proyecto. «A idea é seguir mellorando, pero non crecer», argumenta, porque aspira a elaborar un whisky excepcional de referencia internacional. Pero con acento gallego.