El príncipe Haakon adelantó su vuelta de un viaje oficial a Japón y su hija Ingrid, se trasladó desde Australia, donde estudia, hasta Noruega para estar con su madre
02 jun 2026 . Actualizado a las 13:45 h.Gran preocupación en Noruega por la delicada salud de la princesa Mette-Marit. En los últimos actos públicos se la había visto usando oxígeno, y su marido, el príncipe Haakon, ya confesó hace apenas unos días que su mujer no estaba bien. «La princesa heredera está muy enferma y pienso que últimamente está un poco peor, así que estoy preocupado por su salud. Usa oxígeno en el día a día y eso ayuda algo», aseguró a finales de mayo. Pero la situación, lejos de mejorar por la fibrosis pulmonar que le fue detectada hace años, parece haber ido a peor.
Y es que en las últimas horas se ha sabido que precisamente el príncipe Haakon adelantó su viaje de vuelta desde Japón para regresar a Noruega cuanto antes. También su hija, la princesa heredera Ingrid Alexandra, ha abandonado temporalmente Australia, donde cursa sus estudios universitarios, para volver a Oslo y estar junto a su madre en estos momentos tan delicados. «Tiene que ver con la situación familiar. Ella quiere estar con su madre», aseguran fuentes cercanas a palacio.
A Mette-Marit de Noruega, de 52 años, se le detectó la fibrosis pulmonar hace unos siete años. Desde entonces, la salud de la princesa ha ido deteriorándose poco a poco hasta el punto de tener que cancelar su agenda el pasado otoño para centrarse en su salud, o verse obligada a usar en público oxígeno. Hace unos meses, los médicos ya empezaron a hablar de la posibilidad de un trasplante de pulmón, ya que la dolencia no tiene cura y termina mermando mucho la calidad de vida de los que la sufren.
La fibrosis pulmonar es una enfermedad crónica en la que el tejido pulmonar se inflama, endurece y cicatriza, deteriorando de manera progresiva la función respiratoria. Hay varios tipos de fibrosis y en el caso de la esposa del heredero noruego sufre una «variante inusual», según explicó la casa real.
A su agravamiento físico, se le suma los meses especialmente convulsos que ha vivido la princesa. Más allá de su salud, tiene dos importantes frentes abierto. En primer lugar, a su hijo Marius Borg, encarcelado desde el pasado mes de enero, ya se le ha denegado en varias ocasiones la libertad. El próximo 15 de junio, tras un mediático juicio en el que Marius Borg reconoció algunos de los 40 delitos que se le imputan pero los más graves, que incluyen varias violaciones a mujeres, se conocerá la sentencia y la pena a la que finalmente es condenado.
Paralelamente la princesa Mette-Marit se vio envuelta de nuevo en el escándalo del caso Epstein, por cuyos vínculos ya había perdido perdón hace años, pero en esta ocasión, el contenido de los correos electrónicos que se intercambió con el financiero pedófilo dañó hasta tal punto su imagen que muchos noruegos aseguraron que no creían que pudiese ser reina.