El hijo de soltera de la reina Mette-Marit, acusado de violación, formó parte de la comitiva que trasladó el féretro del monarca fallecido. La esposa de Haakon VIII no acudirá hoy a los actos de jura como jefe de Estado debido a sus problemas de salud
01 sep 2026 . Actualizado a las 11:00 h.El féretro de Harald V de Noruega llegó ayer lunes a la capilla del Palacio Real de Oslo, tras una procesión en la que cargaron con los restos del monarca sus familiares más cercanos, incluido el nuevo rey, Haakon VIII y de manera inesperada Marius Borg, el hijo de soltera de la reina Mette-Marit, que cumple condena por varias violaciones. Cubierto con la bandera de la familia real de Noruega, el ataúd fue desplazado desde el llamado Salón Rojo de la sede de la monarquía, un palacio decimonónico de fachada color pastel, hasta la capilla, en una ceremonia solemne y televisada en la que la familia real procesionó liderada por Haakon VIII.
Inmediatamente tras el féretro avanzó acompañada de la reina Mette-Marit, esposa de Haakon VIII, la reina Sonia, madre del actual rey y esposa de Harald V durante casi 58 años.
La última vez que tuvo lugar esta ceremonia fue en 1991, tras la muerte del rey Olav V de Noruega, el padre de Harald V y abuelo de Haakon VIII. Junto a Haakon VIII, portaron el féretro la princesa heredera, Ingrid Alexandra, y el otro hijo del nuevo monarca, Sverre Magnus, además de Marius Borg Høiby, el hijo que la reina Mette-Marit tuvo antes de conocer y casarse en el 2001 con el ahora jefe de Estado de Noruega.
Marius Borg Høiby, de 29 años, fue condenado en primera instancia el pasado mes de junio a cuatro años de cárcel por dos casos de violación y por maltrato a una de sus exnovias, entre otros delitos, pero este lunes pudo participar entre los nietos de Harald V en la ceremonia pues recibió el permiso de las autoridades del país, según recogió la agencia noruega NTB.
Al tiempo que avanzaba el féretro en la procesión por el palacio, también lo hacían, en primer lugar, las insignias reales, entre ellas la corona y la espada. En presencia de los trabajadores del Palacio Real, tras llegar al Gran Salón de la sede de la monarquía noruega, los familiares del difunto dejaron al personal palaciego la conducción del féretro hasta la capilla.
El último adiós a partir del martes
El martes está previsto que abra al público la capilla, después de que este lunes tuviera lugar una ceremonia privada en memoria de Harald V, con el fin de que la población pueda despedirse una última vez del monarca fallecido. El funeral se celebrará el miércoles 9 de septiembre en la catedral de Oslo en una ceremonia oficiada por el obispo presidente de la Iglesia de Noruega, Olav Fykse Tveit, tras lo cual recibirá sepultura en la fortaleza de Akershus.
Las iglesias del país acogieron el domingo a miles de ciudadanos que asistieron a servicios religiosos que se celebraron en Noruega para honrar al rey Harald V, fallecido el viernes a los 89 años tras haber reinado durante tres décadas y media. Harald V fue el monarca más longevo de Europa.
Fuera del Palacio Real, aún se mantiene una gran alfombra de flores, coronas y banderas de Noruega formada de forma espontánea después de que las depositaran los vecinos de Oslo como gesto para solidarizarse con el rey y la familia real.
Aparición de la pareja real para agradecer el apoyo
Esas muestras de apoyo comenzaron a acumularse el pasado jueves, un día antes de que falleciera Harald V, y desde entonces la superficie floral no ha parado de crecer. Para agradecer esos gestos en persona, el rey Haakon VIII, la reina Mette-Marit, la reina Sonia y la princesa Marta Luisa, realizaron este lunes una aparición sorpresa en la plaza del Palacio Real en la que están situadas las flores, según recogió la agencia NTB. Mette-Marit no había participado en otros actos debido a su delicada salud tras someterse recientemente a un trasplante de pulmón. También el marido de Marta Luisa, el chamán Durek Verret, se habría sometido a un trasplante, en este caso de riñón, según trascendió poco antes de la muerte del rey Harald.
Hubo gritos de «¡Viva el rey!» y aplausos para los miembros de la familia real, y «el rey Haakon se mostró conmovido al ver el mar de flores y a todos los presentes en la plaza del Palacio», según NTB.
Haakon VIII jura su lealtad a la Constitución, sin la presencia de Mette-Marit
El nuevo rey de Noruega, Haakon VIII, presta este martes el juramento constitucional como jefe de Estado ante el Parlamento noruego, un acto tradicional arraigado en el siglo XIX con el que comenzará su reinado y al que tenía previsto asistir su esposa, la reina Mette-Marit, pero finalmente no lo hará por sus problemas de salud. Según un comunicado difundido por la casa real noruega, el neumólogo Are Holm, del hospital Nacional aseguraba que «no es infrecuente que se produzcan complicaciones tras un trasplante de pulmón. La reina ha sufrido complicaciones en varias ocasiones desde la operación, incluida la de hoy. Por consiguiente, deberá permanecer bajo observación durante todo el día. Lamentablemente, la reina no podrá asistir hoy a la ceremonia de investidura en el Storting».
Tras la muerte de Harald V, en el trono noruego desde 1991, ésta será la primera vez que se celebrará en el siglo XIX este acto, en el que Haakon VIII, hijo el monarca fallecido, se comprometerá ante los parlamentarios a gobernar «de conformidad con su Constitución y sus leyes».
La última vez que un rey pronunció esas palabras en la cámara del órgano legislativo noruego fue el 21 de enero de 1991: entonces fue Harald V quien juró la Constitución cuatro días después de la muerte de su padre, Olav V.
Haakon VIII cumplirá con esta tradición que se remonta a 1814 cuatro días después del fallecimiento de su padre, quien murió el pasado viernes tras once días hospitalizado al empeorar su estado de salud por una infección en la sangre.
El nuevo monarca noruego, quien pronunció el sábado su primer discurso como jefe de Estado, reconoció que tiene ante sí una «gran tarea» tras la muerte de su padre, un rey que contó con el favor de la opinión pública a pesar de los últimos escándalos que han salpicado a la monarquía noruega.
La reina Mette-Marit, con un estado de salud frágil debido a una fibrosis pulmonar diagnosticada en el 2018 por la que se sometió recientemente a un trasplante de pulmón, finalmente no estará presente en el Stortinget (Parlamento noruego), tras haber acudido ayer al traslado del féretro.
Mette-Marit ha estado en el centro de los escándalos que han afectado a la imagen de la familia real noruega. Su hijo Marius, fruto de una relación previa a su matrimonio con Haakon VIII, fue condenado en primera instancia el pasado 15 de junio a cuatro años de prisión por dos casos de violación y por maltrato a una de sus exnovias, entre otros delitos.
La propia reina fue protagonista de otro escándalo al trascender que tuvo una relación de amistad con el pederasta convicto estadounidense Jeffrey Epstein, quien se suicidó el 10 de agosto del 2019 en un centro penitenciario de Nueva York y del que ella dijo que no sabía que fuera «un delincuente sexual ni un maltratador». Pese a la popularidad de Harald V, considerado como el «abuelo» de los noruegos tras 35 años de reinado, noticias como la amistad de la ahora reina con Epstein han tenido un impacto negativo en el apoyo a la monarquía en el país.
En el 2017, la monarquía de Noruega contaba con un nivel de popularidad del 81 %, un porcentaje que en mayo pasado bajó a 64 %, según datos recogidos por los diarios Afenposten y Verdens Gang. En este contexto, Haakon VIII ha mantenido un apoyo firme a su mujer. En su primer discurso como jefe de Estado destacó la importancia de permanecer unidos también en los momentos difíciles y situó a Mette-Marit a su lado al hablar del futuro.